OPINIÓN

Ya perdimos muchos amigos

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Un recuerdo de un canto estúpido que parte del público de Divididos cantaba contra Gustavo Cerati. Y la noche que Gustavo lo invitó a Ricardo Mollo a cantar.

Empecé a ir a recitales a fines de los 90´, ya había cumplido dieciocho, era mayor de edad y no había más excusas para que mis padres no me dejaran ir. Era fanático de Divididos, era la época de “Narigón del siglo”. Al primer concierto que fui en mi vida fue a uno de Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Jorge Araujo en Obras; me recuerdo estupefacto, maravillado ante la combinación de luces, de potencia, de gente al palo. Sentí, como tantas veces en la adolescencia, que el mundo era infinito.

Como una hinchada de un equipo de fútbol, la gente cantaba cosas. Mi preferida era esa que decía “Ponga huevo, Divididos, ponga huevo y corazón, que esta hinchada se merece, se merece rock and roll”. Había canciones más tiernas, descubrí después viendo a Las Pelotas en época de fin de año: la gente cantaba “Pelotas Pelotas Pelotas, Pelotas te quiero desear, desearte feliz año nuevo, desearte feliz Navidad”.

Pero también había canciones estúpidas, de mierda. Y eso que yo todavía no era fanático de Soda Stereo o de Gustavo Cerati, pero respetaba a la banda y a él porque reconocía que lo que hacían estaba hecho demasiado bien. Después, te podía gustar eso u otra cosa, qué sé yo. Lo que era inadmisible era cantar “Luca no se murió, Luca no se murió, que se muera Cerati la puta madre que lo parió”.

No pasaron mucho años hasta que Mollo se cansó y comenzó a pedir, en cada show, cada vez que empezaba ese canto idiota, que no lo cantaran más. Incluso después de la pérdida de Alejandro Sokol, Bocha querido que cada día te extrañamos más, me acuerdo que dijo algo como “Nosotros no queremos que se muera más nadie, ya perdimos muchos amigos”.

Una vez, en un concierto de Divididos, me animé a discutir con un pibe porque estaba emocionado cantando esa estupidez. Nunca fui bueno para las peleas, ya sean verbales o físicas, pero si hay que darlas, las doy. Con palabras que no recuerdo, más o menos le pregunté si no sabía que Mollo y Cerati eran amigos, que Germán Daffunchio iba a ver a Cerati, que lo querían y admiraban; fue como hablarle a una pared, pero sirvió para que no lo cante más, al menos esa noche.

Fue emocionante aquella noche, en Obras, cuando Gustavo lo invitó a Ricardo a tocar la guitarra y cantar, hicieron “Crimen”. Fue demasiado, demasiado talento junto. Después, en algún reportaje, Mollo diría que esperaba que de alguna manera sirviera para ponerle punto final a rivalidades estúpidas que nunca quisieron ni sintieron.

Pasaron quince años más o menos de aquel, mi primer concierto. El Bocha y Gustavo no están más, y la verdad es que uno quisiera no tener que llorar más porque sabe que no podrá escuchar más cantar en vivo a quienes lo acompañaron en los años más entrañables de su vida. Pienso, a fin de cuentas, que lo único bueno que tiene el día de hoy es que en los recitales nadie más va a cantar por la muerte.

Redacción ElAcople.com

1 Comentario

  1. Francisco

    7 septiembre, 2014 en 16:15

    No sólo era en los recitales de Divididos, en los de intoxicados, la mancha, guasones se cantaba. Francamente yo también era uno de los pelotudos que lo hacía, por inmadurez, simple estado de excitación, sentido de pertenencia al pogo? Puede ser. Hasta que en un recital de la mancha, (aclaro hoy en día deje de escucharlos por motivos que ya conocemos) manu, la voz, nos calló con el gesto del dedo indice sobre los labios. No hacía falta eso para que yo entrara en razón, obviamente, pero no lo puedo explicar. Fue un punto de inflexión y desde ese momento me aleje de esa estupidez total. No soy un panqueque, no me hice fanático de Cerati, lo respeto como la bestia del rock que fue. Ojala haya muchos más como el.

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