OPINIÓN

Luis Alberto Spinetta: que siga la melodía siempre

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En conmemoración del nacimiento del Flaco, a fines del año pasado el 23 de enero fue declarado el Día Nacional del Músico. Por qué la música de Spinetta puede hacer un mundo mejor.

Cada vez somos más los escépticos que ignoramos las fechas, que respondemos con un “el día de (complete a gusto) es todos los días”, pero la conclusión es que siempre es una buena excusa para juntarse. Por eso la conversión en ley que declara el nacimiento de Luis Alberto Spinetta como el Día Nacional del Músico es útil, desde el espacio profesional, para manifestar las condiciones en las cuales se desarrolla la profesión (espacios habilitados y beneficios sociales –obra social, ART- son temas a tratar).  Mientras que en el plano musical se convierte en una buena herramienta para difundir la música de Luis Alberto, otra (como si nos faltaran) excusa para volver a escucharlo.

Repaso discos, canto y releo letras, voy del imborrable show de las Bandas Eternas a “Pescado 2”, me dejo llevar por ese imán que es  “Artaud” en su impecable maestría, me vuelvo Invisible y me pregunto ¿cuántos años adelantados están estos álbumes? Casi que parece que hay un disco del Flaco para cada estado de ánimo; hay furia y rock de guitarras, hay sutileza y belleza, hay hasta hit ineludible aunque él siempre buscara alejarse. Hay discos del Flaco para todos los días de nuestra vida, hay compañía en esa voz única, y en esa luz que emanaba inconteniblemente. Un sustantivo tan utilizado en su lírica, él siempre será “luz”.

No buscamos ponerlo en un lugar de deidad perfecta, de dios salvador, porque el mismo repudiaba esa idolatría extrema. Cuando le gritaban en medio del silencio entre canciones “Flaco, no te mueras nunca”, el respondía entre humilde e irónico “No me condenen a la vida eterna”. Respetar su deseo al menos es intentar no llorar tanto su partida, pero es imposible no celebrar su obra y utilizar este Día Nacional del Músico como un reconocimiento y a la vez como un impulso.

Como periodista, y sobre todo como melómano, uno está en constante búsqueda de nueva música, y además de difundirla a nuestros amigos o conocidos pensando en el qué le puede gustar a cada uno. Con Luis Alberto voy un paso más allá, entre lo cursi y lo utópico: siento que si más gente lo escuchara este mundo podría ser un lugar mejor. Como en las escuelas se enseña e inculcan los valores del General José de San Martín, en cualquier instancia cultural debería enseñarse también la música de Spinetta.

Lejos de las hazañas del Libertador, la música también salva vidas; en su lírica indescriptiblemente bella también hay valores que, repito, pueden hacer un mundo mejor. ¿Acaso un niño que se cría escuchando cosas como “Y deberás amar, amar, amar hasta morir”, no tendrá en su interior una luz diferente? “La letra de una canción, ¡tiene que ser hermosa! Decir algo que llegue al alma de la gente, que llegue a su corazón y le saque la mierda de dentro. Ese es mi intento”, decía él. Que sus melodías nos acompañen siempre, el nuestro.

Redacción ElAcople.com

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