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Noiseground Festival: Made in Argentina

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Lo mejor de la escena rockera under argentina se reunió durante dos fines de semana para dar una demostración de poder y permanencia.

A veces agentes externos se empecinan en poner piedras en el camino. Un día antes del doblete en el Teatro Flores que debía ser una celebración, el lugar fue clausurado, teniendo que buscar locaciones de urgencia, mover shows de bandas y cancelar algunos otros. Pero, por suerte, nada puede detener al público cuando tiene ganas de ver música en vivo. Así, durante dos fines de semana, el primero en Niceto y el segundo en el Teatro Vorterix, el rock valvular tuvo se fiesta más convocante.

Si bien el nivel de calidad y de convocatoria es parejo entre todas las bandas participantes, hay claramente dos exponentes que llevan la delantera; Poseidótica y Los Antiguos. El cuarteto instrumental juega con una difícil: cerrar la primera jornada un domingo a la madrugada después de horas y horas de distorsión, y aún así logran dar el mejor show de esa noche. Esta vez la banda se decide por un repertorio más rockero y pesado, sin tanto cuelgue, que funciona a la perfección para romper la modorra de la madrugada y dar un perfecto cierre a la primera jornada. Poseidótica ya nos acostumbra a dar shows de excelencia y hoy por hoy es uno de los valores más grandes de exportación. Es cuestión de tiempo para que suceda.

Por su parte, Los Antiguos estuvieron a cargo de cerrar la segunda noche. Y si bien el público va a ver a todos los grupos por igual, lo que generan los liderados por Pato Larralde marca la diferencia. La primera con respecto a las otras bandas es el volumen. Durante todos los shows del Vorterix, ninguna banda tuvo un sonido decente. Solo Los Antiguos pudieron estar a la altura de las circunstancias que, sumado a toneladas de actitud, le saca varias cabezas al resto de los grupos. Y el éxito de la banda hizo que la gente descubra y revalorice a Sauron, la histórica agrupación que Larralde comparte junto a su hermano. Sin dudas es saludable que la gente joven ponga al cantante en el lugar que se merece; no solo como una gran vocalista, sino también como un excelente letrista.

Sur Oculto también viene pisando con fuerza. Jugando entre los límites del jazz y el heavy metal, el show que da el trío cordobés es hipnótico, ejecutando su música con virtuosismo, pero en pos de la canción, nunca como exhibicionismo. Esto habla de una actitud saludable por parte de público, que está completamente abierto a propuestas de bandas instrumentales, y celebra a grupos como Persona o Elefante Guerrero Psíquico Ancestral.

Como ya dijimos, el sonido del Vorterix no estuvo a la altura, lo que perjudicó mucho los shows de Banda de la Muerte, Sutrah y sobre todo Audion, la nueva banda de Walter Broide y Gonzalo Villagra, ex Los Natas. Lo que era un show prometedor se vio opacado por un audio saturado y muchos problemas con la guitarra. No podemos decir que las bandas hayan dado malos conciertos, simplemente a veces las cuestiones técnicas no están a su favor.

En ese sentido Niceto siempre juega con ventaja y Sick Porky y Avernal supieron aprovecharlo. Sick Porky festejó los diez años de “Ancestral”, su primer disco que, con la formación actual y los años de experiencia, se vuelve mucho más rico. El peligro de saturar siempre está al tener tres guitarras sobre el escenario, pero sin dudas los cerdos han sido muy inteligentes y creativos para llevar esto a cabo. Avernal, por su lado, dio el show atronador que se espera de ellos. Concentrándose en su nuevo disco, “La quimera de la perfección”, y a pesar de ser una propuesta radicalmente opuesta al resto de las bandas, la gente respondió cantando y generando movimiento.

A pesar de lo temprano de sus shows, hay que destacar que el público se acercó a escuchar la propuesta de Montañas, Gripe y Montaña Eléctrica, sean fans de los grupos o no. La gente tiene curiosidad y ganas de descubrir música nueva y eso es algo que no se puede ocultar.

Lo más destacable del festival vino por el lado de The Shrine, pero no por mérito de ellos, sino por el del resto de los grupos. Cada uno de los shows y las propuestas de las bandas argentinas superó con creces la ofrecida por los norteamericanos, que lejos estuvieron de dar un mal show. De hecho, su set fue entretenido, pero cada grupo local los supera en hambre y originalidad. Las influencias existen, pero cada banda tiene un sonido y una personalidad propia. Y eso no se inventa, el público que alimenta esta escena no se inventa. Hoy las bandas locales pueden enseñarles a las de afuera. Grandes y chicas.

azafatodegira.com

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