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Literatura rockera: Zeta bosio

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El bajista de Soda Stereo lanzó su autobiografía y en ella cuenta sin reparos su paso por el grupo.

Las autobiografías son algo común en el mundo del rock, incluso llegando a ser best sellers en el resto del mundo. Por alguna razón, no fue hasta estos últimos años que esta tradición llegó a nuestro país. Si bien existen varios títulos que recorren la vida de artistas destacados, en general son escritos por otra persona, compilando testimonios y muchas veces con el músico ya fallecido. “Yo conozco ese lugar” es uno de los primeros casos donde un notable músico del rock nacional decide contar su historia.

Siendo Gustavo Cerati la figura más conocida y expuesta de la banda, es interesante leer la visión personal de un músico que, quizá en su momento, tuvo un perfil más bajo. El libro empieza de una forma interesante ya que Héctor Bosio Bertolotti, según figura su documento, tuvo una vida intensa. Antes de comenzar su carrera musical, Zeta cursó una carrera militar como parte de la marina durante unos años. Allí se desarrolló como músico del ejército, donde llegó a embarcarse y a tocar en diferentes partes del mundo. Una vez terminada esta tarea, formó el grupo The Morgan y se inscribió en la universidad de El Salvador, en la incipiente carrera de publicidad, donde conocería a Gustavo Cerati.

El libro es un viaje realmente puntilloso por todas las etapas del grupo, y no se concentra simplemente en un par de anécdotas. El músico relata detalles sobre la convivencia de los integrantes del grupo, los momentos creativos, el trato con la gente involucrada en la banda e incluso los negocios de Soda Stereo. Es normal que en este tipo de publicaciones se ventilen cosas referentes a drogas y sexo (que también hay), pero los negocios es un tema tabú. Acá, el bajista revela con detalles temas sensibles y da a entender que el aspecto monetario fue el principal tema de conflicto en el trío. Pero, así como escribe duramente sobre estos temas, también lo hace con justicia y bondad sobre la parte creativa, sin ahorrar elogios al hablar de Cerati, por ejemplo.

“Yo conozco ese lugar” no es un libro de glorias pasadas. El autor revela los momentos malos de su vida y lo que conlleva empezar algo de cero. Desde afuera uno puede suponer que la vida de la estrella de rock es un lecho de rosas; acá Zeta se encarga de demostrar que no todo es lo que parece. Y también contar qué pasa una vez que los reflectores se apagan. Los fanáticos de Soda encontrarán un montón de detalles desconocidos sobre el grupo y el lector casual encontrará un libro muy entretenido sobre la gloria y la lucha de tener una banda realmente exitosa.

Extracto del libro:

“Una manaña, antes de desayunar, leí en un diario una noticia que decía que Soda Stereo se sepaba. De alguna manera se había filtrado algo, pero no quise creerlo y nos propusimos dar con Gustavo de manera urgente. Daniel Kon lo llamó pero no lo atendió, empecé a hacerlo yo de manera insistente y finalmente conseguí ubicarlo. La cosa estaba muy clara: no tenía ninguna intención de volver con la banda.
Hablamos, hablamos, hablamos… Pasaban los minutos, él plantado en su postura y yo apelando a todos los recursos dignos -y los indignos también- que pudieran existir para tratar de convencerlo y que diera el brazo a torcer. Después de un buen rato en el que nos dijimos de todo, un Gustavo muy angustiado me confirmó, al borde del llanto, que había decidido no seguir con la banda porque no podía más. No le daba la cabeza ni se sentía capaz de continuar ocupando ese lugar.”

azafatodegira.com

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