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Rock en Baradero – Episodio 2: La amenaza de la lluvia

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Una de las protagonistas del segundo día del festival fue la lluvia. A raíz del mal clima, la grilla estuvo a destiempo, con algunos de los set retrasados y otros que, debido al apuro y al poco tiempo disponible entre show y show, tuvieron problemas con el sonido. Sin embargo, esto no fue en un contratiempo para muchos de los que se acercaron a disfrutar de esta jornada. Caligaris animó a una fiesta de baile cuartetero y diversión bajo las precipitaciones, Las Pelotas fue uno de los sets más esperados y No te va gustar se dio el lujo de hacer una presentación de dos horas con un público incansable que acompañó.

Después que menguara un poco el chaparrón, los platenses de Cruzando el charco entretuvieron a los tempraneros con su rock rioplatense. “Adonde están”, de su álbum “Desde adentro”, puso al público de pilotines, bolsas de consorcio y capas a saltar.

Al rato llegó Marilina Bertoldi, tan rockera como de costumbre, arremetiendo con toda la rebeldía de temas como “Y deshacer”, de su última apuesta solista, “Sexo con modelos” (2016), luego de separar Connor Questa.

El ska llegó de la mano de La perra que los parió, que en su tercera presentación en el Rock en Baradero estaban cómodos y afianzados. “La Perla disco bar” y “La viaba” fueron la seguidilla de temas que desquitó al público propio que los había acompañado. Nahuel “El viejo” Amarilla (voz) no escamitó palabras comprometidas tanto para nombrar al conflicto AGR Clarín como para denunciar que esa misma tarde, cuando estaban llegando a Baradero, las fuerzas policiales les habían revisado la combi en la que se trasladaban. “¿Por qué no van a revisar a sus políticos amigos?”, protestó. Agradecido por ser parte nuevamente del festival, devolvió esa gentileza a su público: “Los que viajan para ver una banda saben el esfuerzo que significa para una banda de rock ser parte. Gracias por acompañar”.

Una de las postales de la tarde fue indudablemente el set de Los Caligaris. Con toda su fiesta y alegría, los de Córdoba se apostaron en el escenario con “Todos locos”. Allí, la llovizna que venía molestado se acrecentó. Pero el público, en vez de achicarse y correr a refugiarse en algún techo, se puso a bailar debajo de la lluvia mientras se hacían trencitos y se saltaba al ritmo de “Nadie es perfecto”. El paisaje se asemejaba bastante a un parador de playa al atardecer, con música cuartetera y unos cuantos locos en el escenario agitando en cueros, con sus instrumentos y su energía a un auditorio que, con semejante arenga, redoblaba la apuesta. Si ellos cantaban truco, desde abajo se les replicaba un retruco. Para el final, de su último disco “Circología” (2015), se despacharcon con “Que corran”. Y así terminó una de las más atrapantes presentaciones de la segunda jornada mientras todos repetían, cada cual con alguna dedicatoria particular, “que corran todos los demás, nosotros vamos a seguir caminando”.

De allí en más, los siguientes shows tuvieron bastante problemas con el sonido a causa de la rapidez con que se preparaban los sets por el retraso de la grilla. Los primeros afectados fueron los chicos de Salta la banca. Arrancaron con “No pierdas cuidado”, de “Eureka!” (2015), con fallas en el retorno y en el sonido que siguieron durante los primeros temas “Mejillas de amapola” y “Quien dice”. Sin embargo, hay que decir que Santiago Aysine se la bancó de la mejor manera. A pesar de estas complicaciones, en todo momento se mostró feliz por estar por tercera vez consecutiva en el Rock en Baradero, compartiendo con otras bandas amigas y anunciando lo que va a ser el lanzamiento del primer DVD y CD en vivo el próximo 18 de marzo en el Malvinas Argentinas. Como es su estilo, bien comprometido con la problemática social, Aysine se puso la remera de AGR Clarín y para estos empresarios de las corporaciones mediáticas dedicó “Vosotros”. También avisó que “Ellos” (que integra el disco “Copla, Canto obligado por Luciano Arruga”) iba para los “policías que volvieron a salir a las calles”.

Además de los problemas de sonido que siguieron molestando a los Estelares a poco de empezar su show con “Aire”, la lluvia arremetió con todo. Paradójicamente, Manuel Moretti y los suyos entonaban algo que estaba lejos de serlo: “Un día perfecto”. El set de los de La Plata estuvo plagado de sus temas más clásicos como “Ella dijo” pero también hubo muchos nuevos de su último disco, “Las Antenas” (2016) como “¿Quién no se ha besado en Mardel?” o “Es el amor”. Moretti estaba simpático y entre tema y tema iba contando anécdotas como por ejemplo cuando comentó, antes de “Rimbaud”, y en tono nostálgico, que habla de épocas de juventud cuando estudiaba en la Facultad de Bellas Artes. “El corazón sobre todo” fue la despedida de la banda y de la lluvia.

