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La Renga: con los pies sobre la tierra

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Con “Pesados vestigios”, su noveno disco de estudio, la banda de Mataderos entrega su mejor trabajo de los últimos quince años.

Los años 2000 encontraron a La Renga cerrando las filas de la masividad, manteniendo su independencia, sin intermediarios con su público, y fidelizándolo con festivales propios, regalando el disco nuevo con la entrada (un recurso excelente en épocas de download indiscriminado) y alejándose de la saturación radial de fines de los 90´.

El disco abre con “Corazón fugitivo”, acertado primer corte en donde el trío recorre una historia de amor y escape acompañado por un riff y un solo con reminiscencias ricoteras. La voz de Chizzo suena limpia (dentro de su feroz rango), sumando así otro ingrediente para convertirse en hit.

Con “Pesados vestigios”, La Renga vuelve un poco a sus raíces de rock and roll. Lo mejor del disco se construye a partir de la simpleza, once temas que no superan los cuatro minutos de duración, el énfasis en la voz de Chizzo (que apenas cae en sus incursiones cavernosas –en la frenética “No para de alentar”–) riffs ruteros, y grandes solos para cerrar los ojos y dejar que el viento nos golpee en la cara.

En “Sabes que” la mezcla de las voces se nota bien al frente, destacando el duelo entre Nápoli y Ricardo Soulé (también aporta violín); la balada rompe en un solo desgarrador que recuerda esos licks de J Mascis para Dinosaur Jr. En “Día de sol” se meten con la alienación humana disparando quizás unas de las mejores líneas del disco: “La vida vale el precio de una bala y el hombre es plaga en la gran ciudad, que lo matan de miedo atrapado en la pantalla fría de una red virtual”.

Sin caer en golpes bajos, “San Miguel” es el homenaje a Miguel Ramírez, fallecido a raíz de una bengala en aquel show en el autódromo de La Plata en 2011. “Se oirá tu voz cantando donde todo pueda existir” entona Chizzo, tratando de escaparle a la melancolía. En “Masomenos blues”, cierre del disco, sobrevuela el espíritu de Pappo, en un delicioso slide de guitarra, y en esa zapada de armónica que chorrea sangre blusera.

En “Pesados vestigios”, La Renga se acerca más a la influencia de Pappo’s Blues que al metal de Almafuerte.  Recupera el potencial de difusión radial, se escapa de ese delirio espacial de sus últimos discos y vuelve a poner los pies sobre la tierra, mostrando mejor que nadie esa mezcla de ADN barrial con rock and roll rutero.

*Este sábado 24 de enero, La Renga presenta “Pesados vestigios” en el Aeródromo de Villa Rumipal (Córdoba). Las entradas, $ 300.

Redacción ElAcople.com

2 Comments

  1. pipa

    29 enero, 2015 en 11:45

    HAY QUE SER BIEN SORDO PARA COMPARAR A LA RENGA CON DINOSAUR JR ! SACATE LA BANANA DE LA OREJA, MAESTRO!!!

  2. Luciano

    26 enero, 2015 en 15:33

    No para de alentar….mamita

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