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Skay Beilinson: Mañana es mejor

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“El engranaje de cristal” es otra joya minimalista en el viaje del ex guitarrista de Patricio Rey.

Skay parece conocer sus limitaciones y no necesita jugar al héroe del whisky, pero tampoco escatima su talento. Casi como una continuación de “La luna hueca”, “El engranaje de cristal” brilla por su simpleza: diez canciones en apenas media hora alcanzan para mantener esa llama única que genera su guitarra.

El comienzo es enigmático, “Cáscaras” es de esas canciones del Flaco que parecen describir un camino lentamente, como si esa senda se fuera descubriendo a cada paso, a cada verso de la letra. Tampoco explota en el segundo tema; “Quisiera llevarte” es un mid-tempo delicioso. Sin abandonar su estilo, su sello, Skay parece incomodarse en las fórmulas; “Egotrip” quizás sea el lugar más común del disco. Aquí entrega un riff marca registrada, y una letra que bien podría estar dedicada a su ex compañero de banda. Ironía pura hacia esos que, primordialmente, se aman demasiado a sí mismos.

Con arreglo de cuerdas, una acústica en slide y una línea oscura de bajo que bien podría haber estado en “Luzbelito”, “En la fragua” es un punto alto del álbum. Sobre esa base la eléctrica de Skay explota con algunos de los mejores y más certeros punteos.

Desde siempre a Beilinson lo han fascinado las escalas árabes, y desde su viaje a Marruecos (previo al álbum “¿Dónde vas?”) que esa búsqueda se ha profundizado. Aquí se plasma en “La procesión”.

Oscura y guitarrera, “Chico bomba” es ideal para el vivo, como ya se ha demostrado en el Auditorio Sur, cuando la estrenara recientemente. Mientras que “La calle del limbo” seguramente tampoco falte en la lista con un riff de esos ideales para corear.

“Toca el corazón de Patricio Rey”, canta el público en cada noche que se presenta El Capitán. Y si bien podemos reducirlo a un simple agite previo al show, no parece ser casualidad la frase. Si Skay es el corazón, el Indio tal vez solo se haya quedado con el cuerpo, un cuerpo sin alma que únicamente parece reproducir movimientos.

Beilinson ha sabido mirar hacia adelante. No es una pose tocar apenas un par de gemas ricoteras por show: Skay realmente confía en sus nuevas canciones, y no sucumbe ante el pedido del clásico, como también resistía Spinetta y el “Flaco, tocá Muchacha”. Patricio Rey es una entidad superior que desde hace años es imposible emular y lo sabe. Los Redondos no perderán ni una pizca de su grandeza, solo que Skay también sabe que simplemente mañana es mejor.

Redacción ElAcople.com

1 Comentario

  1. Pirulo

    14 octubre, 2016 en 12:14

    Lo que si es pose es alabar exageradamente a Skay para hacerse el diferente y no ser parte de la masa que sigue al Indio.

    Me parece una pavada ya que hablando estrictamente de sus carreras solistas, los discos del Indio son muchísimo màs superiores a los de Skay en todo aspecto. Incluso hay canciones del Indio solista que son mejores que algunos temas de Los Redondos.

    Los shows del Indio tambièn son superiores a los de Skay, hablando también solo de lo musical, lo que rodea al show me la re mama. Solo con mencionar como suenan los fundamentalistas alcanza.

    Lo cierto es que me gustan los dos, tengo todo los discos de los dos y fui a muchìsimos shows de los dos. Pero no tengo dudas de la solidez de la carrerea de uno por sobre la del otro. Después ya pasa a ser una cuestión de gustos, pero de la calidad de un disco y otro me parece que no debería haber dudas.

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