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El Cosquín de las mil aventuras posibles

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Si hay algo que tiene el Cosquín rock, y que en el primer día del festival no faltó, es la variedad y ese abanico de posibilidades dispuesto a abrirse en cualquier momento y que posibilita pasar de escuchar una banda de rocanrol en el escenario principal a sumergirse en otra cosa totalmente distinta al ingresar en cualquiera de las carpas instaladas en el amplio predio.En este primer día, ese recreo que significa adentrarse en cualquiera de esas carpas se magnificó con la presencia de Los Pericos y su show festejando sus treinta años de carrera en el escenario alternativo, o la performance de Juanse.

Lo importante de los shows tempraneros

Durante las primeras horas de la tarde hubo shows de alto impacto como el de El buen salvaje, que tuvieron la tarea de abrir el escenario temático y hay que decir que estuvieron a la altura. Seis temas bien al palo y entre ellos, muchos de su disco nuevo, “Multitud al acecho”. Además se pudo disfrutar de Coverheads, la banda de Carucha Podestá, o presenciar el debut de Barrio Viejo, la agrupación del ex futbolista Daniel Osvaldo, que hace muy poco salieron al ruedo y ya cuentan con sus adeptos rocanroleros.

De allí en más, en el escenario principal desfilaron esas bandas que son infaltables en cada edición del festival como Ojos locos, que pasó por allí saciando la sed que tiene su red familiar en Callejeros, o El Bordo, quienes dieron uno de los últimos recitales previo a la salida de “El refugio”,  su nuevo disco que se edita el próximo 17 de marzo. De ese próximo álbum adelantaron el primero corte, “Corazones olvidados”. En el show de Salta la banca, siempre atrayente y con buen cantidad de público, la nota distintiva estuvo dada en “Bautismo”, donde Santiago Aysine propuso hacer “el pogo carnaval”, una iniciativa que consistió en repartir bolsas health-e-child.org con polvos de colores para que los fans los esparzan, en su agite, en medio del pogo. El resultado fue un paisaje colorido y festivo de pibes saltando.

Los imperdibles del día fueron, en gran parte, los shows de las canadian pharmacy online carpas. Uno de ellos fue el de Los Pericos que en el marco del festejo por los treinta años de trayectoria, tienen asignado su lugar en la carpa alternativa con tres jornadas donde recorrerán toda su historia con invitados especiales. Escaparse del show de Salta la banca e ingresar en esa carpa significaba todo un cambio de ambiente. Si al calor agobiante se le sumaba el sudor destilado por el público que, encendido, festejaba con estos músicos, la suma era aplastante. A Juanchi Baleirón y los suyos se los notaba muy contentos por haber aceptado esta propuesta y la aprovecharon al máximo, a pesar de los problemas constantes que tuvieron con el sonido, dado que los cortes de luz aplacaban el ímpetu con el que arrancaron algunos de los temas. Los elegidos para ese primer día tuvieron que ver con aquellos clásicos de la década del noventa como “Jamaica reggae”, “Waiting” o “Corazón de bruja”, donde invitaron a José Palazzo a tocar el bajo, mientras que Gonzalo Viñas los acompañó en guitarra. Pero si hubiese un premio a la participación del invitado, ese primer día se lo hubiese llevado, sin dudas, Corvata de Carajo; su aporte no sólo sumó actitud y una segunda voz con una impronta punk rock a “Sin cadenas” sino que también agregó emotividad. “Lo importante no es llegar sino mantenerse. Ellos están acá hace treinta años por el poder de la amistad y eso se nota”, apuntó. Al final del tema, Juanchi le devolvió el cumplido: “Por estas cosas vale la pena todo”. La carpa fue una fiesta de ska y calor.

En el escenario principal, el show internacional de Rich Robinson, ex guitarrista y fundador de The Black Crowes, ofreció un set con muchos clásicos de esa banda blusera como “My morning song”, “Hotel illness” o “Jealous Again”. La voz de Rich con las potentes guitarras permeaban canadian pharmacy al predio con un toque de alto vuelo y que merece el orgullo argentino, porque el guitarrista que integra la banda es Nicolás Bereciartúa, quien también estuvo tocando con su banda propia en la casa del blues. Sin embargo, la afluencia de público a esa hora se repartía, mayormente, en otros dos puntos. Es que, a esa misma hora, era el debut del nuevo espiritual Juanse y su banda en la carpa Geiser. Esa carpa preparó para los tres días del festival el leit motiv “Ceremonia” que tiene que ver con el compilado de Los Ratones Paranoicos que grabaron, recientemente, diversas bandas indies con el sello que lleva el mismo nombre que el escenario. el espacio estuvo atestado de banderas mientras que la performance del ex paranoico fue estruendosa. Un sonido impecable, destacándose los músicos de toda la banda, como Ponchiarello en bajo o Gori en guitarra. La euforia y fiesta que se vivieron en temas como “La nave” o “Colocado voy” permitía concluir algo: celebrar  la decisión de la producción del festival en colocar  a este renovado Juanse en un escenario como ése, donde se podía disfrutar de un show íntimo en medio de un predio de tan grandes dimensiones. Nada más acorde a la nueva etapa de vida por la que está pasando y de la que estuvo hablando, conciente y orgulloso, más tarde con la prensa. En esa misma carpa estuvo Juan Ingaramo, que participó de ese compilado, y Fede Cabral, ex cantante de Sancamaleón que, para un público reducido, brindó un set pop presentando su nuevo disco “Plexo solar”, antes de arrancar su gira por Japón.