El recital de Cielo Razzo fue compacto, sin lluvia y demoledor. Las primeras que sonaron fueron “Luminoso” y “Que se yo”. Pablo Pino (voz) agradeció al público por esperar, por aguantarse la lluvia y a la organización por hacerlos parte de este festival precioso. Antes de interpretar “Cochico”, Pablo contó que ese tema había nacido también en un festival cuando se habían presentado en esa villa cerca de la laguna bonaerense de Guaminí. Se la dedicaron a Las Pelotas, “una banda que queremos mucho y que nos inspiró”, en conmemoración de sus compañeros de jornada de aquél día y también éste. Entonces, Pino se calzó el ukelele y le regaló al Baradero con ese tema precioso, un momento más íntimo y de alto vuelo. En “Demás” se les sumó Santiago Aysine. Con los clásicos “Luna” y “Ventana” se despidieron dejando, como ellos mismos habían anticipado, uno de los shows más esperados del día.

“Para Donald Trump es éste tema”, avisó Germán Daffunchio mientras todavía terminaba de colocarse la viola y Gabriela Martínez hacía lo propio con su bajo. La bienvenida de Las Pelotas en esta edición del Rock en Baradero no podía ser mejor: “Capitán América”. Y con semejante comienzo, la lista de temas que siguió supo dejar contentos a todos. Porque bien se podría augurar que con disco nuevo bajo el brazo, “Brindando por nada” (2016), la mayoría sería destinada a presentarlas en este festival. Sin embargo, sólo tocaron tres de ese álbum: “Víctimas del cielo”, “Era” y “Hasta el fondo del río”, mientras el resto estuvo repartido por toda su discografía. Entre las mejores estuvieron “Tormenta en Júpiter”, “Ya no estás”, “Si supieras”, “Bombachitas rosas” o “Transparente”. Para Bocha Sokol, y a pocos días del aniversario de su muerte, fue una sentida versión de “Como una estrella”. Pero lo mejor llegó después. Terminado el desquite con “Esperando el milagro”, invitaron a sumárseles a Gabriel Dahbar, de Caya Canaya. Hace tiempo ya que en muchos de los temás máas viejos de Sokol, Germán le deja su lugar a Gabriel. Cada vez más, el parecido, no sólo en tono de voz sino físico y de apariencia, impresiona. Esta vez, las elegidas para que él interprete fueron “Como un buey” y “Día feliz”. La lluvia dio la tregua que hacía falta y las 6.500 personas que se estimaba que habia en el predio –muchas más que el día anterior y que horas antes- disfrutó de uno de los mejores shows de la noche.

No te va gustar subió al escenario a las dos de la madrugada. El público estaba mojado, ya se había levantado viento y era tarde, pero nadie abandonaba. Seguían allí, estoicos y firmes para disfrutar de estos uruguayos que hace tiempo vienen a Baradero. De hecho, después del arranque con “Más mejor”, “Cero a la izquierda” y “Fuera de control”, uno de los momentos más emotivos fue cuando Emiliano Brancciari recordó que hacía varios años, a principios de los 2000, cuando se hacía la edición del “Baradero rock” y cuando no habían adquirido la popularidad de hoy, habían brindado un show a la tarde y se volvieron caminando a la terminal de omnibus mientras sonaba Attaque 77. “Hoy, varios años después, tocamos para mucha más gente que en ese entonces. Este buen momento que vivimos hoy es gracias a lo que hicimos antes”, confesó emocionado. Entonces, con la guitarra acústica se puso al frente y se dedicó a mirar y a disfrutar, como si estuviese repasando por su mente esos momentos en comparación con los de ahora, mientras dejó que su público a capella entonara las primeras estrofas de “Clara”. Una vez que testeó a los presentes, se dio cuenta que tenía chances. Así que se dio el lujo de probar la balada “Prendido fuego”, que adelantó que grabarán en breve. Los NTVG estaban felices. Emiliano tenía la sonrisa dibujada, así que también contó la anécdota graciosa que inspiró “El error”. Con los más clásicos “Me encantaría”, “El camino”, “Cantando a pesar de las llamas”, “Ese maldito momento”, “Ya no hay dolor” y “No era cierto” y a las cuatro de la mañana, se despidieron dejando bien en claro que esa noche habían sido felices.

Las vedettes de la jornada fueron la lluvia, el retraso en la grilla, un final a las cuatro de la mañana, problemas en el sonido y monitoreos y viento. Sin embargo, a Baradero no le importó porque el contraataque rockero fue superior.

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