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Snarky Puppy: Un remolino de atmósferas

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A menos de 6 meses de su debut en Argentina, Snarky Puppy dejó de ser el secreto mejor guardado del jazz y volvió a lo grande para presentarse en un Luna Park que colmó gran parte de su capacidad. La jornada la abrió Banda Magda.

Si bien todos estaban esperando ver al imponente colectivo de jazz, la apertura a cargo de Magda Giannikou y compañía fue excepcional. Ella, de origen griego, acompañada por una buena parte de los Snarky Puppy, entre ellos Michael League, Justin Stenton y el argentino Marcelo Woloski, otorgó la cuota de conversación y vocales de la fecha.

En media hora presentaron una seguidilla de tracks de su álbum debut “Amour, t’eslà?” (2013) que van del chanson a la bossa, del pop al tango, combinando elementos de los cinco continentes. Es cierto que se puede transmitir -y mucho- sin hablar o ser carismático, pero Magda fue un paso más allá. No elogió la cultura sudamericana por una cuestión protocolar, sino que se mostró mimetizada con la misma. “Hoy quería cantar una canción de México”, comentó antes de empezar con “Cucurrucucú paloma”, de Jenni Rivera. Y agregó: “Les prometo que cuando vaya allá, voy a cantar una canción de Fito… o de Spinetta”, recibiendo una ovación del público mientras se tomaba un fernet. Incluso se dio el gusto de cantar a capela el estribillo de “Muchacha (ojos de papel)”.

Si existe la perfección, lo que hicieron los Snarky Puppy estuvo realmente cerca, sino allí mismo. Diez músicos en el escenario dialogando continuamente a través de la música. A sólo un mes del lanzamiento de “FamilyDinner – Volume 2”, su décimo álbum donde se dieron el lujo de invitar a músicos de la talla de David Crosby y Susana Baca, abrieron con dos canciones de “Culcha Vulcha”, placa que arribará a las bateas durante abril. El primero, un monstruo groovero; el segundo, con un matiz jazz de raíz y un solo remarcable del saxo tenor de Chris Bullock. Este conglomerado de músicos -aproximadamente 25 que van rotando según giras y proyectos personales- no parece tener intenciones de detenerse.

Siguieron con “Binky” de “Ground UP” (2012) que nace en plan afro-beat, con bases soul, hasta prender el motor dub. Una verdadera pieza bailable con las congas y los bronces marcando el pulso.

Cuando el show estaba promediando la media hora, el principal artífice de la creación y comunión de este grupo, Michael League, presentó a toda la banda y aseguró que “iba a ser la primera vez que tocaran esta pieza en vivo”, bromeando con que no lo suban a Internet. El tema en cuestión estaba dedicado a Brasil y, naturalmente, buceó por el tropicalismo y la bossa durante 10 minutos. De Gil a Buarque, de Jobim a VelosoWerth y Woloski, desde la percusión, también tuvieron su momento de destello.

Estaba por arrancar “Thing of gold” y alguien arrojó un gallo a los pies de League. Éste lo agarró, algo sorprendido, y lo hizo sonar para las carcajadas unánimes del Luna Park. Justin Stenton le dejó la totalidad de las teclas a Caleb McCampbell y se hizo de la trompeta, sumándose a los vientos.

Llegando al final, sonaron “Shofukan”, con un solo insano por parte del guitarrista Chris McQueen y, finalmente, “Lingus” de “We like it here”(2014), su álbum más difundido hasta la fecha. Se despidieron, entre aplausos ininterrumpidos y el clásico cántico argentino para que regresen. Lo hicieron con League y Woloski vistiendo la camiseta de la selección. El bajista le dio la palabra a Woloski: “Esta es una chacarera y se llama Palermo, por el barrio donde nacieron mis viejos”. La segunda canción que estrenaban por primera vez. La chacarera se electrificó, con un cálido recibimiento, para luego volver por última vez a “Lingus” con toda la banda grooveando y la gente tarareando de fondo, culminando un show superlativo.

Resulta algo escueto encasillarlos como un colectivo de jazz: los Snarky Puppy son un recorrido sin cronología por la historia de la música contemporánea. Un remolino atemporal con el jazz como nódulo central que crea decenas de atmósferas. Manejan un espectro prácticamente inabarcable en la actualidad. Hacen lo que quieren, y les sale perfectamente.

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