Primer día de agosto. Todavía queda la sensación de que ayer reposábamos panza al sol en algún lugar turístico. No se puede creer que estemos parados sobre la octava hoja del almanaque. David Lebón alguna vez cantó eso de que el tiempo es veloz. Parece una frase hecha, pero no deja de ser cierta y al mismo tiempo, afirma otra cosa: el tiempo consolidó al rocanrol más callejero como un clásico entre las preferencias de los oídos, mochilas y remeras de miles de jóvenes argentinos.

Lejos de ser una casualidad, los Ojos Locos deslumbraron a sus seguidores, que esta noche llegaron desde distintos lugares y colgaron sus trapos en la baranda del pullman a modo de cortinado. Nadie paró de saltar en ningún momento del concierto porque la quintaesencia rollinga se vio reflejada en cada una de las canciones. Todas representaron algún rincón de esa idiosincrasia.

Enumerando, hubo historias de rupturas amorosas (“Buen día”, “Una verdad en tu corazón”), nenas (“Nena On”, que además resalta con fosforescente el término “revolución”; “Vacaciones”), drogas, raros personajes de barrio, metáforas futboleras, lectura de volantes de otras bandas del palo… pero el clímax llega cuando interpretan “Así”. En los seis minutos de duración que tiene este momento, la banda termina de tocar la fibra íntima del auditorio no solo con la letra y con la mímica de ofrecer el micrófono (mientras el cantante recorre las tablas visiblemente emocionado), sino que también proyectan, por las pantallas, imágenes de los trapos que han pintado sus seguidores. Un guiño y un agradecimiento por tanto aguante.

En un plano más general, el grupo suena cerca de Las Pelotas –las estrofas de “Ahora y todo” tienen una métrica bastante similar a la de “Sin hilo”-, La Renga o AC/DC, dándole otro matiz cuando se apoyan en la muy buena sección de vientos conformada por Hugo Lobo y Juancho Carbone, de Callejeros.

El punto final después de los bises lo pone “Una parte del principio”, pero el orden de los factores no altera el producto, en nada cambiará si abre o cierra, la muchachada siempre se irá conforme. Porque como Silvio Rodríguez dice en otra vieja canción, “que no es lo mismo, pero es igual”.