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Kiss: infierno o aleluya

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El jueves, los norteamericanos regresaron una vez más a Buenos Aires para presentarse en el estadio de Vélez Sarsfield.  ¿Será la última?

Kiss es tan Kiss que festeja su 40º aniversario dos años después de haberlo cumplido. ¿Necesitamos realmente esa excusa para ir a ver un show de estas leyendas vivas? Desde que uno toma el colectivo hasta que pone un pie en las inmediaciones del estadio todo es divertido y plagado de buen humor. Chicas y niños pintados decoran el paisaje y una persona que horas antes estaba vestido de traje y corbata, de repente se ve autorizado a pintarse de demonio y ponerse una armadura sin que esto sea ridículo. Hasta las abuelas saben que Kiss está en la ciudad.

Pero es una noche fría y ventosa y eso dificulta el comienzo. Sin poder colocar el clásico telón, es raro ver salir caminando a los músicos para empezar con una inentendible “Detroit rock city” . Lamentablemente el viento atenta durante los primeros minutos del show y afecta a canciones como “Psycho Circus” y “Creatures of the night”. Esta última tal vez fue una de las más sufridas ya que hacía un tiempo que no formaba parte de la lista de temas.

Uno no va a un show de Kiss esperando sorpresas. Tal vez sí los que van por primera vez, que hay muchos, pero en general uno solo va a disfrutar sin expectativas lo que la banda puede dar. Por eso cuando aparecen viejos olvidados como “Do you love me” o “Hide your heart”, el campo se vuelve más efusivo que en otros momentos. Lo mismo cuando varían los trucos, por ejemplo esta vez Gene Simmons cantando desde arriba del escenario “God of thunder” (justo cuando los rayos empezaban a asomar en el cielo) o el final pirotécnico de “Love gun”.

Si hablamos de desempeños, podemos decir que fue la noche más deslucida de Tommy Thayer, casi sin protagonismo o desaprovechando esos momentos; este jueves los zapatos de Ace Frehley le quedaron grandes. Eric Singer, sin tener momentos para lucirse, dio una mejor performance que en visitas anteriores. Por su parte, el demonio Gene, sin hacer nada espectacular, parece más metido en el show que en años anteriores. Está concentrado en lo que sucede y sale a respaldar con sus coros cuando Paul falla y levanta el volumen de su bajo con el mismo objetivo.

Paul necesita un párrafo aparte. Paul es Kiss. Es el que lleva adelante la banda y es el encargado de que sean una grupo de rock and roll y no una marca o un producto. Está muy limitado vocalmente y es el primero en saberlo. Pero no teme quedar en evidencia compensándolo con toneladas de actitud. Es una persona que nació para el escenario y aunque hace los mismos trucos desde hace cuarenta años, nunca parece en piloto automático. Viendo los videos del show anterior en Chile uno esperaba lo peor y la verdad es que la tarea del niño estrella fue más que decente y hace que uno lo quiera aún más. En el rock, elegimos actitud por sobre tecnicismo.

Y la banda suena realmente bien, ajustada y pesada. Más allá de hits obvios, el tono del show es de una música más dura con canciones como “Parasite”, “Hell or Hallelujah” o “War machine”, con músicos que disfrutan de sacarse la parte fiestera por momentos y dejar todo en el escenario. De hecho estos son los instantes donde menos se ve el piloto automático.

Los fundamentalistas dirán que sin Ace ni Peter no es Kiss, que siguen manchando el legado, que siempre tocan lo mismo. Podrá ser verdad según el ojo de cada uno. Lo cierto es que Kiss no es una banda que apunte al fan acérrimo. Es una banda hecha para dar la mayor experiencia de rock and roll para el mayor público posible. Y eso significa tocar “Shout it loud”, “Lick it up” y “Rock and roll all night” una y otra vez durante décadas y que todavía suenen frescos.

Sí, nos gustaría escuchar todas las gemas ocultas. Pero para eso deberían hacer una gira temática en lugares más chicos y no creo que quieran llevar a cabo ese desafío en este punto de sus carreras. Creo que muchos esperaban un bochorno y fue un show más que disfrutable. Los que esperaban más de Kiss simplemente no fueron y los que asistieron seguramente se fueron conformes y llenos de rock and roll. La gente que estuvo en Vélez vio a Kiss y lo gritó fuerte.

 

azafatodegira.com

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