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Max & Igor Cavalera: El legado de “Roots”

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El sábado, los hermanos fundadores de Sepultura revisitaron el disco “Roots”, a 20 años de su lanzamiento, llenando el Teatro Vorterix.

¿Qué festejamos? ¿El vigésimo aniversario de uno de los mejores discos de Sepultura, o el tiempo que pasó desde que Max Cavalera se fue de la banda que fundó? Para pensar. Porque el álbum que están rememorando junto a su hermano Igor (baterista), fue el último grabado por la formación clásica de la banda de Belo Horizonte. El resto de la historia es conocida: cambios de integrantes, diversos proyectos solistas, súper grupos y amagues de reunión. Pero en todos aquellos proyectos posteriores, cuando sonaban temas clásicos de Sepultura en vivo, la cosa cobraba vida propia. Después de todo, la nostalgia siempre vende.

Finalmente, al no haber reunión confirmada los hermanos decidieron revisitar “Roots” de todas formas. Por eso armaron esta gira acompañados por Marc Rizzo en guitarra líder y Tony Campos en bajo; una especie de híbrido de músicos de Soulfly con Cavalera Conspiracy.  El teatro Vorterix se vio repleto de fans con remeras de los diversos proyectos. Previo a todo tocó Incite, la banda del hijo de Max, quienes después se quedaron firmando y sacándose fotos.

Interpretaron el álbum por completo y en orden, sin animarse a cambiarlo. “Roots bloody roots” fue una bomba nuclear para empezar, para seguir con “Attitude”, “Cut-Throat” y “Ratamahatta”, con el que inundaron el teatro de ritmo de comparsa (con el autóctono  instrumento “birimbao” incluido). El público explotaba ante cada arenga del cantante.  Al finalizar el disco vino la incertidumbre.

Entonces se despacharon con un set que incluyó covers: “War Pigs” (Black Sabbath), “Procreation (of the wicked)” (Celtric Frost) y “Ace of spades”, en otro homenaje a Lemmy  (Motorhead). Sin bises de por medio, la despedida se dio con la versión más rápida y distorsionada  de “Roots bloody roots”, que de alguna forma cerró el círculo.

Para quienes tengan a “Roots” como el mejor álbum de Sepultura seguro fue una velada inolvidable. Hubo buenas variaciones de partes y agregados de la dupla conformada por Marc Rizzo y Tony Campos que aportaron una gran performance acompañando a los hermanos. Max, como siempre, con el carisma intacto, e Igor, de indiscutida potencia, pero a veces parece que se saca de encima un trámite. Algo falta que pase en el universo que rodea a la banda. Y no hay nada mejor que, de vez en cuando, volver a su raíz.

Redacción ElAcople.com

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