SHOWS

El Siempreterno: a propósito del destino y la pasión

Por  | 

Luego de una repentina separación en octubre de 2015, la banda de Sergio Rotman resucitó durante la lluviosa noche del sábado en Niceto Club y brindó un repaso por toda su carrera. Gigio y los inquilinos del tiempo telonearon.

 “Nunca pensé que iba a tener tantas ganas de escuchar música clásica”, gritó alguien enajenadamente, mientras sonaba un fragmento de la pieza “Romeo y Julieta” de Serguéi Prokófiev, una constante en todas las aperturas de las presentaciones que dio la banda a lo largo de su lustro de vida. El telón se abrió y allí estaba El Siempreterno, resucitando, volviendo del infierno. Sergio Rotman, Mimi Maura, Fernando Ricciardi, Álvaro Sánchez y Hernán Espejo, inmaculados, tomaron sus instrumentos y fueron directo al grano con “Para siempre no es suficiente”, de su último álbum “Para siempre” (2014).

El bajo del Ruso Sánchez rebotaba como un boomerang cuando sonaron “7-Eleven” y “Más de lo mismo”, con el primer solo de guitarra de Hernán Espejo, luego de la salida de Ariel Sanzo en octubre del año pasado. Ya más distendidos, Rotman tomó el micrófono y aseguró que iba a ser un show muy comentado. “Con Nando (Ricciardi) venimos tocando desde 1819”, dijo para la risa generalizada. En “Noviembre”, cover de la banda española Décima víctima que forma parte del segundo disco “Hacia el mar de carbón” (2012), el frontman dejó la guitarra de lado para delirar con sus característicos movimientos frenéticos sobre las tablas.

Cristianos” y “Traición” terminaron de cementar un ambiente oscuro, generando un aura post-punk que carcomía al reducto. “En el mar de carbón”, concebido conceptualmente a raíz de “Cremation (Ashes to Ashes)” de Lou Reed, desprendido de “Magic and Loss” (1992) y “Full coma” le dieron un respiro a ese notable segundo álbum.

“Esta es la leyenda de El Siempreterno, la resurrección”, marcó Rotman, y comenzó a sonar “Habiendo sido nunca nadie”. Mimi se acercó a su esposo para decirle algo al oído y éste se perdió, para abandonar una vez más la guitarra y dejarle toda la responsabilidad al experimentado Espejo (Compañero Asma y Bandera de Niebla). Siguieron con “El secadero”, patrimonio punk del Ruso, pero no sin antes satirizar con el público pasado de edad que “probablemente no se animaba a subir al escenario durante los shows de Fun People”.

Con “Bajo este sol”, hit por excelencia de la banda y una de las pocas canciones de circulación radial (sin tener en cuenta a las grandes FM, por supuesto), llegó el áspero primer mosh de la noche. Gigio González se unió como invitado en guitarra rítmica para el siguiente trecho del show, primero con “Rohypnol”, “¿Qué día es hoy?” y “Noches románticas en sótanos húmedos”, único track compuesto por Ariel Sanzo, dedicado ni más ni menos que al propio Rotman.

De inmediato, lacanción se vuelve esclarecedora y llama a la reflexión. “Noches románticas en sótanos húmedos” reza que “es el destino o la pasión que el rocanrol provoca / lo que nos vuelve a juntar hoy / y los caminos serpenteantes de esta vida loca / siempre nos cruzan y yo agradecido estoy”. Es relativo que sea interpretada sin Sanzo, ya que más allá de la partida del líder de Pez, la música es lo que importa, el legado plasmado en los tres discos grabados y los 28 recitales brindados.

Con el tándem de cantantes agarrados de las manos, por momentos abrazándose, brindaron uno de los pasajes más emocionantes de la jornada, primero con “Nada más triste” y luego con “Bebiendo ansiedad”, interpretada por una mortecina e iluminada Mimi Maura y dedicada al fallecido Toto Rotblat, amigo de la banda y ex Fabulosos Cadillacs.

Luego, como siempre, arribó la imprescindible “Moonage Daydream”, de David Bowie, a esta altura parte oficial del repertorio, y Rotman se arrimó a las vallas y preguntó: “¿quién quiere cantar, hijos de puta?”, revoleando el micrófono. Sonaron “La vieja casa” y “Todas las estrellas”, cuando Gigio se despidió.

Llegando al final, como era de esperarse, los tracks más punk se hicieron presentes: “Esclavo”, “Contradios”, “Inyección de amor” y “Joven muerto en Juana Díaz”, deformado con “Gimmie Gimmie Gimmie” de los Black Flag en una suerte de mash-up y coronado hacia el final con un grito desgarrador al mejor estilo Jeffrey Lee Pierce.

El líder del quinteto presentó a la banda nuevamente asegurando que “somos personas y tienen que saber a quiénes están escuchando” y se fueron con “El Siempreterno”, tema icónico que bautizó a la banda allá por 2010. Los bises sucedieron rápidamente con “Periplo cósmico”, “El pánico borró mi memoria” y “Salvavidas”, compuesta por Ricciardi.

“Lo único que importa es que no se olviden de nosotros”, sentenció Rotman y sellaron el regreso con “Pale Blue Eyes” de la Velvet Underground, dándole la espalda al público, mirando hacía la batería, tocando rocanrol.

1 Comentario

  1. Vanesa

    5 julio, 2016 en 10:30

    Como se desliza esa pluma sobre el papel digital!
    Todo un placer leerte Juan!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *