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Andy Bell: Disco baby disco

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El domingo, en el teatro Vorterix, el cantante de Erasure se presentó en Buenos Aires por primera vez como solista y brindó un show plagado de recuerdos.

Hubo una época en donde el pop se respetaba. Podía gustarte el rock, el metal o el jazz, pero no podías negar que cada banda pop tenía su propia identidad. Erasure no sonaba igual a Pet Shop Boys. A-Ha no era Simple Minds. Nunca podías confundir a Duran Duran con Simply Red. Hoy esas diferencias ya no existen y los límites se hacen más confusos; la mayoría de las estrellas pop abarcan todas las áreas, excepto la más importante: la música.

¿Sorprende que el teatro Vorterix esté abarrotado de gente? Para nada. Es más, deberían haber sido varios teatros los que el inglés tendría que llenar. Es verdad, no hay demasiada gente joven en el público. Tendrá que ver con que el artista que se presenta hoy es realmente un artista y no un simple poster o el nombre detrás de un perfume. La gente va en busca de las canciones.

Andy Bell sabe la importancia de pegar primero, y con “Oh L’amour” de entrada sabe que tiene a todos en su mano. La mayoría consideraría un suicidio empezar con semejante hit la velada. ¿Cómo se sostendrá el resto del show? Queridos lectores, no olviden que estamos frente a alguien que tiene hits a toneladas. Y algo más importante que hits: tiene grandes canciones. “Drama!” como segunda embestida nos hace saber que esta no es una noche para quedarse quietos.

Acompañado de un baterista, un tecladista y dos bailarinas, Bell se dedica más a su labor de cantante, dejando que el despliegue físico pase por sus bailarinas aunque él también baile y arengue logrando contagiar a su público. De todas maneras, con canciones como “Love to hate you”, “Stop!” o “Chains of love” ese trabajo es mucho más fácil de lograr.

“Ship of fools” y el cover de Queen de “Love of my life” aparecen para mostrar sus cualidades vocales que realmente se mantienen intactas. Da gusto escuchar una composición como “Blue Savannah” tal y como fue concebida, con toda su simpleza y complejidad a la vez. El muchacho se las ha ingeniado para que cada canción sea diferente y aún así reconozcan su sello personal. Pero tal vez es intelectualizar demasiado el show cuando todos están saltando al ritmo de “Chains of love”.

Como aspecto negativo, y depende de qué lado se mire, se puede marcar que Andy Bell no justifica demasiado el aspecto solista de su visita. El señor Bell va a lo seguro y con apenas un puñado de canciones nuevas, el recital se convierte básicamente en un show de Erasure sin su coequiper Vince Clark. Es una pena que con una discografía tan amplia sea el mismo frontman el que caiga en la nostalgia, cuando es el marco ideal para probar cosas diferentes. Obviamente no pedimos un show experimental y sin hits, pero entre la corta duración y lo obvio de la selección de canciones, nos quedamos con ganas de más. Pero tal vez esa no es la filosofía del cantante; tal vez solo quiere que pasemos un buen rato.

“A Little respect”, un verdadero himno pop, cierra la velada de manera apoteótica. Es que nada puede ser medido o rescatado en el mundo pop. Una noche plagada de melodías, baile, luces y sentirse eternamente joven. Tan bueno es el señor Andy Bell con nosotros, que si te quedaste con ganas de más o no lo pudiste vivir, el martes toca de vuelta en Salon Rock Sur y a precios populares. El pop siempre del lado del pueblo.

 

azafatodegira.com

1 Comentario

  1. esteban

    1 septiembre, 2015 en 12:59

    Muy linda crónica, muy bien expresados los conceptos sobre como se ve al “Pop” por estos dias y que representó en otro momento dentro de la historia de la música.
    Por favor solo tené en cuenta que se escribe “Clarke”.
    Saludos.

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