PELÍCULAS

Colonia: De la dignidad, solo el nombre

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En la cartelera de El Acople, te adelantamos la reseña de esta película que relata la terrible historia de Colonia Dignidad: un paraíso mesiánico que supo ser subterfugio para la aplicación de tortura y horror en la dictadura chilena de Pinochet. 

1973, Santiago de Chile. Carteles y pancartas, manifestaciones cotidianas, los medios conspirando y la CIA infiltrada en cada rincón. El pueblo resiste y sostiene hasta las últimas consecuencias el ideal socialista. Las calles se pueblan de ciudadanos confusamente oportunistas que compran mensajes del imperio, defensores fervorosos del poder popular, héroes anónimos, trabajadores y camaradas en defensa del compañero Salvador Allende. En cadena nacional desde la radio transmitirá su último discurso: “Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”, dirá antes de ser asesinado.

Nada de esto aparecerá en Colonia, la última película del director de cine independiente alemán Florian Gallenberger (ganador de un premio Oscar en 2001 al mejor cortometraje por “Quiero ser“). El contexto de una de las páginas más funestas de la historia chilena fue borrado de un plumazo y, en cambio, se introduce una idea vaga de la resistencia chilena, encarnizada por un hippie alemán tibio interpretado por Daniel Brül (Goodbye Lenin, Los Edukadores). En medio del caos, hay lugar para una historia de amor entre una azafata (la eterna Hermione que interpreta  Emma Watson) y una especie de rebelde con causa que será secuestrado por las fuerzas de seguridad. La tragedia que da fin al romance, da comienzo a la determinación de Lena (Emma Watson) a buscar a Daniel (Brül) que ha sido llevado a un centro de tortura montado en Colonia Dignidad, un aparente campamento alemán con fines religiosos y sociales, ideología nazi y medios poco ortodoxos. Para ello ingresará voluntariamente y se convertirá en una de las fieles de Paul Schäfer (Michael Nyqvist, quien interpreta al detective de la trilogía Millenium de Stieg Larsson en su versión original).

Colonia Dignidad es una isla en medio de un país atravesado por la más cruel dictadura, donde convergen bajo tierra los actos inhumanos más atroces con el fanatismo religioso, la misoginia, el trabajo esclavo y la tortura. En el filme abundan los ejemplos de los tratos dados, y relatan con detenimiento y detalles las prácticas desarrolladas al interior de la religión en la que Schäfer es el único dios. Lo que no abunda es el sentido: hay imágenes que dan bronca, asco y tanto miedo; aún así, la película no interpela.

Detrás de cada integrante de Colonia Dignidad debió haber habido un mundo de contradicciones que no llegan a vislumbrarse en el desarrollo de la historia. Las actuaciones no contribuyen demasiado a la asimilación de la realidad que sumerge a los protagonistas en el desencanto. El resultado es el de un sinsabor constante. Lo agrio de las escenas más crudas- que se torna amargo al saberlas parte de una historia real- deviene soso cuando son rostros adolescentes e interpretaciones inmaduras, apuntaladas por un guión sin demasiados aciertos que busca darle vida al horror.

Colonia son actuaciones frescas y conclusiones digeridas de asuntos difíciles de digerir. Es la conclusión de la necesidad de materializar una película que venda y rompa taquillas, pero sobre todo es una película que subestima el capital de un tema que merecía un mejor tratamiento.

FICHA TÉCNICA:

“Colonia” (Colonia), Alemania, 2015.

Dirección: Florian Gallenberger.

Guión: Florian Gallenberger, Torsten Wenzel.

Reparto: Emma Watson, Daniel Brühl, Michael Nyqvist, Julian Ovenden, Martin Wuttke, Vicky Krieps, Richenda Carey, August Zirner, Jeanne Werner.

Duración: 110 minutos.

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