PELÍCULAS

Spotlight: políticamente correcta

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Tras la ceremonia de la 88º entrega de los premios Oscar, y con el listado definitivo de los laureados ganadores, “Spotlight” se alzó con las estatuillas a mejor película y mejor guión original. Con sabor a poco y después de un discurso tibio de Joe Biden, vicepresidente de los Estados Unidos, analizamos minuciosamente el filme que no merecía ganar.

Hace unos años atrás -en 2012 para ser exactos- un blando Ben Affleck decidió ubicarse detrás de las cámaras y dirigió “Argo”, una buena película, con un argumento sólido y un reparto atractivo, pero sin grandes méritos cinéfilos que le valieran la estatuilla. Llegó entonces la nominación a mejor película, que pareció ser más el producto de una decisión políticamente correcta que de una decisión estilística.

El argumento de Argo versaba sobre un tema polémico: el terrorismo y la guerra, que son siempre material renovable y sus distintas posturas adquieren notoriedad en cualquier formato. Como si fuera poco, antes de la entrega del premio que la consagraría como mejor película, Michelle Obama dio un discurso sobre el terrorismo y los siempre presentes fantasmas de la sociedad norteamericana: el miedo a un enemigo culturalmente opuesto que, casualmente, es siempre dueño de importantes recursos energéticos.

Este año quien se sumó con frívola diplomacia a la ceremonia fue Joe Biden, vicepresidente de los Estados Unidos; cuestionó el “algo habrán hecho” en el marco de la campaña Its on Us (“de nosotros depende”) sosteniendo: “Podemos y debemos cambiar la cultura para que ninguna sobreviviente se pregunte: ¿qué hice? No es culpa suya”. La escena se completó con una histriónica pero sobria Lady Gaga que interpretó “Till it happens to you”, canción del documental “The Hunting Ground”, por la que fue nominada a una estatuilla.

Con semejante marco, cualquiera podía predecir que la película ganadora de este año no iban a ser ni “Mad Max: Fury Road” con sus seis estatuillas a cuestas, ni la maravillosa “The Danish Girl” (de la que nos ocuparemos la semana entrante), ni la de un favorito González Iñarritu con “The Revenant”, o un ya clásico Spielberg, con “The Bridge of Spies”. Spotlight era número puesto. Con un guión preciso y un reparto estelar, la crónica de la investigación del Boston Globe que sucumbió las altas cúpulas de la Iglesia católica, parecía ajustarse a la agenda política del momento.

Corría el año 2012, y el periódico local The Boston Globe denunció a la Arquidiócesis de Boston y a su máxima autoridad, Bernard Law, por el encubrimiento de decenas de miles de casos de pederastia y abuso sexual por parte de casi 80 sacerdotes. A partir de la llegada de un nuevo editor en jefe, el cambio editorial le da un nuevo giro a Spotlight, segmento del diario dedicado a investigaciones especiales. Se decide entonces a realizar la investigación de casos aislados de pederastia denunciados, que curiosamente no habían sido examinados con detenimiento. Es entonces donde la investigación periodística se ve obstaculizada de todas las maneras posibles: la justicia no colabora y se cierran expedientes que antes eran de público dominio.

En juego están la continuidad del segmento, la fidelidad de los lectores del periódico (en su mayoría católicos), la entereza profesional de los periodistas, y la doble vara que establecen la ética y la moral, muchas veces funcionales al amarillismo de turno en los medios de comunicación. El resultado fue aterrador y arrojó luz sobre la tenebrosa red de complicidades y mecanismos de ocultamiento de los abusos cometidos por decenas de sacerdotes, que una vez descubiertos, extorsionaban a sus víctimas; eran protegidos por las altas esferas de la Iglesia y trasladados a otra nueva parroquia con falsas excusas.

La historia, además de escabrosa, presenta todos los componentes para hacer de “Spotlight” una película sólida que pueda asestar un golpe directo sobre la cruda realidad. En cambio, el film se centra en el ámbito del periódico y la investigación desarrollada, logrando -aunque con buenas actuaciones- una especie de crónica con páginas faltantes. En las dos horas de duración, hay escenas que presumen que el espectador debe conocer ciertos detalles de la investigación, y la sensación final es que algunas páginas del artículo faltan, o que al menos han quedado en borrador.

El guión es uno de los aciertos del film, que apuntala las escenas rodadas al estilo de una serie de tv. Las actuaciones son homogéneamente impecables: todos los actores desempeñan roles de peso; no solo los nominados Mark Ruffalo y Rachel McAddams se lucen; también hay lugar para Keaton y Tucci.

Spotlight entretiene e interesa pero no llega a sumergirse del todo en las dimensiones del tema. En cambio surfea por aguas turbulentas sin que la historia del grupo de periodistas consiga barrenar la anécdota y no naufragar.

FICHA TÉCNICA:

“Spotlight” (2015, Estados Unidos).

Director: Thomas McCarthy.

Guión: Thomas McCarthy, Josh Singer.

Reparto: Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams, Liev Schreiber, John Slattery, Stanley Tucci, Brian d’Arcy James, Gene Amoroso, Billy Crudup, Elena Wohl, Doug Murray, Sharon McFarlane, Jamey Sheridan, Neal Huff, Robert B. Kennedy, Duane Murray, Brian Chamberlain, Michael Cyril Creighton, Paul Guilfoyle, Michael Countryman.

Duración: 121 minutos.

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