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Todos atrás y Ciro de 9

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La segunda fecha del año de Ciro y Los Persas en Ferro fue una maratón de música: el excantante de Los Piojos y su banda tocaron ¡tres horas y cuarenta minutos!

Ah, el pronóstico del tiempo, esa cosa tan imprecisa como el destino. En la semana, que se caía el cielo una noche y al final ni una gota; que se venía la tormenta el sábado, en el show de Ciro y Los Persas en Ferro, y al final no fue más allá de una llovizna para acompañar la siesta.

Una siesta, como nunca antes para ver al hombre de Los Piojos, necesaria: porque el cantante y su banda ofrecieron una jornada de ¡tres horas y cuarenta minutos! de música. En estos tiempos de maratones, hay que decir que este fue el concierto de los cuarenta y dos kilómetros del conjunto.

Al ser tan extenso el show, cuando uno lo rememora pareciera que en realidad fue más de un concierto, y se confunde si fue una noche en la que pasó todo junto o si en el recuerdo se mezclan cosas de diferentes recitales. Ahí en Caballito, barrio de edificios, sobraban las terrazas y los balcones con plateas preferenciales con vista al estadio; aunque, tal vez, no faltaron los vecinos poco amigos de la banda que cuando ya había pasado la una de la mañana se preguntaban hasta cuánto más seguirían tocando estos manijas.

Y es que hasta cuando el más optimista de que la música no parara más se creía que este sí, ahora sí era el último tema, Andrés Ciro Martínez tenía otra idea y hacía una canción más de lo que todos querían escuchar, porque él, la banda, el público y los vecinos sabían que los temas que se esperaban, se deseaban, los únicos que hacían que en el campo se siguiera bailando y cantando a pesar de que los huesos no dieran más eran los de Los Piojos.

Sin embargo, la seguidilla de canciones más pedidas se hizo esperar porque, durante las primeras dos horas la mayoría fue de la actual formación, y es que en esta jornada se filmó un DVD con todo lo ocurrido. Como ya había pasado en varias ocasiones, dos de los hijos del cantante participaron del show: el pequeño Alejandro Ciro, tocando la batería en “Banda de garaje”; la adolescente Katja, cantando en “Caminando” y “Me gusta”.

También, tuvo la oportunidad de cantar el histórico “Negro”, hombre del staff de Ciro que siempre hacía lo suyo bailando junto a “Toto”; no obstante, por una lesión, estaba impedido de moverse y así le llegó la ocasión de hacer a dúo “Tango del Diablo”. En algún momento, el cantante les indicó con un cabezazo a sus compañeros que se adelantaran en el escenario, y parecía como si en un partido de fútbol un delantero les pidiese a los de su equipo que no lo dejaran solo para jugar, que se animaran.

“Genius”, “Muévelo”, “El farolito”, “Cruel”, “Taxi Boy” y “Ruleta”, entre otras, fueron la seguidilla de temas de Los Piojos que devolvieron a todos con una sonrisa a sus casas. Antes, y como siempre, Ciro había cumplido con el ritual con el que será recordado. No bailando, no jugando con onomatopeyas, no cantando. Con ese hecho ineludible de leer los trapos y gritar Wilde, Campana, Santa Fe, Hurlingham, Mataderos, Córdoba, Monte y tantos otros pueblos, ciudades, barrios, localidades y provincias más, de personas que encuentran en él al jugador que siempre se las ingenia para hacerlos gritar un gol cuyo festejo va más allá de una noche.

 

Redacción ElAcople.com

2 Comments

  1. Romina

    21 octubre, 2014 en 15:15

    Me gustó un chico del staff de ciro y los persas. Uno que hasta lo último era el que indicaba a Ciro si seguir o no y cómo. Alguien sabe como puedo conocerlo???

    • Fernando

      25 octubre, 2014 en 21:42

      Hola Romi..soy yo..ahi te deje mi correo. Un beso

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