SHOWS

No te va gustar: el sueño imposible

Por  | 

La banda uruguaya presentó su último disco con dos shows en el estadio de Vélez, demostrando que está lejos de alcanzar su techo.

Un mate, una guitarra, una pelota y los mismos sueños. Sea acá o en Uruguay, el deseo es hacer real el sueño imposible. ¿Por qué este grupo uruguayo puede hacer dos Vélez? Porque compartieron los mismos sueños que su público y lo hicieron canción.

La apuesta es grande por lo que la ambición lo debe ser aún más. Un estadio gigante, una pantalla inmensa y una banda que puede alcanzar los catorce miembros para ser una big band charrúa. Abren con “Su sombrero”, tibiamente, para inmediatamente transformarse en ese grupo que hace que su público no cante las canciones: las grite. “Cero a la izquierda”, “Al vacío”, “A las nueve”, una detrás de la otra y no faltan más pruebas de porqué, merecidamente, la banda puede llenar dos estadios. Y afortunadamente, si bien siguen manteniendo la sección de vientos, la banda apuesta cada vez más a la canción concreta, entre pop y rock, para ir dejando de lado la parte más reggae y candombera donde, honestamente, no brillaba tanto. Se destaca cuando mezclan eso de manera más oscura como en “La puerta de atrás”. Ahora los vientos tienen el trabajo de empujar la canción.

Pero claramente el protagonista es Emiliano Brancciari; su voz y su guitarra son lo que más alto suena en la mezcla y no puede ser casualidad. Un tipo que denota sencillez genuina, casi timidez, que cierra los ojos al cantar hasta que logra entrar en confianza y delega el rol de cantante a su público en “Verte reir”. Un tipo en una eterna búsqueda de su persona que la encuentra arriba del escenario y entre tanta gente cantando. Que no teme abrirse y emocionarse frente a 45.000 extraños.

La muerte del tecladista Marcel Curuchet a la hora de componer las canciones de “El tiempo otra vez avanza”, obra que presentaron en su totalidad, fue un factor central. Decididamente un disco más reflexivo, no altera en lo más mínimo el humor del show, definitivamente de festejo. Bailar para ahuyentar la muerte. Como ellos pregonan, “disfruta, tal vez mañana ya no estés acá”.

Una de las claves del éxito de No te va gustar es cruzar la brechas generacionales. Sí, el campo está plagado de chicos de 15 a 25 años, pero en las plateas vemos gente más grande que siente del mismo modo esas canciones. Es que el lenguaje del grupo es más universal. Esa misma situación la vemos arriba del escenario, donde Hugo Fatorusso a sus 71 años y con toda su historia, es uno más del grupo. Y tal vez los fans nunca lo han escuchado, pero el respeto existe como si lo admiraran de siempre. Lo mismo para invitados como Charly García, Fito Cavalaris o Fernando Ruiz Díaz, tan eclécticos como disfrutados.

El segmento acústico podría haber flaqueado en un lugar de tal envergadura, pero no lo hace; genera intimidad en un espacio gigante con canciones como “Chau” y “Ángel con campera” y le da más matices al show. De hecho dan ganas de experimentar todo un show del grupo en un formato más despojado.

El éxito reside en cómo se piensa la canción. Y temas como “Te voy a llevar”, “No hay dolor” y “Fuera de control” están pensados para el estadio. “Pensé que estaba solo y no era cierto si tengo con quien quedarme a festejar”, canta Emiliano en el cierre. Y es verdad. Veinte años de vida. Pasando por Cemento, Flores, Colegiales, Obras, Luna Park, La Plata, Costanera y ahora Velez. Nadie puede decir que No te va gustar no peleó su camino. Nadie puede decir que fue de la noche a la mañana. A nadie puede parecerle extraño que tocar en River será el próxima paso.

Emiliano abraza a su hijo al final y ve el estadio lleno. Todas esos años y todas esas canciones después, ¿qué sentirá al ser el líder de la banda más importante de la historia uruguaya?

 

azafatodegira.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *