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Café Tacvba: Por peso propio

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La banda mexicana se presentó el miércoles en un teatro Gran Rex explotado para un doble festejo: los 25 años de carrera y los 20 del disco «Re».

Sin dudas, y desde hace un tiempo, tocar discos emblemáticos de forma íntegra para los aniversarios, se ha convertido el algo muy redituable. Pero si ese disco es el álbum más emblemático del rock latinoamericano de los 90 (y tal vez de su historia) es un deber moral hacerlo.

La jarana anuncia el comienzo de «El aparato», mientras Rubén Albarrán enciende su traje a luces y eso un poco anticipa el espíritu del show y del disco; esa comunión entre la tecnología y la madera, lo nuevo y lo viejo. Antes de «La ingrata» advierte que el disco sonará entero y en orden, por lo que el público debe abstenerse de pedir canciones. No lo haría de todas formas, ya que el objetivo era apreciar este trabajo en vivo. Y aunque estemos en el Gran Rex, durante dos horas y media nadie osaría quedarse sentado.

El disco blanco del rock latinoamericano no fue denominado por algo arbitrario; tiene una razón: el grupo pasa del pop de «El ciclón» y el rock industrial de «El borrego» al bolero de «Esa noche», una seguida de la otra, sin perder la identidad. Pasando desde instrumentos tradicionales acústicos a samplers, teclados y baterías electrónicas. Es que Café Tacvba toma influencia de muchos lugares para no sonar parecido a nada. Incluso cuando interpretan covers como «Chilanga banda» o «Dejate caer» uno siente que la banda se ha apropiado de esas canciones. Así de fuerte es la personalidad de los mexicanos.

Para el fan, no sólo el hecho de vivir el «Re» es el incentivo, sino obviamente escuchar canciones que no suelen formar parte del repertorio del grupo como la entusiasta «24 horas», la preciosa «Pez» o la enérgica «La pinta». Y todas cuentan con cambio de vestuario, de luces, de escenografía, para acentuar la continua metamorfosis del grupo. Lo que otros no pueden lograr en todo una carrera, Café Tacvba lo logró en un solo disco.

Al grito del público de «Vivos se los llevaron, vivos los queremos», en referencia a los estudiantes asesinados en México, «El fin de la infancia» transforma el momento triste del show en un mantra de energía positiva y baile para quienes lo necesiten, y a 20 años de su creación, la canción suena tristemente actual: «Si quieren conquistarnos, tendrán que quemarnos vivos».

La segunda parte resulta más descontracturada, con Rubén recorriendo las instalaciones del teatro, tomando pedidos de la gente como «Chica banda» y «Pájaros».

Café Tacvba tiene la facultad de sonar siempre frescos, nunca dar un show aburrido y reinventarse constantemente. Que el disco «Re» haya salido 20 años atrás es algo anecdótico: la banda podría haber hecho su carrera a la inversa y aún sonaría nueva. Es la diferencia entre los que buscan la tendencia y los que encuentran la atemporalidad.

 

azafatodegira.com

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