DISCOS

Kurt Cobain: muerto a laburar

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“Montage of heck: the home recordings” compila grabaciones del líder de Nirvana antes de cambiar para siempre la cultura rock.

La figura de Kurt Cobain ha despertado una fascinación que supera el interés artístico. Su sensibilidad compositiva, contrapuesta a su perturbada personalidad, llama tanto la atención como su obra, que lamentablemente fue de apenas tres discos al frente de Nirvana. El box set “With the lights out” (sumado a los lados b de las reediciones remasterizadas de los álbumes de estudio) pareció agotar los descartes y demos de la banda de Seattle y a esta altura una edición en vivo siempre será más enriquecedora que más versiones incompletas, o zapadas con calidades dispares de sonido. Por eso es inevitable preguntarnos: ¿dónde finaliza el hallazgo artístico y dónde comienza el mero interés comercial acompañado de una cuota de morbo?

En el reciente documental “Montage of heck”, Brett Morgen hurgó en la intimidad de Cobain y si bien el film presentó una mirada profunda e interesante, por momentos cruzó demasiado la barrera. Los videos caseros se adentraban, en ocasiones, en un terreno que no debería exceder un entorno familiar. Y el potencial que le podían brindar las entrevistas (Courtney Love, Don y Wendy Cobain –sus padres-, etc) se vio algo desperdiciado con los breves extractos incluidos. En el libro que acompañó a la película se incluyen gran parte de las mismas, conformando un contenido menos impactante pero de mayor interés.

Entre los hallazgos se encuentra el cover de “And I love her”, ya presentado con el documental, y recientemente editado como simple. El atractivo reside en la oscuridad que Kurt le imprime a la canción, volviéndola casi perturbadora. Las grabaciones descomprimen el mito de la inspiración y llevan la composición más hacia el lado de la prueba y error. Cobain rasguea su guitarra, balbucea letras, hasta imita voces: básicamente está jugando. Hay varios bocetos interesantes como “Clean up before she comes”, el riff circular de “Rehash”,  “She only lies” o “Poison’s gone”, además de la ya conocida “Do re mi”.

“The home recordings” es apenas la chispa de un artista brillante; en algunos de los tracks podemos encontrar el ADN de lo que podría llegar a ser una (gran) canción, pero no mucho más que eso. ¿Por qué forzar este tipo de ediciones, cuando podemos escuchar una y otra vez discos como “Bleach”, “Nevermind” o “In utero”? “Give me a Leonard Cohen afterworld, so I can sigh eternally” entonaba Kurt desde aquella joya grunge “Pennyroyal tea”. Quizás el “suspiro eterno” lo estén buscando en el lugar equivocado.

Redacción ElAcople.com

1 Comentario

  1. luis

    23 junio, 2016 en 08:21

    muy bueno che!

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