SHOWS

Monsters of Rock: grito de juventud

Por  | 

El sábado en Ciudad del Rock, Ozzy Osbourne, Judas Priest y Motörhead mostraron diferentes actualidades, pero con un digno presente. Convocaron a 35 mil personas en el regreso del festival tras 10 años de ausencia. Malón, Carajo, Plan 4 y El Buen Salvaje, los artistas locales.

Desde aquel Monsters of Rock de septiembre de 2005 que el público metalero no tenía acceso a su evento más emblemático. Y qué mejor que sea de la mano de tres bandas legendarias, con la coincidencia de ser ingleses, referentes de la música y muy queridos por aquí.

Por lo general, las bandas que abren los festivales suelen salir perjudicadas, sobre todo por la escasez de público y por el poco espacio que les ofrecen. En algún punto, El Buen Salvaje sufrió con estas cosas, por eso se los notó desprolijos e incómodos. En poco tiempo llegaron a trascender, así que tendrán nuevas oportunidades. Plan 4 sí pudo desplegar todo su potencial, con su groove y su poder bien al frente. Ellos son un grupo que en los festivales se adecuan de manera fantástica con sets cortos en los que varían canciones machacosas como “Entre la vida y la muerte” o más sentidas como “La jaula”. Y así fue su actuación.

Es sabido que el metalero más ortodoxo ve a Carajo con cierta reticencia, pero al momento de la verdad reconoce la profesionalidad y la contundencia. Justamente esta situación es la que se pudo percibir en Ciudad del Rock, con aplausos en masa tras sonar las furiosas “Trágico mundo caído” y “Shock”. En cambio, con toda su gente a favor, Malón sigue dejando huecos con interpretaciones deslucidas de “Grito de Pilagá”, “Malón mestizo” y “Castigador por herencia”. Sólo al final, con el cariño de sus fans, generaron un lindo clima en “Tú eres su seguridad”, de Hermética. En octubre festejan los 20 años en el Luna Park.

Hubo un escenario para chicos, el “Little monsters”, donde actuaron los Heavysaurios. Padres con chicos, jóvenes solos que se entretenían con la propuesta.  Arrancaron apenas terminó Malón, sonaron muy bien y divirtieron.

La salud de Lemmy Kilmister (bajo y voz) empeoró mucho desde que nos visitó por última vez en abril de 2011 en el Luna Park por su diabetes y sus inconvenientes cardíacos. Así que todos sus fanáticos sabían que su estado no era el mejor, y que probablemente su participación distaría de ser la ideal. Sin embargo, la situación se agravó aún más cuando el viernes 25 de abril, previo a su show de San Pablo, Lemmy sufrió problemas gástricos que derivaron en una deshidratación. Si bien tuvieron que suspender esa actuación, se recuperó y pudo continuar con la gira sudamericana.

Era el momento de verlo en acción, y a pesar de que su voz está deteriorada y más afónica que de costumbre, su presencia y su imagen siguen hipnotizando de la misma manera. Poder ver a este mito inglés de ya 69 años basta por sí solo, y deja un poco de lado las críticas que se le podrían hacer. Hoy más que nada Motörhead pasa por el ímpetu de Phil Campbell (guitarra) y la solvencia de Mikkey Dee (batería), y por los clásicos que cosecharon a lo largo de estos 40 años de carrera como “Stay clean”, “Metropolis”, “Going to Brazil”, “Ace of spades” y “Overkill”.

Motörhead fue, es y será ese rock tan característico, sucio por momentos, pero que tantos amantes cosechó alrededor del mundo. Hay que disfrutarlo mientras continúen en actividad. Ellos por su lado tratan de renovarse y por eso tocaron “Do you believe” y “Lost woman blues”, de su más reciente disco, “Aftershock” (2013).

Judas Priest ya nos había mostrado su presente formidable en septiembre de 2011, pero ahora se le sumaba a esa buena actualidad una vigencia desde lo compositivo. Con “Reedemer of souls” (2014) volvieron  a dejar su sello luego del cuestionando disco conceptual “Nostradamus” (2008). Y por suerte, la banda ofreció un concierto a la altura de las expectativas,  con músicos que se mostraron más relejados, como disfrutando de cada momento. En esta ocasión no hubo tanta pose premeditada, y si bien contaron con los clichés de siempre se los notó más afines entre ellos.

El joven Richie Faulkner, que reemplazó al histórico K.K. Downing en 2011, le dio ese toque de frescura y juventud que necesitaban. Y no sólo en los vivos se refleja, sino en el estudio. Durante el show, las nuevas “Dragonaut”, “Halls of valhalla” y “Redeemer of souls” pudieron adaptarse a la lista sin ningún problema. Pero todos pedían por esas canciones de siempre que jamás tendrán fecha de vencimiento, tales los casos de “Breaking the law”, “Hellion/Electric eye” y “Painkiller”. La performance de Rob Halford es para destacar ya que fue brillante desde principio a fin, con una voz que permanece intacta a pesar del paso del tiempo.

Con su vuelta a Black Sabbath, Ozzy Osbourne nos había informado que su carrera estaba lejos de estar extinguiéndose, tal como lo demostró en octubre de 2013 en La Plata. Allí nos aclaró que su problema vocal había desaparecido, y que su futuro no estaba en duda. Y por suerte, ayer lo volvió a dejar en claro. Pero no sólo cantó de buena manera, sino que estuvo simpático e interactuó mucho con la gente. Su carisma siempre lo hizo sobresalir sobre cantantes de mayor tecnicismo. Sonaron canciones inmortales de su carrera solista como “Bark at the moon”, “Mr. Crowley”, “Shot in the dark” y “Crazy train”. Tampoco olvidó melodías de Black Sabbath, que tras su retorno sonaron más frescas que nunca.

Esperemos que el Monsters of Rock vuelve a tener continuidad anual. El amante del metal merece contar con espectáculos de estas características por su fidelidad y sentimiento.

 

 

Redacción ElAcople.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *