ENTREVISTAS

Buitres: “El tiempo nos dio la razón”

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Hablamos con la mítica banda uruguaya antes de su presentación en el Roxy, este viernes.

Si uno cruza el charco, tal vez se lleve una sorpresa al saber que la banda más popular no es La vela puerca, tampoco No te va gustar. Con 27 años de carrera, y un poco más como Los estómagos, Gabriel Peluffo y Gustavo Parodi han liderado a Buitres, una verdadera institución en tierras charrúas. Hablamos con ellos antes de su presentación en Buenos Aires.

No recuerdo cuando fue la última vez que Buitres dio un show exclusivo acá, en un horario central y no en el marco de una fiesta. Me acuerdo de dos fechas como parte de la fiesta Clandestina nomás.

Gustavo: Si, siempre a principios de año nos sentamos con Claudio, nuestro representante, a planear un poco cómo va a ser el año y tiramos la de ir a Buenos Aires. En un momento estaba en veremos la cosa, pero por suerte se dio.

Está bueno que haya salido porque no se los suele ver muy seguido por acá. ¿Cuál creen que es su relación con el país? Para ustedes parece ser más un centro de operaciones; grabaron muchos discos acá pero no dieron tantos shows…

Gabriel: Definitivamente, y es muy raro. Toda esta historia arranca desde la época de Los estómagos. Comenzamos una secuencia de venidas con esa banda, allá por el 88, que venía bien; la banda encajaba en ese momento. Después, bueno, se separa la banda, arranca Buitres y tardamos un buen rato en venir por primera vez; creo que por el 93 o 94. Pero fueron cosas más esporádicas. De repente no te sentías identificado con lo que pasaba acá. Y tampoco era que nos matábamos por venir, estábamos tratando de desarrollar una carrera en Uruguay, que es muy difícil. Como que metíamos toda la energía ahí y cada tanto veníamos para acá, pero no era algo sistemático. Y aún funciona así la cosa.

Gustavo: Sí, básicamente veníamos a grabar. Y simplemente no veníamos tanto porque nos dedicamos a trabajar allá. Pero también pasó con otros lugares como España, concretamente con Barcelona. Capaz que fuimos a tocar más a Barcelona que a Buenos Aires (risas). Pero eso capaz tiene que ver con que conectábamos más con la forma española de hacer música. Pero igual, en Barcelona tenemos un público que nos sigue y tampoco nos hemos dedicado a cultivarlo.

Gabriel: Nuestra carrera fue muy sacrificada, nos costó mucho todo. Por ahí La vela puerca o No te va gustar trabajan más acá, pero nosotros un poco al ser los primeros, como que te comes todos los palos. Entonces como que nos concentramos en hacer las cosas bien en nuestro país. Nunca le dimos pelota al hecho de salir y desarrollarnos como banda. Le dimos más importancia a tocar en los departamentos de Uruguay, lo que serían las provincias acá. Somos una banda muy popular allá y eso es muy difícil. Y por eso por ahí descuidamos un poco a Argentina.

Bueno, eso es loable porque podían haberse radicado en España o Argentina y tratar de pegarla y no lo hicieron.

Gustavo: Sí, pero no te olvides que a nosotros el éxito nos llegó de grandes. El rock en Uruguay explota cuando ya se había trabajado muchos años, y a nosotros nos llega ya de grandes. Nos agarró con hijos, trabajos y sin ganas de meternos 15 horas en una combi y recorrer la costa. A cada uno le toca lo que le toca. A nosotros nos tocó agarrar el machete y abrir el camino.

Gabriel: Es verdad lo que dice Gustavo, porque si bien ya habíamos tenido shows masivos y convocantes como los que hicimos en el Teatro de verano, nuestro primer Velódromo, que son unas 15.000 personas, lo hicimos recién en 2006, cuando ya teníamos como cuarenta años y 17 de banda. No nos llegó en un momento en que vos digas “Esto puede ser una carrera en serio”: nos llegó a los 40, con familia, hijos y con otros trabajos. Es algo real.

Bueno, no quiero decir que están acostumbrados, pero el Velódromo lo llenaron varias veces, tienen más de diez discos de estudio. ¿Por dónde pasa la emoción en este punto de la carrera?

Gabriel: A nosotros siempre nos gustó hacer canciones y mostrárselas a la gente. En ese sentido no ha cambiado la cosa. Pasa que encaras un proyecto nuevo, pensás que va a ser lo mejor que hiciste y resulta que la gente quedó prendida con cosas que tienen 10 ó 20 años. Los discos marcaron hitos y es difícil enfrentarse a eso. Pero por ahí pasa la motivación también; hacer canciones y mostrárselas a la gente con todas las incertidumbres que eso conlleva. Nosotros no tenemos la necesidad de seguir haciendo canciones. Podríamos simplemente tocar en vivo y rotar el repertorio. Pero no queremos eso tampoco. Nos gusta hacer discos, sufrir en el proceso, pelearnos y que eso nos de fuerza. El conflicto que vivimos en la parte creativa es un motor para nosotros. Nos pasa lo mismo que a los 18 o 19 años.

Además, Buitres siempre es sinónimo de una banda que nunca se vendió. Por ahí la exportación musical de Uruguay pasa por esa mezcla de ritmos rioplatenses con el rock, pero ustedes, cambiando y experimentando, siempre se mantuvieron en un rock duro.

