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Oridios: energía trascendente

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La ascendente banda de Saavedra llegó al Roxy Live Bar a presentar su segundo disco “Retribución del karma”.

“Do good things and good things will happen” repetía Earl en la comedia bizarra “My name is Earl” donde el protagonista, luego de ganar la lotería y ser atropellado por un auto, tenía una epifanía en el hospital. Por fuera de las situaciones hilarantes, siempre se mantenía latente ese concepto: el karma. Aquí no hablamos tanto de buenas acciones, sino de esfuerzo,  de perseverancia, de paciencia para que Oridios llegue a la presentación de su segundo disco “Retribución del karma” en el Roxy Live Bar.

Justamente abren con “Rabia”, inicio también de su nuevo álbum; un rock que alterna furia guitarrera con una línea exquisita de saxo. Lamentablemente el micrófono de este último molesta con un acople que por suerte pudo disiparse rápidamente. A partir de allí el show parece ir de menor a mayor. Continúan con más estrenos: “Escupiendo el humito” y “La misión”.

Julián Harispe (también saxo alto, y armónica) intercala voces con Nicolás Aimaretti (guitarra), quien se hace cargo en “Del día que se fue” y “Algo bueno”, entre otras (en general cuando se van más hacia el reggae), dándole una mayor versatilidad a la banda. El primer gran momento se vive con “Llegarás”, un rock espeso y asfixiante con reminiscencias ricoteras, y el plus de Lucas Martínez, guitarra en De la gran piñata, banda con la que compartieron escenario y algunos rasgos estilísticos, además de la amistad que se evidencia también más tarde en la noche con Darío “Pantera” Giuliano haciéndose cargo de la voz en “Los ojos”.

Un crecimiento exponencial se viene dando en el camino de Oridios con shows en este mismo escenario y que tiene como coronación su segundo disco, en donde se nota una maduración musical, con arreglos más complejos y certeros, y que sin embargo se entrelazan con su debut “¿Non tuffatevi?”. De aquí destaca Ríe y escapa, su primer videoclip, que puede verse de fondo mientras suena el tema; un mid-tempo ganchero que retrata a esas mujeres que huyen del amor. Agregan violín para hacer “El silencio”, y trombón en “No son así”, sumando variantes y enriqueciendo su sonido.

Y si la noche venía destacada en lo musical, Gonzalo Centrone (bajista) aporta la cuota de emotividad anunciando su futura paternidad ante la sorpresa de todos (incluida la propia banda). En medio de esta emoción el show llega a su final con “Date a la tempestad”, donde coquetean con el ska, y “La duda”.

La idea del karma expresada en el título de su segundo disco parece ser la noción justa para el presente que vive la banda.  Sin adentrarnos en las profundidades del concepto que fluye a través de diversas religiones, hasta el más ateo de los individuos puede aislar el significante básico y creer en él, como Oridios creyó en su música, aferrándose a su esfuerzo como motor, sabiendo que en algún momento esa energía trascendente volvería, como esta noche, en forma de retribución.

 

Redacción ElAcople.com

1 Comentario

  1. Lautaro

    24 junio, 2014 en 12:57

    Muy buen articulo! muy buena banda!

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