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Cosquín Rock, día I: el juego del Salmón

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Andrés Calamaro cerró la primera noche de esta nueva edición del festival a todo trapo, con sus clásicos y bajo la lluvia. Cerca de 30.000 personas llegaron a la ciudad del rock para disfrutar de esta primera fecha que además contó con Babasonicos, Los Auténticos Decadentes, Guasones, La Beriso y Pez, entre muchos otros.

La noche ya era profunda y sobre el cielo destellaban los relámpagos cuando Andrés Calamaro salió al escenario junto a su banda. El gran animador de la primera noche de Cosquín Rock 2015 empezó con dos canciones que hicieron saltar y corear a la inmensa cantidad de personas que se habían acercado al escenario principal para disfrutar del cierre: “Alta suciedad” y “El Salmón”.

Con un sonido impecable y con performances destacadas de sus músicos, Calamaro siguió con “Cuando no estás” y “A los ojos”, para luego gritar “¡Muy buenas  noches a todos en Cosquín!”, y recibir aplausos y ovaciones de su público.

Continuó su actuación con “Rehenes” y “Doce pasos”, y aprovechó para destacar a sus colegas de la fecha: “Estamos contentos de compartir una noche con amigos: Rolo de La Beriso, Decadentes, Babasónicos, Perro Diablo, Pez y el primo hermano de España, Leiva”.

Luego de “La Libertad” tomó un mate que tenía preparado sobre el escenario y dijo: “Llegó la hora del mate y de reflexionar: este año perdimos a Johnny Winter, Joe Cocker y Paco de Lucía. Y el mundo no va a ser lo mismo sin ellos. Vamos a tratar de honrar la memoria de los maestros”, y les dedicó “Tuyo Siempre”.

La lista incluyó también temas como “Mil Horas”, “Loco”, “Output Input”, “Gaviotas” –del disco “El Salmón, y aclaró que nunca antes lo había tocado en vivo- y “Me estás atrapando otra vez”. Antes de pasar a los temas finales, expresó que le hubiese gustado estar en el segundo día del festival para abrazar a Ricardo Iorio, a Horcas y a Viticus.

Casi como si las nubes hubieran respondido a su deseo, las primeras gotas empezaron a caer cuando interpretó “Sin Documentos”. La atmósfera empezó a intensificarse a la par de la lluvia y de los temas que Andrés eligió para el cierre: “Flaca”, que puso a todo el mundo a corear y bailar; “Paloma”; “Los Chicos”, en la que en la pantalla gigante del escenario aparecían los personajes elogiados con el tema, como Piazzola, Pappo, Pugliese, Che Guevara o Gustavo Cerati. El cierre fue en honor nuevamente a Pappo, con “Sucio y desprolijo”.

Claro que la fiesta y el color del rock habían llegado mucho antes. Desde las primeras horas del día el desfile de micros, autos y personas de todos los puntos cardinales del país anticipaba el marco de un año más del mayor festival de rock de nuestro país, que además tenía un gustito especial por tratarse de la edición número quince, un número que indica el papel vital que ocupa año a año en nuestra cultura.

Dentro del predio y cuando todavía los rayos del sol iluminaban todo el campo, Pez salió al escenario principal con sus guitarras y canciones intensas, como “Introducción, declaración, adivinanza”. Le dejaron su lugar a La Beriso, banda con la que se empezó a agrupar más gente alrededor de las tablas. Saltaron al escenario con temas como “Todo es mentira”,”Ella” o “De Madrugada”. Además, Rolo hizo dos dedicatorias especiales: “Como olvidarme”, para “todos aquellos que tenemos alguien que recordar ahí arriba”. La otra fue “Un error”, para Andrés Calamaro.

Fue entonces el turno de Guasones, que animó la transición entre el día y la noche con canciones como “Farmacia”, “Pasan las horas” y “Pequeños ojos”, estas dos últimas con Leiva como invitado, que había ocupado el escenario más temprano. Las primeras estrellas en el cielo coincidieron con “Reyes de la noche” y ya había oscurecido cuando cerraron con “Caballo loco” y “Gracias”.

Así, llegó el turno de Los Auténticos Decadentes, que desplegaron ese repertorio que parece nunca caducar y provocaron el baile de todo el público del escenario principal, que lucía casi colmado. Cucho Parisi agradeció por su vuelta al Cosquín: “Un placer estar acá después de tanto tiempo, Cosquín” y puso a la gente a saltar con temas con “Cómo me voy a olvidar”, “Los Piratas”, “Quiero ser un pendejo”, “La prima lejana”, “Raquel” y “El Murguero”. El cierre de su presentación fue con “La guitarra” y “Y la banda sigue”, para dejar todo listo para la llegada de Babasonicos.

Los de Adrián Dárgelos y Diego Rodríguez estaban a cargo de la antesala de Andrés Calamaro y eligieron comenzar con “Me gustas tanto”, “Tormento”, “Los burócratas del amor” y “Run run”. Quizás la elección de temas, que no fueron los más difundidos de la banda, provocó que parte del público se sentara en el pasto o se alejara del escenario. Además, el volumen de los instrumentos era muy alto y por momentos desdibujaban la voz del cantante. Sin embargo, los seguidores de la banda disfrutaron de la presentación cantando y bailando. Para el final, optaron por temas más que cayeron mejor en el público: “Y qué”, “Fizz”, “Carismático”, “Yegua” y, finalmente, y luego de destacar que en la fecha les tocó compartir escenario con amigos, cerraron con “La Lanza”.

En el escenario de reggae se destacó la vuelta de Lumumba, la banda de Fidel Nadal que armó una lista con “Dame la mano” y “Si llueve”, entre otros. Además, en este escenario estuvieron bandas como Los Pericos, Gondwana, Riddim, Matamba y el cierre de Nonpalidece.

En el espacio alternativo se presentó el periodista y weblogero Hernán Casciari, para desarrollar un monólogo en el que ironizó acerca de los países de América Latina y del mundo caracterizándolos como si fuesen personas de diferentes edades. Cerraron este espacio la música de Humo del Cairo y Carca. Antes, habían proyectado el documental “Jessico”, sobre el icónico disco de Babasonicos, y tocaron las bandas Fonez y Los Smoke Sellers.

En el Hangar del Metal hubo acción constante con bandas como Mixhemera, Buenos Aires, Werken, Henkel y, además, todavía continuaba el espectáculo cuando Calamaro ya había cerrado el escenario principal.

Algunos detalles le aportaron color a esta nueva edición, como un salón con afiches de fotos destacadas de cada una de las catorce ediciones del festival. También hubo pintores trabajando en vivo para dejar su marca expresiva de ese momento. Fuerza Bruta, por su parte, hizo cuatro presentaciones, a las nueve, diez, once y doce de la noche respectivamente.

La tormenta complicó un poco la salida, sobre todo porque casi nadie había asistido con lo necesario para cubrirse del agua y protegerse del barro. Sin embargo, no hubo mayores inconvenientes y de a poco el predio fue quedando vacío, con un público que se retiraba satisfecho luego de una brillante actuación de Calamaro y su banda.

 

Redacción ElAcople.com

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