Gabriel: Sí, pero también cuando te etiquetan de que tenés una coherencia de estilo, vos mismo corres el riesgo de quedarte estancado. Nosotros tenemos una coherencia interna muy fuerte de ser honestos. Por ahí en su momento le dábamos mucha bola a lo que decía la discográfica, el productor, la gente y lo bueno de tener una banda es que podemos hacer lo que queramos y lo que dice el resto se esfuma. Vos lo que tenés que hacer es insistir con tu visión artística y pelearte para que las cosas salgan mejor. Pero si, lo más importante es que hemos sido coherentes. Podemos hacer un disco de una manera y al otro año hacer un disco de otra manera, pero con coherencia. Y ese es un privilegio que tenemos nosotros.

¿Y cayeron en esa tentación de hacer un disco entero o celebrar el catálogo?

Gabriel: Lo hacemos, pero no a nivel masivo. En lugares más chicos. Hicimos discos como “Mientras” o “Rantifusa”. El año pasado se editó en vinilo el disco “Dulces criaturas perfumadas” y lo tocamos entero. “Mientras” fue el último disco que le llegó a los adolescentes, chiquilines de 12 ó 13 años.

Gustavo: Además “Mientras” salió en un momento de plena crisis. Por eso siempre digo que las crisis le hacen bien al rock and roll. Necesitas alguien que te diga algo.

Gabriel: Pero está bueno eso de agarrar la obra. Lo que hemos intentado, pero no se dio, es volver con Estómagos. Hay un interés de las generaciones más chicas por esa banda. Fabián es el más difícil de convencer. En 2010 fuimos a Barcelona y había un revival del post punk, de Joy Division, estaba la película “Control”, había bandas de chicos haciendo esa música. O sea, a mí me gusta volver sobre lo viejo, pero no abusamos. Nosotros somos una banda que todavía vende discos. La gente va y lo compra. Nuestra ventaja es que recurren a nuestros discos como una obra entera. Me parece un gran privilegio en una época que las cosas son distintas.

Sí, además nunca sabés cuando los chicos van a captar la banda. Cuando “Toca Buitres” y “Carretera perdida” explotaron, ustedes ya tenían como 12 años.

Gustavo: Es como te digo. Los gurises que por ahí nos conocieron ahí o con “Mientras”, ahora vienen con sus hijos. Es maravilloso. Te hace pensar todo mucho. Te hace más responsable y en el hecho de no defraudar a esa gente. Y de seguir haciendo discos.

No sé si lo notan ustedes, pero hay un sentimiento de pertenencia del uruguayo con ustedes que no existe con las otras bandas. Como que Buitres es Uruguay, nuestra banda.

Gustavo: Nosotros nos damos cuenta, sí. Por un montón de cosas: actitud, la forma de hacer las cosas. Sobre todo porque todos los años recorremos el país. Vamos a tu casa a tocar y eso por ahí las otras bandas, por compromisos, no lo pueden hacer.

Gabriel: En Uruguay, la mitad de la gente vive en el interior y la otra mitad en Montevideo. Lo que hizo Estómagos al final, después Buitres lo siguió, que es tocar por todo el país todos los años. Los primeros años íbamos con los peores equipos en las peores condiciones, pero íbamos, lo hacíamos todo el tiempo. Y eso a la larga pagó. Durante años estuvieron los Pilsen rock, donde tocábamos todos, bandas argentinas y de afuera, y por ahí no éramos la banda del momento, pero cerrábamos porque venía gente de todos los departamentos. Ahora nos podemos presentar en cualquier lugar y la gente te va a ver, desde los chiquilines hasta la abuela. Está muy bueno, pero lo generamos. Al principio éramos resistidos, íbamos a los pueblos y la gente nos contaban que les decían “Pero van a ver a estos reventados” y ahora viene toda la familia. Había prejuicios. Esas cosas te marcan a fuego, porque te jugaste por algo. Y en ese sentido para la gente fue una identificación muy fuerte. Vos tenes que tocar y respetar a la gente.

¿Y a partir de eso piensan mucho el futuro de Buitres? Digo, los 30 años están ahí…

Gustavo: Y es horrible (risas). No planeamos mucho. Planificamos un poco cómo va a ser el año nomás. Ahí nos metimos a grabar unas canciones para subir en la página y después ver si eso lleva a un disco. Lo importante es tocar y no pensar tanto en qué va a pasar en 5 años. Mañana tocamos acá y está buenísimo, es una alegría. Tenes esta ciudad al lado y venís muy poco, estás a 3 horas. De repente te haces 6 horas para tocar en Artigas y no venís acá. Cuando empezamos con los Estómagos ni pensábamos en durar. Me parece que no está bueno ponerse tal meta porque descuidas las cosas que te pegan por el costado. Tenes que disfrutar porque cada vez tenes menos tiempo para mirar el techo y tocar la guitarra.

Gabriel: Disfrutamos de salir a tocar. Hay que bajarle a la presión. Por ahí este año nos zarpamos porque no planificamos demasiado, pero tampoco está bueno ponerte tanto encima. Tocar, hacer canciones…Ojalá sean muchos discos, pero no hay un plan.

Gustavo: Mientras tanto pasan cosas. El otro día en los premios Grafitti nos dieron un reconocimiento por la reedición de “Deliciosas criaturas perfumadas” en vinilo, que es el disco que más me gusta.

Gabriel: Además fue un disco que salió en un momento muy difícil, y fue muy popular, pero en el ámbito de la gente que escuchaba rock. Marcó a gente que hace rock. Entonces que 21 años después te den un reconocimiento… Hoy la gente todavía lo toma como referencia.

Gustavo: Hay una camada de gente que se formó escuchando ese disco. El tiempo nos dio la razón.

* Buitres se presenta el viernes 19 en el Roxy Live, Niceto Vega 5542, C.A.B.A.

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