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Guasones presentó “Hasta el final”

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La banda de La Plata llenó Museum para tocar sus nuevas canciones y algunos clásicos. Luego de este triplete, iniciará una gira nacional.

El viernes 28 de abril, Guasones hizo la segunda de las tres presentaciones de su nuevo material. El largo local de Perú al 500, barrio de San Telmo, lucía colmado para conocer los estrenos de la banda platense que decidió volver a las raíces. El disco -que cuenta con la producción de Coti Sorokin y Álvaro Villagra– se canjeaba con el ticket para del show en el puesto de merchandising.

A las 21.45, Facundo Soto (voz y guitarra) salió a escena acompañado de Maximiliano Timczyszyn y Matías Sorokin en guitarras; Esteban Monti en bajo y Damián Celedón en bataría. El público los recibió de manera entusiasta. Las primeras canciones fueron las mismas que abren la novedad discográfica: “Nada que ganar” y “Hasta el final”, que le da nombre. Luego, el líder habló por primera vez: “¡Buenas noches, amigos! Es un gusto tenerlos acá” e interpretaron “Ya estoy subiendo”. El rock and roll no pararía durante dos horas.

Aunque de entrada había quedado claro, avisaron que sería “una noche de temas nuevos”. Así llegó “HDP”, que hace referencia a las inundaciones del 2 de abril de 2013 en la ciudad de las diagonales. “Me estás tratando mal” (“Parque de depresiones”, 2011) sumó un clima intimista con las luces rojas que invadían el tablado e iluminaban a los cinco músicos. La lista continuó con uno de los últimos hits, “Pobre tipo” y más palabras de Soto, que exclamó: “¡Qué ganas de tocar que teníamos!”.

Con el audio algo más claro, irrumpió una seguidilla de flamantes canciones: “Leila”, “Espejo roto” y “Ella sabe”, en la que el público acompañó con palmas la melodía. Fue entonces que provocaron una explosión segura, como lo es “Heaven or hell” y una de las mejores composiciones de las últimas placas, “Tan distintos”, que mostró a Soto con sus típicos y lentos movimientos.

Antes de “Pasan las horas”, el cantante -de camisa animal print– se quitó los lentes oscuros y en “Como un lobo” aparecieron en el campo las clásicas banderas de palo flameando entre la gente. Enganchado, continuó “Farmacia”.
Como era de esperarse, el concierto contó con pocos rescates de los viejos tiempos. Los primeros en aparecer fueron “Baila baila” y “A mi lado” (“Como animales”, 2002). Inmediatamente, en “Necesito” se pudo apreciar un solo de los tres guitarristas del grupo.

Pero pronto la reunión volvió a girar alrededor de “Hasta el final”. Los presentes escucharon con atención “Volar” y “Del olvido”, para después festejar una versión rápida de “Todavía”, a la que le siguieron “Infierno blanco” y el nuevo corte de difusión, “Canción para un amigo”, que concluyó con la presentación de los integrantes. Ya quedaba poco.

Las cuatro elegidas para la despedida fueron bien rockeras. “Eso estaba bien” hizo que algún seguidor se trepara a la baranda de los palcos. “Reyes de la noche”, el éxito más grande de Guasones, desató la euforia en la pista y sirvió de preámbulo para el final de siempre, con “Gracias” y “Dame”. Facundo Soto, ya con remera negra sin mangas y gorra, habló por última vez: “Muchas gracias. La pasamos bárbaro, como siempre. Hasta mañana”. Y mientras sonaban Los Beatles, el público se retiraba de Museum.

Este triplete en San Telmo levantó el telón de lo que será otra gira nacional en la historia de la banda. Con un repertorio renovado, uno de los números más convocantes del género saldrá a recorrer más kilómetros por el interior del país. La próxima parada será el 3 de junio en su La Plata natal, aquella en la que emergió como una firme promesa. Eso fue hace más de dos décadas, cuando los medios de Capital Federal le cerraban las puertas y criticaban con saña sus álbumes. Hoy el panorama es distinto, Guasones es una firme e indiscutida realidad a lo largo del territorio argentino.

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