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Mala suerte: Celebración y consagración

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La legendaria banda de punk rock volvió al ruedo luego de 20 años de silencio.

Cuando uno se enamora de algo que el resto del mundo ignora, lo ama aún más. Mala suerte no será una de las bandas más reconocidas o recordadas de este país, pero para mucha gente fueron, son y serán una gran parte de sus vidas. Una banda que, inevitablemente, se asocia a la amistad, a la cerveza y a las noches de fiesta. A 20 años de su separación, y por ahora por única vez, la oportunidad de revivir eso era una oferta imposible de rechazar.

Desde temprano, la gente se acercó a ver los shows de Mas calaveras y Zona 84. Al tratarse de un público mayor, los primeros contaron con el cariño y el respeto que la gente le tiene a Adrián “Chino” Vera, ex bajista de Attaque 77, encargándose de la guitarra y voces en esta oportunidad. El mismo respeto se lo llevaron los rosarinos de Zona 84, que, con más de 20 años de carrera y giras por todo el país y Europa, hacen notar su presencia en vivo con temas como “Panico” y “Helgoland”, coreados por varios.

El anuncio del show regreso de Mala suerte sorprendió a varios. A pesar de tener un status de culto, la música del grupo no ha trascendido a generaciones más recientes y eso se nota en la convocatoria; un Teatro Vorterix repleto, pero donde casi nadie tiene menos de 30 años. De todas maneras, esos años se esfuman ni bien se corre el telón.

Hay que decirlo: Mala suerte trajo la influencia irlandesa al punk rock antes de bandas como Dropkick Murphys o Flogging Molly. Es por eso que el inicio con la gaita entonando “Amazing grace” es una declaración de principios y una reivindicación a ellos mismos. Arrancando con “La mesa está servida”, con audio casi perfecto y un público fervoroso, el clima no puede ser más que perfecto.

La vuelta del grupo se debió a la visita del guitarrista Gabriel Irisarri, que desde hace años vive en Belfast. No sabemos cuánto tiempo tuvieron los músicos para ensayar, pero arriba de las tablas vemos a un grupo que parece no haberse ido. Además del sonido envidiable, la banda entrega una ejecución perfecta de cada canción. Sin haber formado parte del mainstream, cada composición que interpretan es un hit para su público. Lejos de caer en la obviedad de la influencia celta, el grupo apuesta por su costado más filoso, invitando amigos como Hugo de Doble Fuerza o Hermann de Mal Momento para canciones como “Rigatuzo” o “Vos me mentiste”, para luego ahondar en la tradición irlandesa, con banjos, mandolinas, gaitas, acordeón y hasta bailarinas que adornan canciones al mejor estilo de The Pogues.

Con la final “Cuando el sol se va”, Mala suerte nos deja un show tan sólido y divertido que lamentamos que sea un evento único. Con este show, el más convocante en su historia, marcan un hito en su carrera, que pareció más la consagración y reinvindicación de una banda que un evento nostálgico.

azafatodegira.com

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