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La Vela Puerca: erguidos y orgullosos de existir

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El sábado, la banda uruguaya festejó 20 años de carrera en el estadio de Atlanta. Con 34 canciones repasó su discografía y reafirmó el cariño con el público argentino.

La Vela Puerca celebró sus dos décadas con un show en la cancha de Atlanta. En marco de una gira que los llevó por varios puntos del continente, la banda uruguaya se reencontró con el público porteño que colmó la capacidad del estadio de Villa Crespo.

Con los últimos rayos de sol, el grupo alemán de rock alternativo Alex Mofa Gang entretuvo a quienes llegaron temprano. Fueron presentados por Cebolla Cebreiro e intentaron generar un ida y vuelta con una concurrencia que no los conocía pero les respondió de buena manera. El set transcurrió entre agradecimientos, ingredientes punks y el vocalista haciendo mosh sobre un cocodrilo inflable.

A las 21.30 se apagaron las luces y se encendieron las pantallas. En el campo flameaban banderas con nombres de barrios y ciudades, mezcladas con otras de Peñarol y Nacional de Montevideo. Entonces se proyectó un video que mezclaba recuerdos desde 1995 hasta hoy. Imágenes de antiguos shows, viajes y ensayos fueron el preámbulo de un repertorio que repasó temas de toda la discografía de La Vela. A partir de entonces, todo sucedió de adelante para atrás. La presentación fue dividida en segmentos, cada uno integrado por canciones de un solo disco. Los primeros acordes de “Sin avisar” dieron inicio al bloque de “Erase”, la más reciente producción, que también incluyó “Soldado de plomo”, “Buenas mascotas”, “Calle adicción” y “¿Ves?”.

Después de ese comienzo, Sebastián Teysera -el cantante principal- le habló por primera vez a los presentes: “Muchas gracias por estar aquí con nosotros, festejando 20 impensables años” y le llegó el turno a “Piel y hueso”, del que tocaron temas sólo del primer volumen: “Sobre la sien”, “Todo el karma”, “La teoría” y “Polidoro”.

Tras solucionar un desperfecto de sonido, interpretaron “Para no verme más”, aquella tranquila canción de “El impulso”. La revisión de esta placa también subió la intensidad y el estadio completo coreó “Clones”, “Frágil”, “Colabore” y “La sin razón”.

Con la portada de otro álbum detrás suyo, el Enano anunció uno de los momentos más esperados: “Lo que toca ahora es sumarnos a un disco que en Argentina tuvo mucho que ver: `A contraluz’”, dijo y luego de una ovación sonó “Llenos de magia”, que fue seguida por “Escobas”, “Caldo precoz” y “Va a escampar”. Promediando esta parte, Cebolla recordó: “Estamos acompañando la consigna de Ni una menos. Claro que las queremos y las necesitamos vivas. Las mujeres son la excusa perfecta para amanecer un nuevo día. No se olviden, cuidémoslas”. Inmediatamente, Emiliano Brancciari, de No Te Va Gustar, acompañó a La Vela en “Zafar”. Luego, las guitarras de Ricardo Morales, Carlos y Toto Méndez, se sumaron en la versión de “De no olvidar” (de Alfredo Zitarrosa) y se quedaron para “A lo verde”.

Todo indicaba que era hora de evocar los tiempos más ska de la formación. Y así fue que, con el rescate de “De bichos y flores”, la gente estalló al escuchar “Huracán”, “Burbujas”, “Por dentro” y “Por la ciudad”, que con la gaita desató uno de los pogos más importantes de la noche.
El debut discográfico de la banda fue “Deskarado” y sus canciones no abundan en los recitales. Este segmento fue presentado por el jefe de escenario, Manolo Ferreiro, quien se quedó para entonar “Paren hoy” y “Madre resistencia”, que contaron con la participación de Lucas Azevedo, baterista hasta 2005. Con Teysera nuevamente sobre el escenario, previa invitación a Jason Cruses (líder de Borregos Border), continuaron con “Vuelan palos”. El cierre fue con “Alta magia”, junto a Horacio “Batra” Luna, bajista de Responsables No Inscriptos y El Sepulcro Punk.

Aún quedaba un poco más y, ya sin responder a un orden marcado por la cronología de sus ediciones, La Vela fue por más e interpretó “Mi semilla”, “Haciéndose pasar por luz” (con Denis Ramos, trombonista de NTVG), “El viejo” y “El profeta”. Luego de una treintena de canciones, el Enano se despidió de la gente: “Gracias por cada voz, por cada aplauso, por cada mirada… por venir. Pero mucho más por este amor incondicional de 20 años. Por 20 años más si es con ustedes”, dijo notablemente emocionado. El resto de los músicos saludó y dejó las tablas. Pero él se calzó la guitarra acústica y regaló la clásica versión despojada de “José sabía”, alzó sus brazos y se fue del escenario.      

El aniversario fue un buen motivo para una visita a Buenos Aires. La Vela Puerca recorrió, en 34 canciones, buena parte de su historia. Historia que le abrió las puertas del país a muchas bandas uruguayas. Historia que merece ser festejada. Historia que, por sobre todas las cosas, continuará.

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