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Satan Dealers: La chispa adecuada

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El grupo ofreció un show especial de covers, el jueves pasado en Niceto.

Parece una leyenda urbana, pero fue verdad: hubo una época, mucho más simple, donde no existía internet. Donde para descubrir nuevas cosas, musicalmente hablando, uno estaba atento a la palabra de sus ídolos. Se prestaba atención a la remera que usaba Phil Anselmo, buscabas la última recomendación de los Sonic Youth. Y, sin dudas, Adrián Outeda es una de esas voces autorizadas a la hora de hablar de rock. No solo intentó abrir la cabeza de su público con la música que hizo a lo largo de su carrera, sino también a través de la música que escuchaba. Así como lo solía hacer Massacre, otras figuras centrales a la hora de hacer conocer música, el anuncio de un show de covers de Satan Dealers hizo las delicias de todos los melómanos.

Pero, primero, la banda no vive de glorias ajenas. La primera parte del set está dedicada a ese aguerrido y melódico rock and roll que el grupo domina con maestría. La furiosa “Oscuros muros” da el puntapié inicial y no bajarían los decibeles por un buen rato.

Satan Dealers es una banda con las emociones a flor de piel. Durante “Km de papel”, Adrián parece quebrarse, pero se apoya en sus gritos para sacar la canción adelante. Hoy hay algo raro; hay una tensión en la banda, se nota en el aire que hay poca comunicación entre los músicos. Pero, de alguna forma, como muchas veces en la historia, la tensión agranda la música. Podrá haber roces entre ellos, pero a la hora de interpretar “How hard is to fix” o “No hay amigos en este tren”, pocos les pueden hacer sombra al poderío que desprende el grupo. Es la combustión que necesita el rock.

Pronto llega el momento de la selección de canciones ajenas. Empiezan con la ya clásica “Marea alta”, adaptación de “High tide” de Comsat Angels. Para “Moonage daydream” de Bowie cuentan con Sergio Rotman en las voces, que hizo suya esta canción desde la época de Cienfuegos. Si bien la versión es desprolija y los músicos se pierden por momentos, eso no quita lo épico.

Obviamente la banda suena menos sólida al interpretar canciones que no son usuales en el repertorio. Aún así, la selección es exquisita y nunca obvia; Lords of the new church, T.S.O.L y Cheap trick son algunos de los artistas de culto que versionan. Para “Bette Davis eyes” y “Moonlight shadow” cuentan con Sam y Daniela de Motorama, y con “I’m affected” de los Ramones y “Pretty Vacant” de Sex Pistols se ponen al público en su bolsillo.

Con las finales “Bajo este sol”, “Se paraliza en mí” y “Luces”, la banda vuelve a demostrar lo que mejor le sale: canciones directas y gancheras sin pretensiones. Es probable que los Satan Dealers no sean mejores amigos entre ellos; no vamos a entrar en chusmeríos. La cuestión es que, en ellos, esas diferencias hacen que los shows sean incendiarios. Se trata de ver hacia dónde dirigen ese fuego.

azafatodegira.com

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