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Noel Gallagher: persiguiendo la gloria

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Con “Chasing yersterday”, el mayor de los Gallagher vuelve a volar alto con sus High Flying Birds.

Noel Gallagher continúa escapándole a la grandilocuencia de Oasis, y busca alcanzar su propia majestuosidad en pequeñas canciones; pequeñas no en un sentido peyorativo, sino haciendo referencia a cierto perfil bajo, pero enormes en cuanto composiciones, algunas de ellas destinadas a dejar su marca, ratificando lo que demuestra desde hace dos décadas: es uno de los mejores songwriters de su generación.

El comienzo es con el ritmo casi cansino de “Riverman”, no buscando golpear de entrada, si no adentrándonos de a poco en este maravilloso universo compositivo.  Un gran solo y la inclusión de un saxo (casi una rareza) rompen un poco el esquema, de un tema que no despega pero sugiere.

A continuación, con “In the heat of the moment”, entrega un hit puro con ese “Nah nah, nah nah nah” irresistible de corear en vivo. Pero, como ocurriera también en su disco debut, detrás de la canción pegajosa (en aquel momento “The death of you and me”) encontramos gemas aún más brillantes.  La seguidilla de tres temas posterior resume lo mejor del rango de Noel.

Desde el mid-tempo Beatle de “The girl with x-ray eyes”, pasando por el rock acelerado de “Lock all the doors” (un exquisito deja vú a “Morning glory”) hasta desembocar en “The dying of the light”. “I’m tired of watching all the flowers turn to stone”, canta Noel entre melancólico y nostálgico en esta balada invencible. Este tridente conforma lo mejor del disco y se erige como su columna vertebral.

Pero esto no quita que las emociones se esfumen en el lado B. “The right stuff” nos envuelve en una atmósfera propia para finalmente romperse en un gran solo de guitarra, mientras que “You know we can’t go back” es un flashback irresistible a los 90´. El cierre es con la (no tan balada) “Ballad of the mighty I”, que desde enero pasado rotaba como segundo corte del disco.

A pesar de sus verborrágicas declaraciones desprestigiando a otros artistas, que lo ponen en ese papel de cascarrabias, Noel Gallagher habla mucho mejor a través de sus canciones. Como con su disco debut, “Chasing Yesterday” elude la épica, se aleja de cualquier parafernalia, y en apenas diez composiciones vuelve a agitar nuestro mundo. La sensación es la de un disco que no solo alcanza la categoría de “Muy bueno” si no que nos acompañará por un largo tiempo. Y, en la sociedad de la inmediatez, eso es lo más parecido que se puede estar de la gloria.

Redacción ElAcople.com

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