SHOWS

Epica: el ritual gótico

Por  | 

El viernes, en el Teatro Flores, los holandeses nuevamente endulzaron a sus fanáticos con otra gran actuación.

Si bien en diciembre se cumplirán 10 años de su primera visita, Epica estaba por presentarse por sexta vez, cuarta de forma consecutiva en el local de Flores. En todo este tiempo, la banda fue creciendo musicalmente y a su vez generando una relación más cercana con sus fans. Ahora llegaban para mostrar las canciones de su nuevo disco, “The Quantum enigma” (2014).

Antes que la banda liderada por Mark Jansen (guitarra, voces guturales) subiera a escena, los neuquinos de Elessär dieron nota de un grupo poderoso de la mano de un buen metal sinfónico y de su disco “Dark desires” (2013) . Por más que distan de una propuesta original se las arreglaron para captar la atención de los presentes. Su punto fuerte fue la versión de “Wish I had and Angel”,  de Nightwish.

Tal como les sucedió en su visita de 2012, a Epica el sonido no los acompañó en el inicio del set con un doble bombo que saturaba y con una Simone Simons muy deslucida en su rango vocal. Las nuevas canciones “The second Stone” y “The essence of silence”, incluidas en su último disco, fueron las perjudicadas. Un poco por estos problemas y otro poco por desconocimiento, el público estuvo bastante apagado en el arranque.

La situación comenzó a tomar otro rumbo desde el clásico “The last crusade” con un audio acorde a las expectativas y con unos seguidores activos tal como se preveía. Con la dupla “Sensorium” y “The obsessive devotion” la banda y su público alcanzaron su momento de mayor interacción.

En un momento, Simone le dio a elegir a sus fans entre dos canciones: “Façade of reality”“Fools of damnation”. Si bien el clima del show ya estaba en su punto ideal, la participación de la gente no fue la esperada, con una respuesta bastante tibia. Yendo a lo musical, con “Façade…” mostraron esa contraposición tan particular entre lo extremo y lo sinfónico que les dio fama y prestigio mundial.

Posiblemente por la agitada agenda y sus respectivos viajes, la voz de Simone estaba algo desgastada. Por ejemplo, cuando presentó a sus músicos apenas se escuchó los nombres de cada uno de ellos. Igual vale aclarar que la fecha de Argentina era la última de una seguidilla de diez en apenas dos semanas.

Las incursiones de Epica ya son una sana costumbre por aquí. Si bien aún no han  podido dar el salto de popularidad, mantienen su público visita a visita.

 

Redacción ElAcople.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *