SHOWS

Festival Ahora: el tiempo es hoy

Por  | 

El domingo, bajo el marco de la segunda edición del Festival Ahora, el Ciudad Cultural Konex se empapó de la nueva escena local con una grilla que incluyó una docena de bandas independientes.

“Lo mejor está pasando”, suelta Ramiro Sagasti, voz de Pérez, en “Una canción para hoy”, desprendida de su segundo disco “17 canciones para autopista” (2012). Es un mantra. Funciona y calza perfecto para el auge que se viene viviendo hace unos años en la escena local, que crece y se expande ininterrumpidamente. Y allí, en la variedad, está la clave. Si bien resulta fácil encasillarlo todo bajo el paraguas indie, cada vez son más los nichos que se destapan y generan un efecto dominó.

El sol se ponía y el festival daba inicio con el britrock de Ella nada todos los estilos y su álbum debut “Posguerra” (2015). En el escenario Pura Vida -grato homenaje al mítico Pura Vida de La Plata, ninguneando injustamente por el gobierno durante el transcurso del año-, sonaron los Destrucción Masiva. Con una destacable puntualidad inglesa, la grilla continuó con Dedés, el primer dúo de la jornada, con un revestimiento de canciones punk en clave lo-fi.

Los Drogaperrotrueno salieron eufóricos a escena para mostrar su reciente “Gatomontaña” (2015). Rock de guitarras y sintetizadores, amparados por hits gancheros y un frontman carismático. “Somos Drogaperrotrueno, ya se lo van a aprender”, dijo Pedro Merlo. Se la creen, y tienen con qué hacerlo. Jazmín Esquivel se presentó sin Los Alces, su banda, y dio por primera vez un set eléctrico, brindando un pasaje menos pesado, pero no por eso menos intenso. Mucha actitud.

La prolijidad británica desde los tachos de Germán Loretti, mimetizándose con las explosiones de corte noise americano desde la guitarra de Mora Riel devienen en un combo estremecedor. No hay palabras entre ellos, no hay diálogo con el público: hay ruido y textura. A base de buenas canciones y virtuosismo, los Riel se han consolidado como una de las propuestas imprescindibles a ver en vivo.

Se produjo el primer impasse sonoro de la jornada, hasta que desembarcó el pop necesario de Pérez, que se muestran cada vez más cómodos en sus presentaciones en Capital Federal. Los de La Plata mostraron parte de su último trabajo, “La hora de los pájaros” (2015), y algunas canciones de su primera placa como “Ganas” y “Babia”. Girando 45°, en el escenario Pura Vida, Paula Maffía comenzó con lo que sería el segundo y último set solista del festival. Cuando no se encuentra con Las Taradas o La Cosa Mostra, Maffía se pone en la piel de una PJ Harvey versión nac&pop con la electroacústica al hombro y sus canciones folk.

Llegó el turno de Marina Fages & Chicas de Humo: en pose desafiante, con bases saturadas y algunos elementos post-punk, las chicas salieron a sacudir las tablas. Lucy Patané -de incansable labor en la escena local- en batería, junto al bajo de Lu Martínez, funcionaban como un colchón, brindándole soltura a las guitarras de Fages y Sasha Sathya. Por momentos sonaron como unas primas hermanas de los Fútbol, pero en un formato evolucionado; por otros, con una impronta personal potente. “El otro día tocamos y alguien gritó que afinemos… ¿nunca fueron a un recital de punk-rock?”, retrucó Sasha.

Pasada la medianoche, se conoció la nueva formación de Mateo de la Luna en Compañía Terrestrial tras la salida de Belén Aielo. Lamentablemente una computadora falló y el show duró apenas 15 minutos. Mati Terremoto, guitarras y sintes, agradeció a los presentes: “gracias por todo y perdón por tan poco”. Una pena, realmente, porque lo presentado fue interesante.

“Amigos, formemos una banda de rocanrol, guitarras guardadas en el placard”, canta Santiago Motorizado en “Más o menos bien”. El mismo año que “La Dinastía Scorpio” arribaba a las bateas, Las Ligas Menores, por suerte, se tomaban a pecho aquella premisa y lanzaban “El disco suplente” (2012). Los primeros pogos de la jornada no se hicieron esperar de su mano y su poesía en clave haikus, insignia distintiva del sello Laptra. Las voces iban otando entre Anabella Cartolano (“Renault Fuego” y “Tema 7”), María Zamtlejfer (“Europa” y “Miércoles”) y Pablo Kemper (“Gran Ciudad” y “Tíbet”). De a poco, se fueron soltando y destaparon una vena más krautera, agregándole nuevos arreglos a la mayoría de las canciones. Hacia el final, innecesariamente, comenzaron algunos intercambios grotescos por parte de la prevención del Konex. Rozó lo ridículo.

La última palabra del festival la tuvo la Bestia Bebé, que dio la patada inicial con un cover electrificado y porteñizado de “True love will found you in the end”, del bueno de Daniel Johnston. Con versiones más espaciales, repasaron parte de su último trabajo, “Jungla de metal 2” (2015) con canciones como “Tigre de metal”, “Jóvenes y viejos”, “Fiesta en el barrio” y “Rondador nocturno”, sacando a relucir su faceta más guitarrera. Entre arengas para la banda y abucheos para la prevención, el show se fue tornando hermético, de barrio. También revisitaron los ya clásicos del disco homónimo: “Luchador de Boedo”, “Omar”, “El uruguayo” y “Lo quiero mucho a ese muchacho”, dedicada a Usain Bolt y amigos. “La estamos pasando muy bien”, declaró Tom Quintans, y señalando hacia su derecha agregó que “el Topo es el parámetro”. Se fueron con “Hasta siempre amigo”, tema inédito, mechado con “Wagen del pueblo”.

Se puede decir con creces que la segunda edición del Festival Ahora fue un éxito a nivel artístico y a nivel convocatoria. La escena mostró sus distintas aristas con bandas emergentes, otras que ya han dado varios pasos y algunas consolidadas desde hace un tiempo. La gracia, mientras la oferta sigue creciendo progresivamente, es que hay repertorio para uno de estos festivales por mes. El tiempo es hoy.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *