SHOWS

Ases Falsos: falta envido y truco

Por  | 

Entre la despedida de “Conducción” (2014) y el arribo del flamante “El hombre puede” (2016), Ases Falsos desembarcó en el Caras y Caretas para presentarse en Capital Federal, el pasado domingo.

El príncipe idiota hizo las veces de ante sala, aunque bien podría haber sido el plato fuerte de la fecha. “Hemos tocado mucho y ensayado poco”, suelta el menor de los hermanos diCesare mientras el público aplaude incansable. Quizá sea su fórmula, pero la banda está calibradísima: las guitarras de Mariano (Mi Amigo Invencible) y Juan Pablo (Monotoro) al frente ensucian y esclarecen el horizonte por igual; el bajo de Diego Martínez (Atrás Hay Truenos) junto a la batería de Leonardo Gudiño (Mi Amigo Invencible, allí en percusión) proveen un colchón sinuoso que cementa las bases y le brinda soltura a los sintetizadores espaciales de Francisco Ocampo (Fradi).

El príncipe idiota es un volcán en constante erupción, y erupcionó en tracks como “Banana”, “Aluminio”, “Campos de fuerza” (con la crew completa haciendo una armonía de coros a capela), “Dramón en la tele” y “Las casas entre sí”, ésta última cerrando el show con un Mariano diCesare incontrolable, revoloteando por el piso a pura distorsión.

Si bien el momento para un nuevo desembarco de los chilenos en Buenos Aires era más que oportuno (lanzaron disco hace menos de un mes), el set-list no gravitó alrededor de “El hombre puede”, sino que revisitó el repertorio de sus tres cosechas hasta la fecha. En efecto, no fue hasta la quinta canción, “Subyugado”, que lucieron su nueva producción.

Los Ases Falsos se lanzaron al tímidamente al escenario y, de a poco, se fueron soltando. El show se dividió en dos partes: primero con Cristóbal Briceño, alma mater de la banda, acompañando como segunda guitarra a Martín del Real, de notable actuación. Desde la apertura con “Venir es fácil”, parte del público abandonó las butacas de paño para conglomerarse en el pasillo del Caras y Caretas (con un juego de luces y sonido excepcionales). El recorrido continuó con “La gran curva” y “Nada”, ambos temas de “Conducción” (2014), y “Más se fortalece” junto a “Mucho más mío” del flamante álbum.

La segunda parte de la presentación lo tuvo a Briceño despojado de su instrumento, paseando por el escenario, golpeando el micrófono contra su pecho y escalando la batería de Daniel de la Fuente, la última incorporación del quinteto de indie pop. Por un lado, el faltante de la segunda guitarra le restó profundidad a la banda, aunque al mismo tiempo comenzó el show personal de Cristóbal, brindando un valor agregado interesante que frecuentemente escasea en la escena latinoamericana.

Uno de los puntos más altos de la jornada se generó con la seguidilla “Cae la cortina”, “Pacífico” y “Mi ejército”, tres piezas craneadas por el tándem Briceño/del Real, mientras la gente abandonaba el pasillo para acercarse al borde de las tablas. Llegando al final, por suerte se saltearon la burocracia de los bises y se despidieron con “Trato hecho” (una oda a la droga), “Gehena” y “Fuerza especial”.

La escena está creciendo y fortaleciéndose a niveles continentales: desde Chile a Perú, pasando por Uruguay y Costa Rica, hasta México y Argentina como dos de los faros de mayor ascenso. Y la rueda sigue girando.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *