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AC/DC: Rock o muerte

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A casi 30 años de su primer disco, AC/DC demuestra con “Rock or bust” que hay cuerda para rato.

¿Por qué a algunas bandas les exigimos reinvención constante, mientras que con otras celebramos la persistencia al infinito de un estilo? Quizás porque el rock and roll de AC/DC alcanza un nivel de perfección imposible de mejorar, una fórmula tan magnífica, una maquinaria tan aceitada, que sólo hace falta mantenerla en funcionamiento.

AC/DC sobrevivió a la muerte de su cantante manteniendo la calidad y a su vez disparando un debate irresoluble: ¿cuál de las dos etapas es mejor?. Con la salida de Malcom Young por enfermedad (acaso uno de los mejores guitarristas rítmicos de la historia) surgen dudas acerca de la capacidad de su sobrino Stevie para ocupar semejante lugar (ojalá tengamos la suerte de evaluarlo en vivo).

“Rock or bust” parece apuntar a eso, a que la fábrica siga produciendo. En once canciones y sólo 34 minutos (ningún tema siquiera alcanza los cuatro minutos) AC/DC demuestra su vigencia sin bajar el standard de calidad. Un disco que es un “palo y la bolsa”, y que a pesar de esa urgencia entrega grandes momentos y un interrogante: ¿cuándo se le acabarán los riffs a Angus Young? Ojalá que nunca.

En “Rock or bust” vuelven a disparar frases icónicas, esos lemas que son remera, tatuaje y hasta filosofía de vida (“for those about to rock we salute you” por recordar algún clásico). Aquí parodian el slogan del billete dólar: “In rock we trust”, canta Brian Johnson entre un riff que se hace desear, entrecortado, y cuyos silencios rellena la base directa y precisa.

“Play ball”, primer corte del disco, entrega también el primer gran solo. Si bien el lado A presenta los temas más gancheros (no se pierdan el estribillo demoledor de “Dogs of war”), en la segunda parte del álbum hay canciones aún más gigantescas: los riffs de “Baptism by fire” y “Rock the house”  son de lo mejor del disco y generan ese magnetismo instantáneo en el que las guitarras se nos meten en la piel hasta puntear por nuestro torrente sanguíneo.

“Rock es AC/DC. ¿Fito Páez se parece a AC/DC? Entonces no es rock”. La honestidad brutal de Pappo fue la mejor definición en este guiño a los australianos. A 30 años de su formación, AC/DC no se queda en la repetición del slogan, sino que es la encarnación más viva (junto a los Rolling Stones) de lo que llamamos rock and roll.

Redacción ElAcople.com

2 Comments

  1. nico

    11 enero, 2015 en 22:53

    30 años de su primer disco? El primer disco fue lanzado en 1975.

  2. txus

    30 diciembre, 2014 en 04:17

    Por favor revisa tus fechas. Llevan mas de cuarenta años en activo.

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