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Festival Clandestino: la música en su lugar

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El sábado, en el Estadio Malvinas Argentinas, Las Pelotas, Catupecu Machu, Carajo, Massacre y Salta la Banca fueron algunas de las bandas que participaron de la primera edición, que estuvo marcada por muy buenas performances y por una lluvia tenue.

Con la excusa de iniciar los festejos por los 10 años de la Fiesta Clandestina (se cumplen formalmente en octubre de 2015), la productora Rock & Reggae decidió realizar un nuevo festival en el que la música sea lo esencial a fin de marcar una diferencia con los eventos de las grandes empresas. Es por esto que los dos escenarios preparados para la ocasión hicieron referencia a ello. El más importante, el “Sin marca”, hacía su debut y estaba ubicado en la playa de estacionamiento del predio, con una capacidad para 15 mil personas. El otro, denominado “Sin sponsors”, ocupaba el espacio del estadio cubierto.

Con una entrada económica, el público se fue acercando al lugar desde las 14 para disfrutar de una larga e interesante jornada. El “Sin sponsors” dio por inaugurado el festival de la mano del quinteto de hard rock progresivo El Buen Salvaje, quienes mostraron sus cualidades. Sobre el final de la fecha volvieron a actuar, ya con un panorama más atractivo. Canciones como “El maldito”, incluida en “La calma secreta” (2014) generaron aprobación, más allá que el público sólo esperaba por Las Pelotas.

Después llegó la locura de los mexicanos de Descartes a Kant y luego la de los locales Los Rusos HDP, que evidenciaron durante sus shows algunos puntos en común. Ya en la noche del viernes en el Ultra Bar habían dejado en claro que sus planetas colisionaban, especialmente por la demencia que exteriorizan en el vivo y por la experimentación que buscan.

La apertura del “Sin marca” estuvo a cargo de la experiencia rockera de Brancaleone, y con su energía habitual dejaron bien caliente el escenario. Ya con los Melian en escena, el predio comenzó a tomar otro color. Ellos intentaron atrapar la atención de los nuevos concurrentes con su post hardcore, y lo lograron en buena parte por temas gancheros como “III” y “Montañas”. También exhibieron algo de “Epitafios”, su reciente tercer disco.

A punto de comenzar a festejar los 25 años de carrera, los Bulldog mostraron en apenas 11 canciones parte de su historia con un sonido bien crudo y compacto en la mezcla, en el que viejas canciones como “Piruvari (mundo irreal)”, “La vida” y “Volar volar” lucieron espléndidas. Si bien gran parte del público era ajeno a la banda, los fieles que agitaban desde un comienzo lograron transmitir esa energía al resto. Por su lado, gracias a la trilogía festiva de “Fatal destino”, “El ángel de la muerte” y “3 D”, los rosarinos generaron un respeto y un interés mayor.

Con dos discos a la fecha –“Disco azul” (2009) y “Disco naranja” (2012)-, Jeites brindó un cálido set con esa fusión tan particular de reggae, country y folk. Muchos jóvenes se acercaron a escucharlos y disfrutar de agradables canciones como “Bienvenida”, “Vocé” y “Fuerzas”.

Otro de los grupos que ofrecieron un buen concierto fueron los Massacre. Sin dudas, la poca actividad en vivo durante este 2014 los benefició notablemente, ya que la banda recuperó la frescura. Las canciones reaparecieron en su plenitud, tales los casos de “Nuevo día”, “Te leo al revés” y “Mi mami no lo hará”, entre otras.  Hasta el propio Wallas volvió a generar sonrisas con sus comentarios.

Los escenarios prácticamente no se superponían, a excepción de los shows de Massacre y Salta la Banca, ya que los liderados por Santiago Aysine empezaron cuando los de Wallas ya estaban promediando su set. Con el recuerdo del Luna Park reciente, la banda mostró aquella lista en un formato reducido, haciendo hincapié en sus tres álbumes. Siempre fue bajo una llovizna que se haría permanente hasta el final del evento. La figura de Luciano Arruga se hizo presente varias veces a lo largo del concierto.

Lo de Carajo no para de sorprender, ya sea por el audio que logran como por el crecimiento constante de su convocatoria. El nivel de ejecución va creciendo show a show y la repercusión de canciones como “Luna herida” y “Acorazados” no se detiene. Para este set decidieron recurrir a los clásicos, dejando a un lado la gira “Canciones olvidadas por los barrios” que los llevó por diferentes localidades.

Con una llovizna intensa y una temperatura en descenso, Catupecu Machu entretuvo con una interesante lista de canciones y con un Fernando Ruiz Díaz (guitarra y voz) exultante por este nuevo festival. Esta satisfacción se vio reflejada a lo largo del set con un Fernando positivo y con la necesidad de transmitir sus sensaciones. Por supuesto, el set contó con diversos invitados: la gente de Sick Porky en “El mezcal y la cobra” y los Carajo en el cierre con “Dale” y demás. Sin embargo, el momento más importante fue cuando los integrantes de Las Pelotas subieron al escenario para interpretar “Magia veneno”. Sin dudas, el pico de emoción del festival.

El cierre llegó justamente con el grupo de Germán Daffunchio, quienes se despacharon con 28 canciones en dos horas de show. Con 25 años recién cumplidos, el público disfrutó de un nuevo ritual y de una lista repleta de himnos, siempre acompañados por un sonido parejo y claro.

Hubo de todas las épocas, de las más antiguas (“Corderos en la noche”, “Escaleras” y “Hola que tal?”) a las más recientes (“Saben”, “Personalmente” y “Siempre estarán”). También Fernando, de Catupecu les devolvió el favor y subió con ellos para una poderosa versión de Capitán América”. También apareció Wallas, de Massacre  en “Brilla (Shine)”.

El Festival Clandestino se puede convertir en una buena alternativa a los ya clásicos festivales marketineros. Al menos la primera edición cumplió con el objetivo marcado: que la música sea el centro de la escena. Y vaya si se logró, con excelente sonido y grandes performances.

 

 

Redacción ElAcople.com

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