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Tame Impala: involución

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En “Currents”, los australianos pierden todo pulso rockero adentrándose en una maraña de efectos en detrimento de las canciones.

En agosto de 2012 Tame Impala iniciaba su romance con Argentina (completaría tres visitas en tres años) y no es casualidad que Kevin Parker describa un momento de esa noche en Niceto como una bisagra en su carrera. Una fan desenfrenada le entregó su pulsera en pleno show, y el cantante le terminó dando a cambio la propia. Un intercambio que, según cuenta él, le hizo descubrir el efecto que podía generar en la gente, y lo ayudó a romper de una vez por todas esa coraza de timidez y de culpa hacia el éxito.

Ese cambio de actitud lo llevó durante los siguientes tres años a recorrer el mundo en giras que hoy en día los tienen como headliners en varios de los festivales más grandes del mundo. El crecimiento de la banda generó una cierta expectativa previa a la salida de su tercer disco; lamentablemente “Currents” está lejos de cumplirla.

“Let it happen” es el tema que abre el álbum, acaso una referencia a aquella anécdota que lo ayudó a dejarse llevar hacia el éxito. La melodía no consigue despegar y termina enredada en los loops que desembocan en el pasaje instrumental y la posterior coda (un guiño a Giorgio Moroder). La outro, en total más de tres minutos entre sintetizadores y arreglos de cuerdas, no hace más que dispersarnos temprano en el disco. La versión del reciente video clip omite esta última parte funcionando mucho mejor como corte de difusión pero sin llegar a atraparnos.

“Eventually” amaga con sacarnos del letargo, pero el riff se ahoga junto con nuestras esperanzas en medio de otro mar de sintetizadores soporíferos.  “Disciples” es pura belleza pop, pero termina tan rápido (apenas un minuto cuarenta y ocho segundos) que apenas se llega a disfrutar.

“The less I know the better” probablemente sea el único tema en el cual puede reconocerse una guitarra. El riff vuelve a desplegar el potencial ausente en gran parte del disco y si bien el estribillo nos vuelve a envolver en una nube dream-pop sin dudas logran el mejor tema del álbum (candidato a segundo corte).

Como en “Fitter happier”, aquel alegato de alienación de Radiohead en “Ok Computer”, “Past life” es relatada por una voz computarizada, retratando el encuentro con un amor de una vida pasada. El estribillo contrasta en la dulce voz de Kevin Parker dando como resultado un experimento completamente tedioso y fallido.

El cierre con “New person, old mistakes” recupera algo de la psicodelia que caracterizó sus atrayentes primeros discos, acá potenciada por un groove atrapante que nos conduce a través de la encrucijada del protagonista, que persigue el cambio pero cometiendo los mismos errores de su pasado.

Si los primeros dos discos de Tame Impala nos envolvieron en un trip psicodélico, “Currents” es el somnífero que nos anestesia durante horas después de aquel colocón. “But is there something more than that?”, se interroga Kevin Parker desde la breve “Nangs”; al finalizar el álbum nos preguntamos lo mismo.

Redacción ElAcople.com

2 Comments

  1. jair

    5 septiembre, 2015 en 14:07

    totalmente de acuerdo con marcos

  2. marcos

    1 septiembre, 2015 en 03:20

    malisimo review

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