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Blur: la magia intacta

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Sin caer en la nostalgia, “The Magic Whip” renueva el sonido de la banda, a doce años de su último disco.

Mientras los rumores continúan creciendo acerca de la reunión de los hermanos Gallagher, la otra corona del brit pop edita su primer disco en doce años. Como al volver con una ex, las incertidumbres se abarrotan en nuestra mente: ¿se podrá alcanzar nuevamente la altura de los mejores momentos o el agotamiento de la química que desencadenó el final debería haber sido la última palabra?

Si bien en vivo Blur ha demostrado, con visita a la Argentina incluida y dejando de lado la pura nostalgia, que la vuelta los siguió mostrando en grandes performances arriba del escenario, a la hora de encerrarse en un estudio las cosas pueden ser muy distintas. Quizás por eso la grabación casi casual de “The Magic Whip” haya tenido tan buenos resultados. En mayo de 2013 un festival suspendido en Japón les regaló cinco días extra en Hong Kong donde comenzaron las grabaciones. Graham Coxon pulió el trabajo con el productor Stephen Street y finalmente Damon Albarn, en una nueva visita a Hong Kong, completó las letras y voces en enero de este año.

El disco abre con “Lonesome Street”, un gancho inmediato al sonido Blur de los 90´. Si alguien que jamás los escuchó nos preguntara por los británicos, tranquilamente podríamos explicar de qué se trata su música con el primer track de “The Magic Whip”. Continúa con “New World Towers”, acercándose al sonido casi opresivo del debut solista de Albarn. La subterránea voz resuena como un eco entre melancólico y resignado; las torres como símbolo de un falso progreso y como barrera emocional, “Love, love so far away, new world towers, logging your name and pray”.

“Go out” completa el tridente de apertura en donde se concentra no necesariamente lo mejor, pero si lo más “hitero” del nuevo material. El primer corte del disco genera un magnetismo ineludible desde la exquisita línea de bajo y un riff de guitarra entrecortado que no termina de explotar, pero que atrae constantemente en esa intermitencia, en ese tira y afloje, en casi un histeriqueo melódico.

El trío de canciones con el que abre “The Magic Whip” es perfecto, pero detrás hay un lado B menos accesible, pero igual de interesante. Albarn retoma algunos temas que atravesaron su disco solista. La alienación y el camino errante de la sociedad impactan en “There are too Many of Us” con frases como “live in tiny houses of the same mistakes we make”. Las cuerdas aportan cierta épica sin despegar de un clima angustioso potenciado por el reverb en la voz de Damon.  En “Pyongyang” (capital de Corea del Norte) la desolación se experimenta en primera persona y la sensación de no pertenecer está dada por una ausencia.

“You know we can’t go back” (“Sabés que no podés volver atrás”) canta Noel Gallagher desde el reciente “Chasing Yesterday”, y Blur bien lo sabe pero, lo que es aún mejor, puede evolucionar. Manteniendo su identidad pero incorporando nuevas ideas, los británicos suenan como una banda que lejos de dormirse en los laureles desborda confianza mirando hacia adelante. La espontaneidad de su génesis quizás haya hecho que en “The Magic Whip” aflore nuevamente la magia de Blur.

Redacción ElAcople.com

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