Y en toda la seguidilla desordenada apilo cosas y cosas que tapan la ignominia. Quizá sea sensacional (en el sentido de algo solo basado en sensaciones). Quizá sea el peso de 10 años de historia o… pero que lindo mural, lo pintaron dos amigas de la banda: tiene verde, rojo, RIDDIM, alguien a la orilla del agua con un bote, olor a colonial y arranques de vientos y teclados. La banda no pareciera ser muy percusiva de movida, parecen notarse los colchones jamaiquinos del trombón y la melodía invitada que los secos golpes de parche… aunque no estoy tan seguro cuando el pianito y la única viola se intercalan con platos y platillos.

Así, en eso, la lógica de todo esto lleva humo, que es vapor de cuerpos sudando al bailar, sustancia que sale de los equipos del iluminador y lo otro que resulta obvio e innecesario nombrar. ¡Rastafari!, se oye y los cuelgues del humo, del cuadro y de la enumeración desordenada desaparecen.

Soñé un elefante chocando un puente, se escucha por ahí de algún limado de la fiesta (los hay en cantidad) y de golpe un estribillo nihilista que sostiene, afirma y asegura que no se tiene la culpa de esta situación. ¡Me and me, rasta!

(Una parte, un tiempo, me tienen amuchado en el recinto lleno. No debería decir que me picaba el pie, que tengo un poco de sueño y que en Niceto venden cigarros muy caros, pero el conjunto de esas variables hacen que uno suba por la escalera durante el intervalo que da la banda a sus fans para empezar a ver el show desde arriba)

Un barrabrava acoplense devenido en fotógrafo magnate provee de birra y fotos con FIDEL NADAL (junto con el hombre gigante que estaba en la puerta bailando suaves ska lo celebro como un lindo detalle de la noche). Un tipo de barba festeja los reggaes y empieza a arengar. Vuelve la banda y junto a GUILLERMO BONETTO (cantante de LOS CAFRES) cantan canciones de ”Naty Dread”. Unas tres.

El público se nota parsimoniosamente feliz y la voz dice: Perdón a todos los chicos que quedaron afuera y agradece a nuevos y viejos. Bueno, sí, un poco de moda se te puso la cosa, pero tus diez años, RIDDIM, te permiten esto: fiesta, alegría, cuadros, sueños y RASTAFARI otra vez. Yo festejo incoherente con vos, aunque este párrafo esté fuera de lugar y de tiempo, tiene la belleza de tus melodías.

Y así en reggae tranca, uno, dos, tres, diez años y otros más en merecida proyección suena la banda. Alegre y con todos alegres, creo, despídome y abro la puerta.

Finalmente, en un año que viene proyectando reggae y cumpliendo también sus diez añitos, RIDDIM hizo su festejo en Niceto. A paso seguro y basado en canciones que gustan a su gente y a los nuevos, siguen avanzando en el camino del rastafarismo.