RESEÑAS

The Ocean Blue: sobriedad norteamericana

Por  | 

Luego de un impasse creativo de más de una década, los estadounidenses volvieron al ruedo con “Submarine” y se sumergieron en una gira por Sudamérica. La apertura de la jornada estuvo a cargo de Harm & Ease, banda canadiense radicada en Buenos Aires.

Dicen que los músicos más respetables son aquellos que se presentan bajo cualquier circunstancia adversa. Hace pocos días, los norteamericanos llenaron los recintos en Uruguay y Perú, y en Chile, su próximo destino, las entradas están agotadas. Sin embargo, aquí en M.O.D., The Ocean Blue brindó un gran show para entre 40 y 50 personas.

La banda liderada por David Schelzel tiene un par de particularidades. En primer lugar, prácticamente se retiraron del mercado en un punto alto de su carrera. Entre 1989 y 1999 cosecharon cinco álbumes, de mayor a menor repercusión; primero bajo la tutela de la mítica Sire Records y luego con Mercury Records. A partir del nuevo milenio, sólo se dedicaron a brindar esporádicos conciertos, hasta el arribo de “Submarine” (2013), su último trabajo discográfico. La otra particularidad es que suenan y lucen como ingleses, pero son del país del norte. Ésta fusión le otorga un tinte agregado a la banda más que interesante.

Una voz a través del altoparlante avisaba que iba a comenzar el show. Mientras los presentes se arrinconaban cerca del escenario para combatir el clima gélido, comenzó a sonar “Sad night, where is morning?”, de su última placa, con el bajo de Bobby Mittan como protagonista. La arenga del público llegó rápido cuando tocaron “Vanity fair”, de su primera producción homónima, y “Mercury”, hit desprendido de “Cerulean” (1991), probablemente su mejor disco. Aquí falló el teclado, imprescindible para el track, pero se solucionó para los tramos siguientes.

Schelzer intercaló con la criolla y se produjo uno de los pasajes smitheanos de la noche con “A separate reality” y “Myron”. Y acto seguido, arribó la faceta dream-pop del cuarteto con “Blow my mind”, también de “Submarine”, la excusa de la gira. The Ocean Blue iba mostrando todas sus caras.

Ways & means” fue uno de los puntos más altos, con un Oed Ronne obsesivo y brillante, alternando teclado y guitarra. El cuarteto presentó un nuevo tema: “Big ideas”, con un costado peculiarmente más punk que post-punk, como habían mostrado con anterioridad, aunque sin perder la esencia del indie americano que explotó a principios de los ‘90.

Ronne, al igual que en la canción anterior, se dio el gusto de cantar otra de su haber: “Sunshower”, pieza más popera perteneciente al EP “Waterworks” (2005). Para el agrado de los fanáticos, sonaron “Sublime” y “Ask me Jon” con un matiz disco que celebraron los presentes post cuarenta. “Ballerina out of control”, sumado al ya clásico cover de Mozz y compañía “There is a light that never goes out” y “Between something and nothing”, que tranquilamente podría formar parte del repertorio de Echo & The Bunnymen, dieron punto final a un gran debut.

Si bien The Ocean Blue no goza de un reconocimiento importante por estas tierras, roza lo inédito la poca cantidad de asistentes. Así y todo, los de Pennsylvania brindaron un muy buen show, sobrio y profesional.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *