ENTREVISTAS

Sergio CH: “La música la sentimos, no la pensamos”

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Hablamos con el ex guitarrista de Natas sobre Soldati, su nuevo proyecto, y todas las cosas que lo apasionan últimamente.

Un día tu vida puede dar un giro de 180 grados y todo lo que dabas por sentado, deja de estarlo. Los Natas lograron éxito y estabilidad, pero un día, antes que la presión y los excesos se los comieran vivos, decidieron dar un paso al costado. Lejos de quedarse quieto, Sergio Chotsourian bajó un cambio, inyectó energía a sus ideas y salió de nuevo a la cancha con varios proyectos. Soldati es su nueva banda, retomando el sonido más crudo y pesado del stoner. Junto a Lucas, bajista, y Ranz, baterista, Sergio nos recibe en su casa para contarnos la génesis de este proyecto y todo lo que lo inspira hoy en día.

No sé si es así para ustedes, pero para el resto, Soldati como que apareció de la nada. Fue toda una sorpresa. ¿Cómo se gestó el proyecto?

Sergio: Para nosotros también fue así. Si bien nos conocíamos hacía rato, el año pasado nos juntábamos a charlar o tomar un café en el bar de la esquina y un día dijimos “Bueno, che, ¿por qué no enchufamos un rato?”. Y enchufamos y el primer día ya clavamos uno o dos temas y a lo largo del año pasado ya teníamos los 9 temas que van a ser parte del disco que vamos a grabar en algún momento en este año. La verdad es que salió todo muy rápido, para nosotros también. Y después salieron las ganas de compartirlo con la gente, de la emoción que tenés cuando estás haciendo algo nuevo. El nombre de la banda salió de toque, la estética de la banda medio hardcore de los 80 también. Y nos agarramos de eso y salimos a laburar con la gente de trabajo que ya tenía con Ararat y mi proyecto solista.

Lucas: Las cosas iban saliendo solas. Nos juntábamos un día y salían dos temas. Pasaban 20 días, nos juntábamos y salían otros dos temas, y así. Por ahí pasaba un mes sin vernos. De repente nos encontramos con 9 canciones que para nosotros están buenísimos y quisimos hacer algo. Se fue dando. Y el sonido se dio solo; Sergio es como el maestro de ese audio, ya tenía los equipos y todo, y como que fuimos yendo para ese lado.

Con Soldati llevaron las cosas al extremo. Un sonido más duro, más crudo, canciones más largas.

Sergio: Sí, un poco tomé lo que dejé en el último disco de Los Natas y arranqué a partir de ahí. Si bien no somos Los Natas, ni lo vamos a ser, digamos que es una continuación de eso que estábamos haciendo que era dejar de tocar ese stoner puro, con canciones de una nota y subiendo, sino que es más derecho, patada en los dientes, un poco más metalero. Ranz tocó en el último show de Natas y le quedó esa batería, que tuvo que vender el auto para comprarla (risas).

Ranz: Esa batería se la compré a Franco Salvador de Pez. La tuve que ir a buscar a Córdoba, porque esa era la batería.

Sergio: Una batería muy grande, muy profunda. Y yo, mi artillería la tenía guardada de ese último show de Los Natas. Los Marshalls, los equipos, las SG. Así que desempolvamos todo, pero con poca plata y con lo que teníamos fuimos armando la banda. No somos el tipo de gente que vamos a buscar el último pedal, el último equipo. Nadie tiene más de dos pedales acá. La banda tiene que ver más con transmitir algo. Y un día yo armé en la sala unos micrófonos, grabamos y quedó lo que sería el demo que está en bandcamp. Armamos un equipo familiar de gente con la que compartimos cosas y salimos a tocar. No armamos un proyecto con intenciones raras y no sé qué: lo hacemos por gusto. Como si tuviéramos 18 años, pero a los 42.

Está bueno porque cuando estabas con Natas, era todo más enfocado. Era todo Natas, Natas, Natas. Ahora como que te das los gustos: Soldati por acá, Ararat por allá, cosas solistas en el medio…

Hace como 6 años tuve una pesadilla medio premonitoria y me levanté todo transpirado, alterado, con una sensación de no querer terminar a cierta edad catalogado como “El guitarrista de Los Natas”. Y Los Natas y Los Natas… Y a partir de ahí las cosas se fueron dando, para bien o para mal, pero el abanico se fue abriendo groso; primero con Ararat, ahora con los chicos, tuve el disco solista, hice música para películas, empecé el sello South american sludge records, empecé a producir bandas en el estudio. ¿Viste cuando uno tiene esa sensación de pegar el volantazo? La verdad que sucedió. A veces me cuesta organizarme y poner prioridades, pero todo lo que hago me gusta un montón y creo al 100% en todo lo que hago. Vamos a grabar el disco con Soldati, tengo mi segundo disco que se llama “Aurora” por salir, tengo un proyecto más acústico con mi hija. Además con el sello vamos a sacar el último disco de Ararat en vinilo rojo. También se vienen reediciones de Los Natas en vinilo. Hay muchas cosas.

Supongo que todo esto que me decís tiene que ver con la vuelta del Motoclub. Tal vez tener un lugar para mostrar todo esto.

Sergio: Sí, totalmente. Volvimos en Club V, un jueves por mes por el momento. Y sí, la idea era tener una casa para estos proyectos y para las bandas del sello. El concepto es el mismo; es una fiesta, no es un recital. Son dos bandas, un dj, un lugar donde la gente puede ir con amigos, tomar algo y cagarse de risa. Pasamos películas y proyecciones. La idea es ir intercalando una fecha de Ararat y otra de Soldati, invitando siempre una banda.
Además, está bueno que vaya un poco en contra de la corriente, haciéndose los jueves, que vaya otra gente.

Además de eso, no sé si se dan cuenta, pero yo hace rato vengo viendo gente muy chica en los shows. Hace 10 años yo iba a ver a Natas y era gente de 25 o 30 años. Hoy veo chicos de secundaria en los shows. No imagino mejor momento para este tipo de música que ahora.

Lucas: Pasa que todo eso de esa época fue chorreando hasta ahora.

Sergio: Sí, y un poco la idea del Motoclub es que vaya la gente que realmente le gusta. Con Natas lo hicimos los lunes y los miércoles, entonces de alguna forma filtras y va la gente que realmente quiere estar ahí. Igual es como decís vos: la escena está en su mejor momento. Todos los fines de semana hay shows y fechas dedicadas al stoner, que más allá de los clichés, el stoner para mí es libertad. La libertad de que cada banda pueda elegir su gráfica, su estilo sin transar, sin querer formar parte de una movida o que te pasen en la radio. Manteniendo ese espíritu la escena está creciendo un montón y creo que está en su mejor momento. Detrás de cada banda hay una familia; es como una cooperativa. No es solo la banda: hay gente que hace la gráfica, un amigo hace el sonido, otro arregla los equipos, otro tiene una camioneta. Es algo que conlleva mucha gente y es saludable que así sea. Lo que tuvo el Motoclub es que fue una casa para muchos de los que están hoy. Pasamos todos por ahí, pasó Sick Porky, Avernal, Banda de la muerte, Poseidotica, Humo del cairo. Ararat nació ahí. Eso derivó en el festival de South american sludge en el Vorterix, con bandas de Brasil, Chile, Uruguay. A partir de ahí surgió la idea del sello, de que no sea simplemente argentino. O sea, stoner/sludge/doom latinoamericano en castellano para el mundo. Creo que todas las bandas que estamos en esto plantamos una bandera bien argenta. Como en su momento estuvo el heavy nacional, bueno, hoy está el stoner argento. No somos como las bandas suecas o alemanas que cantan en inglés y se visten igual que las bandas yanquis y hacen las mismas letras y los mismos riffs.

Hablando de identidad, creo que uno de los factores más importantes de tu música son las letras. Tal vez, últimamente, consciente o inconscientemente, las expusiste un poco más.

Sergio: Sí, tal vez en el comienzo con los Natas, capaz yo no tenía tanta seguridad o no tenía tanto para decir, entonces las letras eran como un instrumento que acompañaba. A medida que uno va creciendo y va teniendo experiencia de vida, eso se manifiesta en las letras. Pero sí, a partir de Ararat y principalmente en mi disco solista, las letras tienen un lugar muy importante; son muy pesadas, casi folklóricas o tangueras, que es lo que escucho acá en casa. Son sobre aprender a vivir mejor, crecer, dejar cosas atrás, cosas que me importan. Capaz las letras de Soldati no son de bajar una línea en particular, son alusivas a situaciones más abstractas.

