ENTREVISTAS

Vetamadre: “Nadie nos puede decir qué música hacer”

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Hablamos con Julio Breshnev sobre cómo es ser una banda nueva y vieja al mismo tiempo.

Bandas como Pez, Massacre o artistas como Richard Coleman conocen muy bien el “persevera y triunfarás”. Nunca se sabe cuándo el gran público puede entender tu propuesta, y esto Vetamadre también lo sabe. Con 18 años de carrera y en un momento bisagra de su historia, la banda se está presentando ante una nueva audiencia con el disco “Igual distinto”, un trabajo que reversiona las canciones más emblematicas de su repertorio. Antes de su show en La Trastienda, hablamos con el guitarrista y cantante Julio Breshnev sobre este nuevo comienzo.

De alguna forma con “Igual distinto” están presentando a la banda de vuelta. Algo así como ser una banda nueva después de 18 años. ¿Lo sentís así también?

Totalmente, sí. Te escucho decirlo y me flashea el hecho. Nos está pasando en esta gira que estamos presentando un disco nuevo pero que representa toda la historia de la banda, entonces ya no sabés qué es nuevo y qué es viejo. Con Gaby Pederneda (productor) decíamos que el que escuchaba por primera vez la banda iba a decir “¿dónde estaban escondidos estos chabones?”. Porque realmente logramos una reformulación, una segunda vuelta… no se bien qué es, pero salió bien.

El disco es una especie de “grandes éxitos” de la banda, las canciones fijas en los shows. ¿Sentís que había que hacerles justicia a esos temas? ¿Qué no tuvieron la oportunidad que se merecían la primera vez?

Sí, yo creo que sí. Veo que hay muchas bandas que entraron en compañías con su primer disco y después de 15 años de estar amparados por una discográfica se largan independientes y veo que nosotros hicimos el camino inverso y veo lo fácil que puede ser fagocitar a una discográfica durante 15 años y después ser independiente. Nosotros hicimos un camino inverso; no éramos la banda de amigos del barrio. Nos largamos a hacer un rock alternativo, con voz propia, que se definiera con una palabra y esa palabra sea Vetamadre. Vos me hablás de “grandes éxitos” y yo creo que son grandes canciones, porque no fueron éxitos en los medios de comunicación, son canciones que se perdieron y las captó un público de culto, que las hicieron éxito entre la gente que sigue a la banda. Eso fue lo que pasó durante el show del teatro Vorterix en mayo pasado; la gente de la compañía vio una sala llena cantando las canciones que no tuvieron apoyo de ningún tipo. Entonces ellos dijeron “con nuestra ayuda estas canciones tienen que llegar a la gente, darle una segunda oportunidad”. Para los temas es una segunda oportunidad y para nosotros es como cambiar de pantalla, subir de nivel.

“Igual distinto” es un título que refleja muy bien lo que es el disco. Como compositor, ¿luchaste mucho viendo qué cambiar y qué mantener de cada canción?

No, al contrario. Por un lado, los cuatro nos entregamos mucho a lo que proponía Gaby Pederneda. Queríamos trabajar con alguien como él, con su edad, con su interés, con su pasión. En realidad, ninguna canción cambió estructuralmente. “Torrente”, por ejemplo, cambió el riff que iba al principio por una sugerencia de Gaby. Me pareció que algunas cosas encajaban mejor, tal vez por una cuestión de añejamiento. A “Ser humano” le agregamos una estrofa. “Tunel” fue una canción que cuando la traje a la sala era parecida a lo que está en este disco y que en su momento la fuimos enroscando y llevando para otros lados; un espíritu más rebelde, punk. La mayoría de las veces apareció algo que era mejor o que habíamos perdido para siempre.

Además, este disco tiene algo que vienen trayendo desde “Ahora”, que es un sonido más limpio y luminoso, no tan oscuro.

Sí, eso fue algo que veníamos buscando. Coca (bajista) decía “Ya hicimos `Mar´, ya hicimos `Lluvia cósmica´, ya hicimos `Libérenme´”. No queremos hacer siempre lo mismo. Fuimos muy oscuros y quisimos recorrer ese camino corrosivo, para adentro. En vivo las guitarras empezaron a tener más brillo, más simpleza, y quería que eso quedara reflejado en un disco. Y la llegada de Tery (Langer) como productor para “Ahora” fue la primera cosa que trajo esa luminosidad, quizás también porque ya habíamos buceado en esa introspección.  Ese álbum fue como un trampolín a esto. Fede en la bata y yo como que simplificamos todo y creo que en ese aspecto la banda se volvió más rockera.

Y eso se puede atribuir también a que ahora están con una compañía y ahora ellos se encargan de cosas con las que tenían que lidiar ustedes y ahora la banda se puede concentrar en la música exclusivamente. Como que se sacaron un peso de encima.

