DISCOS

El viaje de Las Pelotas

Por  | 

“Brindando por nada” es el nuevo disco de Germán Daffunchio y compañía. Once canciones más, que continúan cerca de las nubes.

Es bravo Germán Daffunchio, le gusta apostar fuerte. ¿Qué debe de haber más importante, para una banda, que su disco nuevo? ¿Y qué trata de hacer con el adelanto, con el corte de difusión del material? Enganchar, mostrar un indicio de lo bueno del trabajo, algo prometedor, que den ganas de escuchar la totalidad del álbum.

En 2012, antes de la salida de “Cerca de las nubes”, Las Pelotas puso a rotar “Escondido bajo el brazo” como anticipo, con ese “Soy un pato” imperdonable. Sin embargo, después, al escuchar el disco, un disco hermoso, con canciones hermosas, uno se preguntaba qué sentido tenía venderlo con un tema como “Escondido bajo el brazo” que no tenía nada que ver con el resto (en todo sentido).

Y, ahora, en la previa a la llegada de “Brindando por nada”, Daffunchio y compañía muestran como adelanto “El amor hace falta”, cuyo estribillo es “El amor hace falta, hace falta para amar”… Pero, sobre todas las cosas, y al igual que el “Soy un pato” en “Cerca de las nubes”, no tiene relación con el resto de los temas del flamante álbum de Las Pelotas.

En “Brindando por nada”, la banda lo hizo de nuevo: trajo una parva de canciones preciosas, para seguir alimentando el play-list perfecto que uno puede armar con lo mejor de esta etapa de Daffunchio; ese sonido, esa canción que empezó a buscar en “Basta” (2009) con “La brisa”, “Buscando un cambio”, “Más que un deseo” y que una vez que la encontró definitivamente (“Cerca de las nubes”) no hace sino agrandarla.

El orden de los temas en “Brindando por nada” es el de un viaje: la idea es, de entrada, continuar cerca de las nubes, con canciones que salen de adentro, que no tienen nada que ver con lo superficial y pasajero, que conmueven, que obligan a sentir; el viaje tiene su aventura cuando llega “Hasta el fondo del río”, que te hace saltar de nube en nube, pero con la paz con la que uno saltaría por ahí; el viaje tiene su peligro de caer a la tierra en “El amor hace falta”; el viaje recobra su curso enseguida y hasta llega a ponerse peligroso, con “Dime” y “Se puede romper”.

Y el viaje, como corresponde, termina en el mismo lugar donde empezó, cerca de las nubes, con “Quizás no puedas”, con Germán Daffunchio cantando acompañado del teclado de Sebastián (talento) Schachtel. El viaje de “Brindando por nada” es un gran viaje porque todavía no se termina y ya se está pensando en hacerlo de nuevo.

Redacción ElAcople.com

2 Comments

  1. Luca

    13 abril, 2016 en 15:14

    Se llama “Escondido bajo el brazo” y no “Soy un pato”

    • El Acople

      13 abril, 2016 en 15:18

      Leé de nuevo, lo dice claramente en la reseña

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *