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Las pastillas del abuelo: Una vuelta de tuerca más

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El pasado sábado, con una lista de 31 temas, una gran puesta en escena en cuanto a imágenes y juego de luces y un muy buen sonido, Las pastillas del abuelo coronaron el momento más alto de sus 14 años de carrera con un show en el Estadio Ferrocarril Oeste.

Eran las 20:30 cuando se apagaron las luces para dar a paso a una nueva fiesta pastillera, la primera de esta magnitud. La oscuridad, el humo y la iluminación azul proveniente del escenario aumentaban la ansiedad de los seguidores de Las pastillas, quienes acompañaban el momento con coloridos globos en el aire, narices de payasos en algunos casos, y cantitos de “si ésta no es la fiesta, la fiesta donde está”.

Finalmente, se escuchó la intro de Ale Mondelo en teclados. Los primeros acordes de “Rompecabezas de amor” estaban sonando y el público estalló en emoción, a pesar del tempo lento de esta canción. Empezar el show bien abajo fue una decisión arriesgada por parte de la banda, pero acertada teniendo en cuenta la respuesta de sus seguidores. “¡Llegamos!”, anunció Piti Fernandez, cantante y líder de Las pastillas, antes que la intermitencia de las luces y un clima más rockero se apoderaran del lugar de la mano de “Saber hacer”, segundo tema del show.

Sin dudas, la ovación de los fans que flameaban banderas de todos los colores en el campo, llegó a su momento más alto con una seguidilla de hits pastillleros: “Qué pretendo no saber”, “Enano”, con grandes solos de guitarra de Fernando Vecchio, y “Me juego el corazón”. Los rieles de una montaña rusa en pantalla llevaron al público hacia “Locura y realidad”, donde el saxofonista Joel Barbeito se lució.

Piti volvió a hablarle a sus fans: “Muchas gracias por venir la presentación de Paradojas”, y con esas palabras daba inicio a la segunda etapa del show, donde la presencia de las cuerdas e imágenes en blanco y negro en las pantallas, le dieron un clima más orquestal a “Ella dice” y “Artesano”.

Con grandes invitados, el show iniciaba su tercer bloque, un capítulo totalmente aparte. Oski Righi, de Bersuit Vergarabat, dio su toque personal a “Peldaños”, mientras Piti no dejaba de interactuar con su público: “Gracias a ustedes por todo este camino que hemos recorrido juntos”. “Gigantes” tuvo como invitado a Ale Vázquez, con todos los integrantes de la banda sentados en taburetes de madera en medio del escenario. El llanto de Mondelo en esta canción que le hizo a sus padres y los abrazos con Piti mientras la interpretaba, dieron lugar al momento más emotivo de la velada.

Luego de un gran dúo de teclados con Mondelo y el virtuosismo de Chucky De Ípola (ex integrante de La Mississippi y Los Piojos) llegó “Ojos de dragón”, seguido de “Inercia”, hit de “Paradojas” compuesto a favor de la lucha contra la trata de personas. Este tema empezó con un Piti encapuchado en alusión a esta problemática social y tuvo dos invitados de lujo con una energía singular: Fernando Ruiz Díaz de Catupecu Machu y el Zorro. “Lo que tenga que ser” sonó con mucha fuerza de la mano del Enano y Cebolla de La Vela Puerca, y Chango Spasiuk acompañó a la banda con su bandoneón en “Puto as”, dándole un valor agregado a esta emblemática canción circense.

“Vuelta de tuerca”, “Viejo karma” y “El cowboy” (este último a modo de bis), dieron el cierre bien arriba a una gran presentación de Las pastillas, en la que se sintió un clima de fiesta y alegría en todo momento. Era un show muy esperado y soñado por la banda, pero también por sus fans, que estallaban en gritos y emoción con cada acorde, cada canción, cada palabra de los músicos. Fue la primera vez que la banda se presentó en un estadio de esta magnitud. “El show más importante de nuestra historia”, concluyó Piti ante las 25 mil personas que los acompañaron en esta gran noche.

 

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