Yo pienso en las bandas que empiezan, que por ahí quieren que sus canciones se escuchen y firman con una compañía y entran en la picadora de carne. Y ahí la compañía empieza a decir cómo vestirte, cómo sonar, qué canciones hacer y ahí es donde firmás un pacto con el diablo. Porque la gente te va a pedir y va a recordar lo que la compañía quiere que consumas. A nosotros nos agarra en un momento en donde nadie nos puede decir ni cómo vestirnos ni qué música hacer, porque ya somos Vetamadre. Acá nos encontramos con un aliado que es una empresa con un montón de departamentos que se encargan de hacer lo que nosotros intentábamos hacer más o menos bien, y eso nos llevó a concentrarnos más en la música. Y no tenemos los conflictos que puede tener una banda joven, donde les imponen cosas.

Es bueno lo que decís porque en la última Trastienda hablabas mucho de los tiempos difíciles de la banda. En definitiva ¿qué fue lo que los hizo seguir?

Por un lado, somos cuatro personalidades muy diferentes, pero tenemos una cosa en común que es una pasión por hacer este tipo de canciones y la necesidad de verlas nacer y tocarlas. Eso en definitiva nos hizo seguir antes las vicisitudes; el no pensar en el futuro, vivir el presente y tocar. De hacer canciones como catarsis. Después hay una cuota de amor y de respeto por el otro. Somos los mismos cuatro desde el comienzo…

Eso es muy raro en una banda con tanta trayectoria…

Es muy raro. Yo veo todo el tiempo bandas que siguen juntas sobre todo por el éxito económico y es como si no te quedara otra. El éxito nuestro es realizar lo que queremos hacer. Acá todos aportamos, por más que alguno traiga ideas más chiquitas. Cuando arrancábamos Coca me dijo “Vos escribís como me gustaría hacerlo a mí. Vos tenés que escribir las canciones”. Y para mí la carga no era nada comparada con la alegría de poder conceptualizar cada disco. Y poder hablar del mundo que me rodea y de cada uno. Yo tengo las mismas preguntas que vos y al hablarlas y pensarlas veo que tengo respuestas nuevas.

Eso es muy loco porque por ahí la gente asocia a Vetamadre con vos y vos entras a Vetamadre ya formado.

Lo que pasa es que yo cuando entro a Vetamadre entro con unas re ganas de estar en una banda de rock. Además, yo entro con casi 30 años, no 18. Pensé que había perdido la oportunidad de tener una banda y marcar una diferencia. Cuando entro a la banda justo se van el guitarrista y el percusionista; quedamos nosotros cuatro. Y decían de cambiar el nombre, que era Veta madre, separado. Y yo decía que el nombre tenía mucho que ver con nosotros, con la veta principal. Entonces ¿por qué no lo unimos para demostrar lo unidos que estamos los cuatro? Y empezaron a salir “Canción idiota”, “Ruido del mundo” y dijimos “Esto es lo que queremos ser”. Y bueno, acá estamos (risas)

Ustedes pudieron sobrevivir debido a una personalidad fuerte. ¿Crees que es frustrante tener una banda de rock en Argentina? Que siempre te tira todo por abajo. Es un poco bajón la pregunta…

Pero es cierto. Creo que era Cantilo que decía que lo que le gustaba de esta ciudad era que lo incitaba a la rebeldía. Lo digo desde nuestro lado que por ahí no hacemos música para entretenimiento o copiando a la banda más popular, para que la gente te puede encasillar en un lugar. Hacemos música para escuchar con detenimiento, para explorar sentimientos, que si alguien esté sufriendo pueda sacárselo encima. Nos pasó de ir a México y que nos reciban como “Los talentos” y que te digan “Acá el público es caliente, los van a amar”. Y por ahí acá vamos de gira a alguna ciudad de Argentina y nos dicen “No, acá el público es una mierda” o “A esta ciudad no le interesa”. Es como el sketch de Capusotto que dice “Uh está tocando una banda, vámonos” (risas). Acá decís que sos músico y te preguntan “¿De qué laburas?” y “Seguramente tu banda es una mierda”. Es un poco frustrante y a la vez es muy heroico. Tener una banda en Argentina es carísimo. Pagar para tocar. Tener que tomarte el tren o el colectivo después de tocar y ninguno pasa.

Y ahora con “Igual distinto” tuvieron que poner la carrera en perspectiva. ¿Te asusta pensar en lo que tienen que hacer a partir de ahora?

Lo primero que se te pasa por la cabeza es “¿Enserio?”. “¿Enserio vamos por el noveno disco?”. Lo que decimos es que ahora cumplimos 18 años, la mayoría de edad, y con esos vienen otras responsabilidades. Somos una banda en serio y tenemos que sonar como la concha de la lora, tengo que partirle la cabeza a la gente y honrar esos 18 años; cantar bien, tocar bien. No nos asusta para nada. Yo siento como si fuéramos el Ave Fénix, un nuevo comienzo, se abren muchas puertas. La gira por México es un indicio de eso. Estamos abiertos a lo que venga. Si son giras por Latinoamérica, bien, y si es esto solo, también. Los cuatro estamos listos para la aventura.

*Vetamadre se presenta el viernes 18 de noviembre en La Trastienda, Balcerce 460, C.A.B.A.

azafatodegira.com

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