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Sick Porky: Apuesta por el rock and roll

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El sexteto tocó por primera vez en La trastienda para filmar un DVD y mostrar el auspicioso presente del grupo.

Sick porky es la muestra de que se puede: se puede soñar algo con un grupo de amigos y realmente lograrlo; se pueden hacer las cosas de otra manera, sin seguir las reglas de los demás. Llegar a La Trastienda es toda una victoria para aquellos que no temen.

Empieza el show con “Los descarnados” y uno se siente contento al saber que desde el primer segundo, una banda argentina puede sonar a la altura de una de afuera, e incluso mejor. Basta con la leyenda de que acá nunca se pueden hacer las cosas bien. Y mucho es el mérito de la banda, que a pesar de tener tres guitarras (estamos hablando de rock fuerte), hace notar las horas de ensayo y profesionalismo de sus músicos. A veces eso es lo que hace falta en la música local: el profesionalismo. Tanto que el grupo es una entidad; ningún miembro se destaca por sobre otro. Incluso la voz de Carlos Villafañe funciona como un instrumento más. Casi tímido y rechazando la actitud del frontman típico, se alinea físicamente con sus compañeros y crean una pared de 5 personas al frente con el baterista Manuel Sibona empujando desde atrás. No estoy seguro si eso es algo preparado o no, pero la imagen que uno tiene es la de un equipo de rugby realizando un “scrum”. Eso es básicamente Sick Porky en vivo: seis personas empujando para el mismo lado.

Aprovechando la velada para registrar un DVD, deciden no concentrarse solo en el último disco y desempolvar algunas gemas; canciones como “Nairobi”, “Serpentario”, “Le Tugurio”, “Buitrio” o “Sombríos” vuelven a decir presente, muchas después de bastante tiempo, como la estelar “Lobo solitario”, con la inesperada ayuda de Maikel de Kapanga en la guitarra. Porque si hay algo que ha caracterizado a Sick Porky es sumar amigos que lejos están de la propuesta del grupo, tales los casos de Fernando Ruiz Díaz y Agustín Rocino de Catupecu Machu que aportan su voz y batería respectivamente para una incendiaria versión de “Encogemente”.

Para esta presentación el grupo claramente eligió un repertorio estrictamente rockero. Y aunque hay momentos de distensión como con “Darse cuenta”, a uno le gustaría que la banda explorara más en terrenos acústicos o experimentales como en “Planeta errante”, que no suena esta vez. Más que nada por la poca comunicación de Villafañe con el público, y el ataque sonoro del grupo, uno se siente sobrepasado por momentos, sobre todo el que no está tan familiarizado con la propuesta. Para los demás, escuchar canciones como “Los que no temen”, “Ephemerol” o “Hordax” al volumen que se requiere y con la dedicación que esas composiciones piden, es siempre un placer de parte de una banda que no está dispuesta en dejar nada librado al azar.

“Pura sangre” cierra una velada con la sensación de un trabajo bien hecho. Sick Porky apuesta y siempre gana. Desde hace un tiempo parece haber un creciente interés por las bandas que tocan rock fuerte y no se encasillan en un solo estilo, y eso es siempre saludable. Si ese interés se transforma en algo grande solo el tiempo lo dirá. Y si eso pasa diremos que era obvio: hace rato que hacen las cosas más que bien.

 

azafatodegira.com

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