ENTREVISTAS

El exilio universal: “El under se terminó cuando partió Omar Chabán”

Por  | 

Hablamos con la banda antes de su presentación de este fin de semana en Buenos Aires Club.

Para cualquiera que haya pateado el under desde hace tiempo, los nombres de Emir Seguel y El exilio universal son más que una referencia obligada para hablar de rock subterráneo porteño. A punto de cumplir 25 años de carrera, hablamos con Emir sobre la actualidad de un grupo más dispuesto que nunca a hacerse escuchar.  

En épocas de donde la gente no compra discos y el streaming manda, editar un disco doble es toda una declaración de principios. ¿Siempre fue ese el plan con “La doblegota”?

Siempre estuvo en mente lo del disco doble, incluso sabiendo que la industria ya estaba quebrada. De todas maneras, nunca pertenecimos a ella. Cuando uno sueña, sueña.  Al despertar va por el sueño y el primer paso es plantarse en la cornisa y bancar la que venga. Ir a contramano para mí es una constante de toda la vida; prefiero chocar y sangrar a quedarme quieto.

Al hacer un disco así, uno tal vez puede darse el lujo de experimentar y probar cosas nuevas ¿En su caso fue así o sentís que la banda tiene una personalidad muy marcada como para dejarse llevar tanto?

Está buenísimo dejarse llevar porque liberás tu impronta y a veces termina siendo lo más interesante de un disco, pero en el caso concreto de “La Doblegota” laburamos puntillosamente en la lista de cada disco, con planes de grabación que contemplaban hasta los horarios de almuerzo y cena. En otras épocas derrochábamos horas en el estudio. Hoy por hoy intentamos aprovechar cada segundo y eso nos obliga a estar alerta y prendidos fuego, pero con un norte dentro de la nave espacial que es un estudio de grabación, un lugar en el que me siento tan feliz que podría morir ahí adentro.

El disco dos empieza con una canción llamada como la banda. ¿Querías dejar una especia de mensaje con eso?

No me gusta demasiado analizar las canciones, pero haciendo un esfuerzo y saliéndome de mi lugar creo que es una canción que resume con precisión el espíritu bélico-poético que tiene la banda en una de sus aristas. Amo cantar esa canción porque en ella convive la complicidad con el “outsider”, rescata una frase épica de Miguel Abuelo y exterioriza todo el odio hacia las autoridades. A los 18 años me sortearon para la colimba y me salió el 707; aviación, estaba hasta las bolas. Imaginate. Me sacaron sangre, me desmayé y me mandaron al psiquiatra. Le dije: “Soy homosexual, drogadicto, ladrón, si me mandás adentro me mato; antes muerto que soldado”.

El doctor me dijo: “me hacés acordar a Tanguito”. A los diez minutos me dieron una papeleta que decía: “No apto” Ley 27737, adicción a las drogas. Fue el día más feliz de mi vida, ahí nació El exilio universal, ahí nació esa canción.

Ahí decís “Un canto y una guitarra para destruir este mundo que no nos deja un segundo caminar en libertad”. ¿Creés que el rock perdió un poco el poder de liberar a la gente? ¿Sentís que el público no está dispuesto a identificarse con letras comprometidas?

Es que el rock por sí solo no libera a nadie. Es uno el que intenta o no romper cadenas, y ahí si las rompés hacés rock, punk, funk, dark o lo que quieras. Hay mucha pose con respecto a eso y cuando un pajero no tiene otra cosa que decir, dice “Rock”, pero a la vez tiene un patrón, entonces termina siendo funcional al sistema. En cuanto al público pienso que está bastante aburguesado con el tema de las redes sociales y en vivo quizá se vuelca masivamente a los festivales, pero no le veo mucha vida a eso, hay demasiado garca organizando esos eventos, hoy más que nunca es la hora de la autogestión, tenemos todas las herramientas para hacerlo y para volarle la cabeza al público en vivo. En eso estamos nosotros.

Siento que de alguna forma es el disco más cancionero y crudo que tienen; pero al mismo tiempo un poco sombrío. ¿Querías hablar de algo específico? Después de tantos años, ¿de dónde salen ideas nuevas para las canciones?

Escribo mucho con la secuela de lo vivido, con el aire que me queda tras salir de laberintos en los que se roza el fin. Otras veces surge inesperadamente, en un bondi, en una caminata, me gusta mirar a la gente por la calle e imaginar sus vidas, pero sobre todo acariciar a los animales que me protegen. Hace poco sufrimos la muerte de Thompson, un gato negro que iluminó el hogar en el que vivimos Verónica, mi hijita Melody, y yo. Además de Nirvana, una brava felina de diez años, y Bowie, un pequeñito recién llegado. Ellos son mis cimientos.

Más que ideas yo diría que brotan melodías o letras que uno va encanutando inconscientemente en el baúl de su alma y en algún momento salen a la cancha. Ahí es donde voy ciego porque tengo una banda que es de fierro, uno mejor que otro, tanto en calidad musical como humana; hoy siento que realmente estamos a punto caramelo.

Los 25 años de carrera están a la vuelta de la esquina. ¿Pensás mucho en eso? ¿Qué te genera toda la historia de la banda?

Sí, pienso todo el tiempo en eso. Y digo: “Algo no hicimos bien”, pero por otro lado creo que lo más saludable de todo es que estamos de pie y nunca fuimos a chuparle el orto a nadie para que nos difunda o lo que sea. Eso me da fuerza para seguir soñando porque estoy convencido de que la música tiene un lugar reservado para nosotros.

En “La doblegota” hay una canción que se llama “Espíritu underground” donde se reivindica un poco la esencia del grupo, pero ¿te molesta de alguna forma no haber podido dar un salto hacia cierta masividad? ¿Que el mensaje lo escuche más gente?

El under local murió cuando Omar Chabán partió. Si se sigue utilizando ese nombre para denominar a las bandas de baja convocatoria y demás es porque hay gente a la que le conviene que se siga diciendo “under”, porque ellos hacen su negocio con los pibes que se rompen el culo para poder subir a un escenario; esto viene de hace rato y la verdad si eso es ser under, no me interesa ser parte. En “Espíritu underground” yo intenté rescatar la parte romántica, pero en sí no es nada grato andar cargando equipos en un bondi mientras el productor del evento se lleva el filo. Pasó a ser “El artista” y eso sucede por la complicidad de muchas bandas que alimentan a ese tipo de ratas, con perdón de las ratas, porque, ¿qué culpa tienen ellas?

Estamos en el aire, en pleno salto, ya nos verá más público, no tengo ninguna duda de eso, está muy cerca de suceder y de la forma en que siempre lo buscamos; yendo de frente.

¿Qué es El exilio universal para vos?

Un hogar que me abrió las puertas y me brindó la posibilidad de cambiar de arma, de largar un revolver y agarrar una guitarra para ser alguien en la vida.

*El exilio universal se presenta el sábado 15 de abril en Buenos Aires Club, Perú 571, C.A.B.A.

 

azafatodegira.com

2 Comments

  1. Alejandra Persico

    12 abril, 2017 en 20:18

    Ahi vamos a estar el sabado 15, no solo es escuchar El Exilio Universal, hay todo un universo copado que gira en el ambiente con la gente que lo sigue, El Exilio Universal y el aguante del Wxilio Universal . Gran Plan !!!

  2. Fer

    12 abril, 2017 en 20:05

    Vamos!!! no hay que estar en el bolsillo de nadie… aguante El exilio!!! viva la música

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *