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The Black Keys: no te pongas azul

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En “Turn blue”, su octavo disco, The Black Keys da un paso en falso hacia la psicodelia en un álbum falto de pasión.

The Black Keys podría haber disparado un riff magnético y comprarnos con el primer tema, pero “Turn blue” abre con algo de misterio y mucha psicodelia en “Weight of love”, una canción extensa en donde resulta inevitable sumergirnos en el solo de guitarra que busca ser ácido y lisérgico. Tal vez no sea la mejor elección para iniciar el álbum pero en suma termina siendo uno de los puntos más rescatables.

Fever es el primer corte cuyo anticipo data ya de casi dos meses; un hit en donde el groove contagia (por momentos la línea de bajo es todo lo que comanda el tema), mientras que el estribillo levanta un poco con la melodía de los teclados, pero sin llegar a atrapar por completo. Termina siendo un reflejo de todo el disco, que parece quedarse a mitad de camino entre esos temas (podemos nombrar cualquiera de sus últimos dos álbumes, o incluso ir más atrás en su discografía) cuyo ritmo nos poseyó el cuerpo y la psicodelia a la cual buscan mutar.

Si bien exploran con algo de acierto el soul en “Turn blue” (el tema) y logran crear un buen clima con “Bullet in the rain” (el slide inicial recuerda a “Breathe”, de Pink Floyd), en la escucha cada vez que el reproductor pasa de track añoramos que el tema siguiente sea uno de esos que nos sacuda, que nos ponga a marcar el ritmo con el pie. Su lado más punk está prácticamente apagado y eso es, probablemente, lo que más se extraña.

En la segunda mitad, “Waiting on words” se distingue sin sobresalir demasiado; Auerbach susurra casi en falsete una historia típica de desamor. El resto del “lado B” es completamente olvidable. Recién parecen algo más sueltos en el último track, “Gotta get away”, un rock en medio tiempo con reminiscencia Stone que suena mucho más puro y que logra sacarnos un poco del letargo, dejándonos un sabor menos agrio en el final.

Otro disco plagado de punteos gancheros quizás hubiese sido lo que los fans que ganaron con su salto a la masividad esperaban. Por eso es rescatable la apuesta al cambio.  Sin embargo a “Turn blue” parece faltarle pasión, ese motor que puede convertir un buen tema en uno excelente.

 

Redacción ElAcople.com

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