ENTREVISTAS

La bestia de Gevaudan: monstruo de dos cabezas

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Hablamos con el dúo chileno que este fin de semana dará sus primeros shows en Buenos Aires.

Intensidad, oscuridad, distorsión: todos calificativos correctos para explicar el sonido de La bestia de Gevaudan, y aún así ni nos acercamos. Hablamos con Alonso Bustamante, baterista del grupo que este fin de semana nos visita.

Para los que los descubren recientemente, ¿podrían contarnos un poco sobre la historia de la banda?

La banda partió mientras Diego (Yáñez Aguilera) vivía en Argentina en 2011, creo. Por cosas de la vida, y en un bar de mala muerte, nos conocimos en junio de 2012 y empezamos a tocar juntos casi por casualidad. Vimos que teníamos buen feeling y que nos comunicábamos bien, y Diego me invitó a tocar en la Bestia después de algunas formaciones fallidas.

¿Cómo se identifican ustedes con la leyenda de La bestia de Gevaudan? ¿Qué hace que esa historia conecte con su música?

Es cómico, para mí al principio era solo el nombre de un animal mitológico que atacó gente en Francia y ya está. Pero con el paso del tiempo, descubrí que la Bestia de Gevaudan al final eran dos hienas, no solo una, lo que igual resuena un poco con la banda, siendo dos y esas cosas.
No sé si hay una conexión directa entre la leyenda y nosotros, pero es interesante tener ese tipo de similitudes.

¿Cómo es encarar este tipo de giras para una banda como ustedes? ¿Cómo equilibran las responsabilidades cotidianas con tener una banda y salir a tocar a otro país por ejemplo?

La gira es algo que veníamos pensando hace mucho tiempo. Tuvimos un intento que fracasó a finales de 2012 y quedamos con la bala pasada. Aún así, lo veo como una instancia de mostrar un poco lo que hacemos, y también conocer más bandas y gente.
Mis responsabilidades cotidianas están un poco coartadas, la cesantía y esas cosas.

¿Qué pueden contarnos de “Feral”, el disco a salir?

Es el primer disco de la banda grabado de una forma íntegra: por pistas, en un buen estudio, con preparación y mucho ensayo previo. Es un poco más abrasivo en sonido que “Haller”, pero también tiene más aire y no es tan pesado como “Traidor”, que tiene una atmósfera bastante turbulenta.

¿Cómo es crear ese tipo de música siendo dos integrantes? ¿Cómo se sortean las limitaciones que eso puede generar?

Es una dinámica distinta a otras bandas donde he participado, es más directa. Muchas veces Diego llega con una idea y la rebotamos entre los dos y vemos qué ocurre mientras la tocamos. Otras veces, solo improvisamos y nos quedamos con las mejores partes y armamos melodías sobre eso. Al ser dos, hay poco espacio para pensar tanto las cosas: o nos gusta a los dos, o se desecha la idea, cosa que sí ha pasado. Hasta ahora hemos podido sortear las limitaciones con mucho ingenio, matemática y rítmica; cuando vimos que necesitábamos más presencia de un bajo en alguna canción, se grabó un bajo aparte y Diego lo gatilla a través de secuencias que yo sigo con un metrónomo al momento de tocar, y así ha sido desde, más o menos, el comienzo de la banda. Siempre hay limitaciones, pero se toman como desafíos y la mayoría se logran sortear de la mejor manera.

La música del grupo es muy intensa, pero detrás hay palabras que a veces se pierden un poco entre tanta distorsión. ¿Le dan importancia a las letras o solo es un condimento más dentro del todo? ¿Qué les gusta expresar con palabras?

En lo personal, me gustan más las melodías vocales que las letras. Si las letras son buenas, es un plus, pero no condicionan la música y melodía. Me gustan las letras que hace Diego, son muy tajantes y directas, pero lo mejor es que suenan bien junto con la música.

¿Cómo es tener una banda como la de ustedes en Chile? ¿Hay alguna escena en la que se puedan mover cómodos?

No sé si somos una banda muy distinta a las demás, hacemos música y tocamos donde podemos. No me gusta mucho hablar de escenas, son un poco contraproducentes; tocamos con nuestros amigos y bandas que nos gustan. Limitarse a una escena es suicidio y aburrimiento.

La gente que consume este tipo de música es muy fetichista del formato físico. ¿Ustedes cómo se llevan con los formatos? ¿Piensan en editar en vinilo por ejemplo?

En mi caso, me gustan los vinilos por un montón de razones. Por mí editaría todos nuestros discos en vinilo y chao.

¿Qué puede esperar el público de La bestia de Gevaudan en vivo?

Saturación sónica, uno que otro trance, y uno que otro personaje invitado.

¿Qué es La bestia de Gevaudan para ustedes?

Una manera muy necesaria de ventilar, de crear y de soltar. Ya llevamos harto tiempo en esto y ya Diego es como mi hermano mayor, así que también es como una familia.

* La bestia de Gevaudan se presenta el 12 de noviembre en Hi Gain de Rosario, el 13 en KSA en Buenos Aires, el 14 en Casa animal de La Plata y el 15 en Detroit de Morón.

azafatodegira.com

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