En realidad, capaz ustedes bajan una línea desde la música. La música dice “Soldati es esto y no otra cosa”.
¿Tuvieron que cambiar algo en la forma de encarar una banda nueva y hacer este tipo de música?

Lucas: En mi caso esta es la primera vez que toco el bajo; yo soy guitarrista. El bajo lo toco como la guitarra, entonces todo es nuevo. Y te vas descubriendo porque en cada ensayo agregás o sacás algo, te escuchás y ves las cosas que están buenas y las que no.

Ranz: En mi caso Sergio me convoca a través de un video de Youtube que vio. Yo venía tocando power metal, cero stoner. Yo le dije “¿pero viste lo que yo estoy tocando?” (risas). Al principio nos juntábamos los dos a tocar temas de Los Natas, después hicimos ese último show y a partir de ahí quedó el vínculo. Nos juntábamos, pero no para tocar sino para pasar el rato. Pero siempre estuvo la onda de que si no era Los Natas, era Soldati. El nombre ya estaba hace rato. Él quería una banda nueva.

Sergio: Mi idea al armar la banda no era hacer tipo un reality con estrellas, onda lo llamo al Pato Strunz y al bajista de Almafuerte… No, yo quería armar una banda con amigos, eso es lo más importante. Se siente en los ensayos, arriba del escenario, en la semana. La banda tenía que transmitir eso, no importa que la interpretación sea perfecta o el bajo cueste 4.000 dólares, todo lo contrario; agarrar los elementos que tenemos y entregar canciones. Porque la banda no es solo esa hora que estás en el escenario cada mes. Es la relación día a día, hacer flyers, diseñar algo, componer los temas. Y si no hacés eso con gente amiga, es nefasto. Onda momentos de cálculo o especulación. Yo no quería eso para Soldati, quería un ambiente sano y puro, de hermandad, amor y familia. Y que se transmita eso en el escenario; hacemos chistes, le quitamos esa contractura que puede ser un show en vivo. Es un proyecto sentido, no pensado. Y esa pequeña diferencia es grande.

Lucas: Tenemos esa energía de pibes de barrio que recién empieza.

Sergio: La idea no es meterle presión a nada. No tenemos apuro por grabar el disco; cuando nosotros nos sintamos listos, vamos y grabamos. Mientras tanto tocamos y punto. No ponemos la vara muy alta. Habrá gente que vendrá a Soldati, gente que irá a ver a Ararat y otros que se quedarán en su casa puteando porque no vuelven Los Natas.

¿Te molesta que pidan todo el tiempo que vuelvan Los Natas?

Sergio: Para mí es un orgullo que pidan que vuelvan, porque quiere decir que es una banda que llegó a la gente y que logró lo más difícil, que es permanecer en el tiempo. Creo que Los Natas lograron entrar en el corazón de la gente acá y en otros países. De hecho, ahora con Soldati estamos tocando dos temas de Natas. Capaz lo que es medio ridículo es que hay mucha gente pidiendo por Natas y no va a ver a Poseidótica, que está Waldo, o a Gonza o a mí en nuestros proyectos; que la gente se ponga tan celosa o nostálgica. En otros países, por ejemplo, tenés a un tipo como Wino Weinreich que toca en Obessed, Saint Vitus, Spirit Caravan o sale con algo nuevo y la gente lo va a ver, porque los hizo vibrar con otra banda y quieren ver qué tiene de nuevo para proponer. La gente acá es un poco agarrada a los muertos. Pasó con Spinetta o Cerati. A Pappo lo reconocieron cuando murió. No es algo que me joda, pero no deja de llamarme la atención. Entonces yo no quiero que digan “qué bueno estaba Soldati” cuando esté muerto (risas).

*Ararat se presenta el sábado 11 de junio junto a Humo del Cairo en Club Tucuman, Baranda 841, Quilmes
* Soldati hará lo propio el jueves 23 de junio junto a Manthrass en Club V, Corrientes 5008, CABA

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