SHOWS

Aztecas Tupro: Brillar y seguir brillando

Por  | 

El viernes, Aztecas Tupro tocó en La Trastienda con energías renovadas para presentar su más reciente disco, en un repertorio que recorrió toda su historia.

El humo y el azul del aire abrieron el paso al bajo de Pape Fioravanti que rompió con el silencio; empezaron a sonar las palmas y al ritmo de la batería se vio entrar a un eufórico Pablo Wehbe (vocalista), que no dudó y desde un primer momento indagó: “¿Hay ganas de bailar hoy?”, recibiendo como respuesta un caluroso “sí” por parte del público que se acercó a La Trastienda.

A lo largo de las casi dos horas de show, AT repasó su carrera con grandes invitados como Gaspar Om (Los Umbanda), Darío “Pantera” Giuliano (De La Gran Piñata), Sebastián Lara (ex bajista de la banda) y Fernando “El Tumba” López (ex percusionista), además de mostrar oficialmente todo su último trabajo, “Aztecas Tupro” (2013), demostrando que no todo tiempo por pasado es mejor.

La banda mostró solidez, energía y como era de esperar tuvo un sonido limpio y prolijo (algo que hoy escasea) así como el público fiel y la variedad de estilos, dos elementos que son en ellos una piedra fundamental.

Es notable la facilidad que tienen para trasladarse de un rock potente a un reggae sencillo pero más que completo como a un ska que enciende la sangre en las venas y empuja a sacudir la noche.

Si en algún momento quedó alguna duda de lo que podían entregar en el vivo, con “Dibujos” y “Boomerang” quedó más que claro que la música, a la hora de estar en el escenario, les pertenece.

A pesar que lo habían anunciado desde la mitad del show, la gente se resistía a que la noche terminara, eso se vio cuando, no alcanzándoles con el pogo, el agite y el mismo Wehbe bajando del escenario a cantar y bailar con ellos, pedían más canciones y a la consulta “¿Aztecas Tupro se va?” respondían con un contundente “No”.

La noche del viernes, inicio del sábado, fue una de esas para recordar, desde el significado de la fiesta en sí, pasando por datos de color como la presencia de amigos de la primaria y hasta incluso la maestra de segundo grado de Horacio Antelo (tecladista) que se acercaron a disfrutar, o la lluvia de papelitos platinados que le dieron más brillo y vida al espectáculo.

Así quedó demostrado que “la musica nos salva el corazón” y como dicen en la canción “Exacto”, dedicada a Alejandro Sokol: “lo que brilla sigue brillando y lo plástico se quiebra”.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *