El under local también tiene su temporada veraniega gracias al ciclo de conciertos Noiseground Tour, en Uniclub. En esta oportunidad Sauron, Sutrah, Los Asteroides y Gripe hicieron de las suyas en el espacio del Abasto.

Mientras la ciudad se envolvía de espuma y color al compás del corso porteño, a pocos metros de la av. Corrientes, más específicamente en Uniclub, otro ritual totalmente distinto a la murga estaba a punto de llevarse a cabo. El doom y el stoner rock juegan de local allí en la calle Guardia Vieja, que esta vez albergó a Saurón, legendaria banda del Pato Larralde, junto a Sutrah, Gripe y Asteroides, quienes de a poco se van ganando un nombre en la escena.

Ok, no son de los géneros más populares, pero tampoco son de culto. Es un tipo de música que siempre está abierta a todo curioso como al fan más exquisito. Porque no hay códigos a la hora de disfrutar de ello.

Después de la 2, Sutrah, un trío stoner, se adentró en las mentes de los presentes a fuerza de distorsión, humo y psicodelia. Su propuesta bordea lo exclusivamente instrumental, sin embargo hay partes cantadas cuando el guitarrista, Juan Marco Borba, tiene algo que decir, sino está callado como una tumba y deja que la música hable por él. Se caracterizan por la muralla de sonido que levantan con sólo tres instrumentos, a fuerza de cabalgatas distintas, sin melodías. Un viaje asegurado.

Durante los baches estaba pasando música DJ Cobra Rod (a.k.a. Martin Rodríguez de Poseidótica), amigo de la casa, que rompía el silencio mientras la gente bebía sus pociones espirituosas en la barra.  En eso, Saurón hace su primera aparición en el año.

Cada concierto de ellos es una experiencia distinta. Esta vez la banda del Pato Larralde (también frontman de Los Antiguos) propuso un set más rápido y aguerrido que lo habitual. A la vez se lo notó más contenido en su actuación junto al micrófono, con pocos momentos de esa demencia que lo caracteriza. El señor es uno de esos cantantes que se banca quedarse sobre el escenario durante los monstruosos solos de guitarra que se manda su hermano, José Pepe Larralde, en especial en “El Conjuro”.

Para el momento de “El Cuento del Fin del Mundo”, el Pato se tomó su tiempo para explicar que era una que hace mucho que no tocan y se la dedicó “a todos quienes mueren por un ideal”. Siguieron pesadísimas versiones de “Los Cuatro Elementos”, “Madura el Limón” y “Cruces”, perteneciente a su primer disco (1997): una pieza bien densa y doom que hace recordar a esos inicios de Black Sabbath. Coronando el final, el cantante golpeó ferozmente una y otra vez el bombo asiático de atrás de la batería.

Así de explosiva terminó la jornada trasnochera en Uniclub. Se terminó de confirmar la salud de la que goza esta escena, reafirmando que su mejor lugar es en las cuevas, más tarde que los horarios convencionales, y oculto al verano, claro está.