Simultáneamente, mientras Juanse reconquistaba al público paranoico y Robinson regalaba sus perlitas bluseras, Pettinato concentraba otro tipo de público ávido de distracción en su cafe concert de la carpa alternativa. Pero quizá, a esa hora, la masa de público estuvo concentrada en los shows del escenario temático. ¿El motivo? En el día que se cumplía el aniversario nro. 12 de la muerte de Pappo, las presentaciones de Lovorne y de Viticus despertaban interés. Y esa atracción la supieron mantener. Después del homenaje a su padre con el que se despachó la banda de Luciano Napolitano, Viticus hizo lo propio. Con Luciano nuevamente sobre las tablas y Boff Serafine en batería, regalaron una recreación de Riff con temas como “Sube a mi Voiture”, “Macadam 3, 2, 1, 0″ y “Susy Cadillac”. Al final, Vitico, emocionado y saludando junto con sus compañeros, expresó: “Esto es inolvidable. Hace mucho que no estábamos en Cosquín y es un gusto volver así”.

Algo distinto pasó en el escenario principal. Los tres shows que antecedieron al principal tuvieron no solo mucho público común sino algo que también los hermana: llevan muchísimas ediciones seguidas participando del Cosquín rock. Los Gardelitos y La 25 brindaron, como es costumbre, sets donde estuvieron todos sus temas más clásicos y permearon el predio con el paisaje característico de esas banderas, representando cada uno de los barrios. En el show de Gardelitos se destacó “Pájaro y campana”, dedicada al ex vocalista y padre de Eli, Korneta Suárez, y además aprovecharon para promocionar sus próximos shows en Flores y en Córdoba, donde cada día estará dedicado a cada uno de los discos. Del show de Guasones hay que subrayar la presentación de “Canción para un amigo”, el primer corte de lo que será el próximo disco de la banda y que combina lo que los platenses bien saben mezclar: rock canción, una letra sentida y la voz entre melódica y rasgada de Facundo Soto. En esta ocasión, los acompañó en guitarra Coti Sorokin, productor del nuevo álbum.

De los últimos sets del escenario temático, hay que decir, que si bien no es novedad, Carajo la rompió toda. Con unas proyecciones futuristas por detrás, el impactante sonido de este trío, en medio de las sierras cordobesas, hacía pensar sencillamente que estábamos en otro mundo. Después de “Sacate la mierda” y el ya clásico medley de Pantera, para los últimos tres temas, invitaron a Javier “Canario” Compiano de Plan 4 para tocar “Cicatriz” y el cover de “Ace of spades” de Motörhead. Los canadienses de Exciter fueron los que siguieron aunque con algunos percances, ya que cuando al violero se le cortó el sonido de su guitarra, se fue del escenario dejando a su banda en pleno show. Unos minutos después, los restantes músicos pidieron perdón y se retiraron sin terminar su set. Sin embargo, Malón la remontó y dejó al público metalero contento y agradecido con temas clásicos y del primer disco como “Malón mestizo”, “Síntoma de la infección” o “Castigador por herencia”.

Ciro y los persas presentaron, nuevamente, “Naranaja persa”. Al igual que el show en Vélez, Ciro salió desde un globo imitando a una naranja en el final de la pasarela con “Similar”. Sin embargo, entre muchas de sus canciones de su último trabajo y de su repertorio persa, coló los clásicos piojosos que fueron, como siempre, bien recibidos por ese público trasnochado que lo vio salir al escenario a la una de la madrugada. Allí estuvieron “Ando ganas”, “Tan solo” o “Genius”, donde Ciro fue acompañado en guitarra por Juanse.

¿Qué dejó el primer día? La sensación de lo inabarcable, que se quiere pero no se puede estar en todo. Que lo mejor del Cosquín rock es justamente aquello de que cada uno pueda elegir su propia aventura y partir desde un escenario principal afincando en el rocanrol, para saltar dos escalones y aterrizar sin escalas en otro escenario temático, que en esta jornada tuvo como hilo conductor al heavy metal. O también, por qué no, escapar de los grandes aglomerados y sumergirse en shows íntimos en cualquiera de las carpas del predio. En Cosquín rock todo es posible y todo está a la altura de las expectativas porque es el lugar donde todas las opciones confluyen y se bifurcan. Sólo hay que apostar por una y entregarse a ganar.

 

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