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Literatura rockera: “Nos íbamos a comer el mundo”

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Te presentamos un libro esencial para entender la historia del rock uruguayo.

Se dice que, hoy por hoy, las bandas más grandes del rock nacional son uruguayas. Este fenómeno que tiene a grupos como No te va gustar, La vela puerca y El cuarteto de nos llenando estadios, deja en evidencia lo poco que sabemos de la historia del rock que se mueve del otro lado del río.

“Nos íbamos a comer el mundo” es un libro que recorre la movida de un país donde ser músico cuesta 10 veces más. Contada por sus protagonistas, la historia se puede dividir en tres partes: los 90, los 2000 y los boliches que fueron esenciales para el desarrollo de una escena.

Básicamente en el relato encontramos el testimonio de cada banda que dejó una marca; desde las que durante esos años se cansaron de llenar estadios hasta las que dejaron solo un disco. Este trabajo es un documento esencial para entender no solo la historia musical de un país, sino también su historia política y social. Es una lectura fundamental para cualquier uruguayo y es una buena puerta de entrada para cualquiera que quiera indagar más sobre la cultura rockera del país vecino.

Su autora, Kristel Latecki, es periodista de música y espectáculos en el diario El Observador. Hablamos con ella para que nos cuenta sobre su trabajo.

¿Cómo surgió la idea del libro? ¿Qué clase de historia te interesaba contar?

La idea surgió a partir de la tesis que hice en 2015 para recibirme de Licenciada en Comunicación. Para la investigación elegí tres boliches que además de congregar a muchas de las bandas que estaban comenzando a sonar fuerte por ese entonces, crearon un sentimiento de pertenencia entre la juventud. Esos boliches (Amarillo, Perdidos y Pachamama), eran lugares donde la gente iba sin importar la banda que tocara. Iban porque se sentían identificados con la propuesta y seguían a las bandas que estaban comenzando por ese entonces, como Buenos Muchachos, The Supersónicos y Trotsky Vengarán al principio de los 90, y más hacia mediados de la década, No Te Va Gustar, Sordromo, Astroboy, etc.
A punto de recibirme, mi tutor, Álvaro Buela (director de cine y periodista cultural) me sugirió que con todo este material había que hacer un libro. Y casi enseguida me cayó de la nada la propuesta de la editorial Ediciones B. Así que todo se alineó para hacerlo.
Mi objetivo con el libro fue ampliar y continuar lo que ya había hecho en la tesis, cubrir las dos décadas, hablar del contexto social y político de donde nació este nuevo rock uruguayo (un tanto diferente a las bandas que habían salido luego de la dictadura), hablar también de los boliches, porque fueron fundamentales, y evidenciar de que nada nació del vacío, sino que todo estuvo intrínsecamente vinculado.
A nivel del rock más mainstream si se quiere, entre los 90 y 2000 se sucedió un proceso de popularidad que tuvo su cenit en los festivales Pilsen Rock, que reunieron a más de 100.000 personas, algo totalmente extraordinario para entonces y que no se volvió a repetir. De este fenómeno se habló muchísimo, pero no sobre toda la década que lo antecedió. De eso también quería hablar: de por qué los 90 fueron fundamentales para todo lo que sucedió en el 2000.

Leyendo tu biografía en la solapa del libro, uno ve que por una cuestión de edad no viviste esos primeros años del under, sino la segunda etapa, donde el rock se vuelve más popular. ¿Cómo fue tu experiencia como fan en esos años que empezabas a ir a shows y a meterte en la movida?

Sí, empecé a ir a toques a mis 17, 18, (2003 y 2004 más o menos). En ese momento las bandas uruguayas empezaron a tener muchísima cobertura de prensa, los programas de radio pasaban las canciones, y había de hecho programas radiales dedicados a descubrir bandas nuevas, como fue Banda Joven. Si bien escuchaba mucha música, fue por ese entonces que me enganchó lo local. En esa época el lugar para ir a ver bandas era BJ, boliche derivado del programa de radio que mencioné antes. También había muchos pequeños festivales en el Velódromo o en el Parque Rodó, también la Fiesta de la X que era muy multitudinaria y había cientos de propuestas diferentes. Fue una época muy efervescente, porque estaban pasando un montón de cosas. Y como adolescente fue genial, porque te llegaba la información muy rápido y podías ver a las bandas casi de inmediato. Era sentirse parte de un movimiento juvenil y nuevo, con muchas propuestas interesantes y diferentes.

Desde este lado del charco, los chicos tienen idea del rock uruguayo como una música que mezcla ritmos tradicionales con la guitarra eléctrica, como puede ser NTVG o La Vela Puerca. Sin embargo, los orígenes están marcados por el punk, el post punk, el garage, la oscuridad y antros bien under. ¿Para vos cual son los mayores prejuicios y preconceptos con el rock uruguayo?

