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Ricardo Iorio: el Maradona del metal

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El cantante trajo a Capital su versión solista en vivo. Con una banda impecable, se dedicó sobre todo a sus canciones de Almafuerte y Hermética.

Un músico que inicia su etapa solista en vivo, habiendo editado tres discos por las suyas, dedicaría sus conciertos a hacer sus canciones. Sobre todo si hablamos de grandes discos, como los que hizo Ricardo Iorio por su cuenta. Pero él es diferente: el sábado, en el Teatro Flores, se dedicó a cantar canciones de Almafuerte y Hermética, alguna de V8 y dos o tres nomás que salieron bajo su apellido.

“Vi que uno mandó que esto son covers”, dijo con enojo. “La pija son covers: son todas mis canciones y las canto como pija quiero”, explicó. De esta manera, Iorio responde a esa incómoda sensación que se produce al escuchar tantas canciones de Almafuerte, con su voz como corresponde, pero con otra banda. Alejo León y Rubén Martínez en guitarras, Facundo León en bajo, Joana Gieco en teclados y Walter Martínez (el querido Walter, exAlmafuerte) en batería.

Se nota que hay trabajo, hay ensayo. Ricardo se preparó para la fecha con un profesionalismo que en alguna ocasión delega en sus compañeros, cuando de Almafuerte se trata. De excelente humor, se animó con canciones que había dejado de lado, como “Buitres” y “1999”, o de Hermética como “Memoria de siglos”, “Cuando duerme la ciudad” y “Atravesando todo límite”.

El humor, como suele hacer si una fecha no trae mucha cantidad de público (el famoso “Qué manera de no cogerse a nadie”), le sirvió para referirse a los claros que hubo el sábado. “Bueno, si seguimos así nos vamos acercando a tocar para los amigos, como al principio. Seremos diez, pero amigos”, dijo. Antes, había aludido a lo mismo pero parafraseando su canción “Regresando”: “La vida no es lo que uno quiere, es lo que es”.

La pantalla, detrás de la banda, dio lugar a un momento particular: mientras sonaba el tango “Gol argentino”, se reproducían imágenes de Maradona. Sobre el final, se mostró al Diego arrancando en la mitad de cancha, “en la jugada de todos los tiempos”. Y, cuando Peter Shilton ya era historia, el pueblo metalero gritó el gol más grande como si el partido fuese en vivo.

Carina Alfie, la guitarrista que acompañó a Ricardo en su último disco, “Atesorando en los cielos”, se incorporó al concierto y desplegó todo el talento que había dejado registrado en estudio. De la misma manera, también Walter Martínez tuvo su solo de batería y el joven Alejo en cada canción del show. Se lo vio contento como a un nene a Iorio cuando tuvo a Carina y Alejo en simultáneo; a ella la subió por las rodillas sobre él y a él lo apretujó con el otro brazo, y aún así uno y otro seguían tocando.

Atento a cada detalle, el cantante paró el concierto unos instantes para que le reacomodaran su audio. Al levantar el brazo y dejar la axila sobre la cara del asistente que trabajaba con su auricular, aclaró: “Hace veinticuatro años que no me baño, pero nunca abandoné a mis hijas”. Ya quedaba poco de música, y el cierre fue, como es costumbre, con Almafuerte: “A vos amigo”. El público creyó que habría algún tema más, eran las once de la noche recién, pero no hubo caso. Al menos el saludo de Ricardo, pero tampoco llegó. Fue el propio cantante que, mientras dejaba la última palabra del tema, cerró el telón definitivamente.

Diego Armando y Iorio no comparten el talento en el fútbol, pero sí algunas cosas. Por ejemplo, la originalidad. Porque así como sabemos, en el fútbol, que nunca volverá a haber un Maradona, también sabemos que, en el metal, nunca volverá a haber un Ricardo. No hablamos estrictamente de la cancha y del escenario, sino de aquello que es esencial y que, como dijo Saint-Exupéry, es invisible a los ojos.

Redacción ElAcople.com

1 Comentario

  1. Gonzalo Ezequiel

    8 enero, 2017 en 12:25

    “El Maradona del metal” te lee Iorio y se raja un tiro en las pelotas

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