Fah, sobre prejuicios, no lo sé, porque no he hablado con argentinos sobre este tema. Pero lo que puedo decir es que si bien lo que ha pegado allá son las bandas más populares y tal vez lo que se conozca allá sea solo eso, las propuestas que surgieron desde los 90 fueron muy diferentes. No había un “rock rollinga” como allá, que había varias bandas que seguían un mismo estilo. Se habla de un rock uruguayo, pero a nivel sonoro pocas cosas tenían en común. No así el rock post dictadura que sí, estuvo muy marcado por el punk y el new wave inglés. Los 90 trajeron muchos sonidos diferentes y los músicos se encargaron de mezclar todo. Así surgieron bandas como Abuela Coca, que influenció a NTVG y La Vela Puerca en lo que tuvo que ver el rock mestizo, con vientos y ritmos del reggae. Después tenías a Buenos Muchachos que no se parecía a nadie, lo mismo con The Supersónicos y La Hermana Menor, que compartían escenarios, pero no tenían nada que ver. Tenías a Trotsky y Buitres, que venían más del palo del punk o del rock clásico. O Cuarteto de Nos que era una cosa histriónica que a mediados de 2006 comenzaron un camino más pop. Después más desde el under tenías a Hablan Por La Espalda o Motosierra, más hardcore, bandas más pop como Vieja Historia, Astroboy y Boomerang o bandas de heavy metal que siempre tuvieron su público. Ni que hablar todo lo que surgió con la llegada de internet, que ese es otro tema.

Desde hace un tiempo, en Argentina, las bandas más convocantes son uruguayas. ¿Qué creés que cambió para que la situación se de vuelta tan radicalmente?

Eso me resulta súper interesante. Yo creo que tiene que ver con que las bandas acá agotan a su público muy rápido, porque somos muy pocos y hacer giras por el interior es casi una utopía. Desde muy temprano bandas como NTVG, La Vela Puerca, incluso bandas más chicas que no tienen la misma popularidad, como HPLE o Carmen Sandiego, entendieron que para seguir creciendo o para lograr una continuidad en el escenario tenían que tocar en Argentina. Tal vez tuvo que ver todo lo que sucedió luego de Cromañón, que se le puso cierto estigma al rock argentino. Tal vez al rock argentino le faltaba una renovación y nuevas figuras populares, y las bandas uruguayas fueron a ocupar ese lugar. Tal vez haya sido por el formato de canción pop con sonido rock que prendió mucho allá. No lo sé a ciencia cierta. Lo cierto es que sí, las bandas comenzaron a tocar mucho allá, primero casi de porfiados y luego ya con un público ganado. La empezaron a pegar al punto que la Rolling Stone tituló hace unos años “La gran banda de rock nacional es uruguaya” en referencia a NTVG y se armó pila de revuelo. Eso estuvo bueno. Y acá sí, salvo las figuras clásicas del rock o artistas más pop tipo Tan Biónica, el rock argentino no está en su mejor momento de popularidad. Desde acá creo que la única banda de rock argentino medianamente nueva que suena a nivel súper masivo es La Beriso, y no suena diferente a nada de que lo que pasó antes.

Algo que me hubiese gustado leer es un capítulo sobre el rock under actual y el espacio que ocupan lugares como Bluzz, La Trastienda o el Music Box. ¿Puede ser que eso lleve a otro libro? ¿Cómo ves el estado del rock uruguayo actual más allá de las bandas que salen en el libro?

Jajaja. Ya de por sí apretar dos décadas en un libro fue casi imposible. ¡Si llegaba a la actualidad necesitaría un segundo tomo! Estoy pensando sí en un segundo libro, pero por ahora no tengo tema cerrado.
Para mí el rock actual está en un lindo momento, y creo que está de nuevo gestándose en los lugares under, como sucedió a principios de los 90. Por ejemplo, Eté y Los Problems, aunque salieron a través de un sello, comenzaron a trabajar desde abajo y de a poco cultivaron una interesante popularidad. Ahora tocan mucho en Argentina y en este momento están de gira en Alemania. Y creo fervorosamente que el rock de ahora (y en particular las bandas independientes) tiene muchísimas cosas interesantes y emocionantes para explorar. Nada más es cuestión de entrar en Bandcamp y ver todo lo que está saliendo.

Para alguien que es ajeno a todo esto, ¿por qué debería indagar en el rock uruguayo y qué bandas recomendarías?

Creo que, para ser un país tan pequeño, a nivel musical las propuestas son súper variadas y la calidad es cada vez mejor. Concentrándome en bandas semi nuevas, como dije Eté y Los Problems; su último disco es espectacular. Después bandas como Alucinaciones en Familia, Mux, Los Nuevos Creyentes, Iván y los Terribles y O’Neill desde la pata más indie. Carmen Sandiego allá ya es un poco conocida, pero el disco que sacaron el año pasado es sumamente recomendable. Oro, también, que hacen algo que definen como “blues pesado”. Está surgiendo también cosas más pop y artistas de hip hop que también la están rompiendo. En fin, hay de todo.

Extracto de “Nos ibamos a comer el mundo”:

“Ahí la gente nos iba a ver solo por la música, tenía un sentido de identificación, que después eso evoluciona, como evoluciona la cultura popular. La identificación es algo bueno mientras tenga tales características. En determinado momento se puede volver un monstruo sin cabeza. Y se transforma en la identificación por la identificación misma., sin saber de dónde viene, la razón por la cuál vos te sentís identificado con algo.
La crisis generó una cosa nefasta, que fue la degradación e institucionalización de la ignorancia. No estoy descalificando al ignorante, estoy descalificando la falta de acceso a la cultura. Hubo un público vinculado a los shows de rock que no sabía nada de rock. Me refiero a la literatura, el cine, a la música, todo. Y ahí para mí empieza a haber una vuelta a la “uruguayez”, donde se junta lo uruguayo oficialista con parte del rock, que nosotros por suerte escapamos de eso. Pero tiene que ver con el público, la demanda y la oferta. Darle al público lo que quiere escuchar. Y eso no se puede perdonar. Yo al público lo amo, pero como lo amo nunca le di lo que quería”.

Garo Arakelian, guitarrista de La Trampa.

azafatodegira.blogspot.com

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